Medio siglo después, la reina de Dinamarca vuelve al país en una misión comercial

COPENHAGUE.- Falta un minuto para el horario pautado y abren la puerta de uno de los livings privados del palacio de Fredensborg, a 40 kilómetros al norte de esta ciudad. La reina Margarita II entra al salón, pero todas las miradas se desvían rápidamente hacia su perra salchicha, que corre y ladra a su alrededor.

Medio siglo después, la reina de Dinamarca vuelve al país en una misión comercial

COPENHAGUE.- Falta un minuto para el horario pautado y abren la puerta de uno de los livings privados del palacio de Fredensborg, a 40 kilómetros al norte de esta ciudad. La reina Margarita II entra al salón, pero todas las miradas se desvían rápidamente hacia su perra salchicha, que corre y ladra a su alrededor.