El Messi de Barcelona se pareció demasiado al Messi de la Selección

Los catalanes suelen preguntarse cómo puede jugar así en la Selección si en el Barcelona juega como juega. Ahora tienen una evidencia. Ese Lionel Messi de actuaciones flojitas con Argentina paseó su sombra por el Bernabéu. Y mal mirado, hasta puede decirse que tampoco jugó bien con Sevilla, el fin de semana, cuando metió un triplete…

El Messi de Barcelona se pareció demasiado al Messi de la Selección

Los catalanes suelen preguntarse cómo puede jugar así en la Selección si en el Barcelona juega como juega. Ahora tienen una evidencia. Ese Lionel Messi de actuaciones flojitas con Argentina paseó su sombra por el Bernabéu. Y mal mirado, hasta puede decirse que tampoco jugó bien con Sevilla, el fin de semana, cuando metió un triplete y le regaló el cuarto a Suárez.

¿Cómo es posible? Hasta el hartazgo se dijo que “en la Selección no juega como el Barcelona”, que en el Barça está más acompañado, que los compañeros lo conocen más, que el estilo azulgrana lo favorece y que la Selección es (fue, ha sido, quizá, tal vez) un engendro esperando todo de él. Hay gran parte de verdad en todo eso.

¿Y entonces?

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En primer lugar, Santiago Solari le tendió trampas continuamente. El Madrid nunca lo dejó recibir cómodo, con Casemiro encima más Toni Kroos o Luka Modric, según la franja donde se moviera Leo. Lo ahogaron.Y si no, lo bajaron.

Luego, habría que revisar cuándo le llega el invierno a este Barça otoñal. Cómo líder de la Liga, finalista de la Copa del Rey y todo indica que tras el 0-0 de la ida resolverá en el Camp Nou la eliminatoria y pasará a cuartos de Champions. Pero al equipo se le nota que le queda poco combustible.

Sin frescura y con el juego atascado, sale del atolladero porque Busquets toca siempre bien. Pero no progresa porque “limpia” hacia los costados o hacia atrás, no puede profundizar. No tiene con qué, salvó ese demonio de Dembelé. O Leo, si aparece. Y si no aparece, pasa lo de ayer ante el Madrid. Busquets cuida la pelota, Rakitic corre por todos pero casi no hay elaboración. Entonces, cuesta establecer diferencias en el desarrollo y llegar al área rival.

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Por último, el propio Leo. Crack indudable. A los 31 años inició el declive (ojalá lento) de su carrera. Crack, pero versión 2019. Aún así, goleador de la Liga, superando los 30 goles en la temporada, igual de infalible en los últimos metros, como ante Sevilla donde se premió con el hat trick pero “caminante” inadvertido cuando se retrasa y debe empezar a “hacer jugar” al Barça.

Ya pasó el duelo por las ausencias de Iniesta y Xavi sin que los que llegaron pudieran convertirse en sus nuevos socios. Por características, como Arturo Vidal, por rendimientos, como Coutinho, o por la alternancia de ausencia por lesiones y presencias a cuentagotas, como Arthur.

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Entonces, a Leo le queda Suárez. O interpretar lo que hará Dembelé, un enigma permanente hasta para sus compañeros. En esa ensalada, Messi está solo. Y a veces, se ausenta, como ayer, cuando ni de lejos participó en las jugadas de los tres goles ni pudo rematar al arco ni encontró el modo de habilitar a otro, salvo los pases largos a Jordi Alba. A veces reaparece de las ausencias, como ante Sevilla. No hizo nada en el juego. Hizo tres goles y sirvió el cuarto.

El Messi del Barça ante el Sevilla y el Barça tuvo el perfil del Messi que saca de quicio a los que siguen a la Selección, cuando en la Selección juega como en estos últimos dos partidos. Un crack a cuentagotas. 

MFV