El escritor argentino Guillermo Martínez: “Lewis Carroll fue un pedófilo en sentido filosófico”

Si es muy difícil para un escritor argentino entrar en la lista de más vendidos de España, Guillermo Martínez acaba de lograrlo, y por partida doble. Su novela Los crímenes de Alicia es best seller tanto acá como allá, donde el escritor fue centro de atención de la prensa al recibir el prestigioso Premio Nadal.…

El escritor argentino Guillermo Martínez: “Lewis Carroll fue un pedófilo en sentido filosófico”

Si es muy difícil para un escritor argentino entrar en la lista de más vendidos de España, Guillermo Martínez acaba de lograrlo, y por partida doble. Su novela Los crímenes de Alicia es best seller tanto acá como allá, donde el escritor fue centro de atención de la prensa al recibir el prestigioso Premio Nadal. Los crímenes de Alicia lo reúne, quince años después en la vida real, seis meses en la ficción, con personajes y escenario -Oxford- de Crímenes Imperceptibles, llevada al cine por Alex de la Iglesia.

-¿Como se da esta continuación de tu trabajo anterior?

-Este regreso nace con la aparición de un elemento que me pareció fascinante, de las hojas arrancadas de los diarios de Lewis Carroll -dice Martínez, en su casa porteña por los pocos días que le permite la gira promocional-. Y que el papel en el que los familiares anotaron el contenido de esas hojas, apareció en el año 1994, justo a continuación del año en que transcurría mi novela anterior. Además, el ámbito natural de Carroll es Oxford, donde trabajó y dio sermones. Estaba todo dado para resucitar a mis personajes. Además, tenía muchas ganas de volver a la sensación de felicidad y cada tanto de diversión que me dio escribir un policial como Crímenes Imperceptibles. Soy un escritor que no lo pasa del todo bien con su trabajo, pero en ese caso, me había divertido mucho y ahora también, porque tuve que investigar, no sabía casi nada de la vida de Carroll.

El autor Lewis Carroll fue el escritor de “Alicia en el país de las maravillas”.

-En tu novela hay al menos dos tramas fascinantes, la policial y la que gira en torno a la misteriosa figura de Carroll.

-Exactamente, es como un fantasma que sobrevuela toda la novela. También habla del misterio de lo que es una biografía. Porque todas las biografías son intentos de darle coherencia a algo que es una vida, y las vidas por lo general no son coherentes. Aparecen entonces cosas contrapuestas, y traté de que estuvieran todas las voces en torno a su figura. Además, es una novela sobre las conjeturas, y cómo reemplazan a la realidad. Sobre la tensión entre la vida pública, la privada y la secreta, la copia y el original, hay muchos temas interesantes.

-¿Resiste Carroll la mirada actual con respecto a sus aspectos más oscuros, como su devoción por las niñas, en especial por Alice Liddell?

-No, no resistiría, pero también es cierto de que no hay una prueba contundente de hasta qué punto transgredía las pautas de conducta que él se había impuesto en relación con las niñas. ¿Fue un pedófilo, en el sentido filosófico, de que amaba a las niñas? Sin duda. Pero que fuera más allá de lo platónico no está del todo claro. Aunque hubo una época, al final de su vida, más oscura y secreta, en la que abandona la fotografía. En la novela, se habla de las poses en las que ubicaba a las niñas para fotografiarlas. Y si bien él consideraba a la fotografía como una extensión del arte pictórico, un hecho artístico, sacarles fotos le daba una oportunidad de estar cerca de las niñas, de verlas desnudas.

La portada del libro más famoso de Lewis Carroll.

-¿Se va a hacer una película?

¡Ojalá! No lo sé, hablé en España con Gerardo Herrero, que es productor y amigo personal, y me explicaba que los subsidios del Estado son ahora muy difíciles de obtener por lo que las productoras están volcadas a hacer series de televisión. Y sería difícil en ese marco presentar un proyecto que tiene que filmarse en Oxford. Muchas veces se cree que los escritores estamos pendientes de llegar al cine, cuando en realidad lo que queremos es que nos lean, que es el trabajo que hicimos. En el cine ya hay muchas opiniones, es un trabajo de mucha gente, otra cosa, definitivamente.

-Lo que sí es seguro es una continuación, ¿cierra con una trilogía?

-Sí, la intención es escribir una novela más.

-Qué vino primero, ¿la literatura o la matemática? Te imagino como alumno aplicado en el aula de Bahía Blanca.

-¡Pero no de matemática! No, la literatura vino primero en mi vida, mi papá era escritor y escribo desde la infancia. De hecho no pensé en estudiar matemática hasta los dicecinueve cuando ya estaba avanzado en otra carrera. Había la idea de una carrera para ganarse la vida y otra que uno quisiera verdaderamente. Pero a través de la matemática encontré un camino indirecto a la filosofía a través de la lógica matemática y me considero un escritor que tuvo la fortuna de poder asomarse a la manera en que miran los matemáticos un problema, que es muy creativa, muy diferente y que desconfía del sentido común, de lo establecido. Así que la matemática me dio temas, personajes, diálogos. Aunque curiosamente, en mis novelas más exitosas hasta ahora son las relacionadas con la matemática.

-O sea que números y letras se enriquecen.

-Bueno, no son exactamente números. De hecho, me cuesta mucho cuando me dan la cuenta de las cenas y tengo que hacer las divisiones. ¡Los números no son lo mío!