2019, el año que vivimos en guerra

Luego de la muerte de Franco Macri, apareció entre la infinidad de condolencias una de Cristina Kirchner. ¿Qué llama la atención de ese saludo? Que haya llamado tanto la atención. Pero, ¿por qué?Porque la política argentina entró en una guerra, ya no se trata de una competencia. Se podría decir que es porque compiten dos…

2019, el año que vivimos en guerra

Luego de la muerte de Franco Macri, apareció entre la infinidad de condolencias una de Cristina Kirchner. ¿Qué llama la atención de ese saludo? Que haya llamado tanto la atención. Pero, ¿por qué?Porque la política argentina entró en una guerra, ya no se trata de una competencia. Se podría decir que es porque compiten dos concepciones de la vida pública, dos formas de interpretar al país, dos destinos contrapuestosHay otra razón que vuelve a la política -aquí y en otros lugares del mundo- una actividad muy beligerante: la corrupción. Cuando un político pelea por el poder está disputando a su vez su libertad personal o la posibilidad de caer bajo una sanción penal, o evadirse de ella. La competencia se vuelve guerra, la rivalidad se vuelve muchísimo más acérrima y agresivaHoy el kirchnerismo está ante esa posibilidad cuyo espejo exagerado está en Venezuela. Una de las razones por las cuales la política venezolana está al borde de lo que parece una guerra civil es porque Nicolás Maduro y todo su régimen temen que con la pérdida del poder puedan perder también la libertadEn esta situación están, también, buena parte del peronismo opositor identificado con Cristina Kirchner y Cambiemos -o Mauricio Macri y su grupo- con las causas judiciales que tienen abiertas