Vicky Xipolitakis con su hijo y en la intimidad de su casa

Vicky Xipolitakis, lejos hoy del torbellino mediático al que nos tenía acostumbrados, abre una nueva ventana en su existencia. Describe a la perfección este presente como diferente, feliz, único, y abrió las puertas a un universo más preciado para ella: el de ser mamá. “Aprendí a tener paciencia, no sabía lo que era eso en mi…

Vicky Xipolitakis con su hijo y en la intimidad de su casa

Vicky Xipolitakis, lejos hoy del torbellino mediático al que nos tenía acostumbrados, abre una nueva ventana en su existencia. Describe a la perfección este presente como diferente, feliz, único, y abrió las puertas a un universo más preciado para ella: el de ser mamá.

“Aprendí a tener paciencia, no sabía lo que era eso en mi vida. Antes quería todo ‘ya’, pero con un bebé aprendés a tener paciencia, amor, a entenderlo y vivir con alegría. Él presiente todo y quiero que sea un bebé feliz”, dijo entre sonrisas.

Ella comentó que convive de esta manera en su flamante departamento de Barrio Norte, junto con Javier Naselli, padre de su hijo y empresario radicado en Estados Unidos, a quien ve en lapsos de quince a veinte días.

“¿Cómo soy como mamá? Intensa, presente. No me puedo despegar. Mamá primeriza, pero con un corazón enorme que no sé cómo no se me sale del pecho. Soy una leona, lo cuido mucho, estoy en los detalles”, contó la rubia.

“Siento que mi vida arrancó con Salvador. Encontré y conocí el amor con mi hijo. Es re difícil ser mamá, pero es hermoso, te juro”, afirmó.

La antes vertiginosa mujer habló sobre su oportunidad de reivindicarse como persona, y de enmendar de alguna manera las cosas con las que ya no estaba de acuerdo, sobre todo con respecto a su pasado.

“Cuando nació Salvador me apareció un instinto maternal y sentía que ya sabía todo”, explicó con vehemencia. “Aunque estaba con la herida de la cesárea, saqué fuerzas de donde no tenía, me paré y lo agarré para tenerlo conmigo. Me nació una fuerza oceánica y eso hizo que nunca tenga la necesidad de hacer reposo, aunque después me tuvieron que sacar agua de la herida y estaba muy dolorida”, relató, recordando el doloroso momento en que su niño había nacido.

“Vivo para él. No quiero que le falte nada. Soy muy de dar y que toda mi gente viva feliz y no le falte nada. No sé si me sobra tanto, pero eso me hace muy feliz. La vida, aparte, me devuelve todo. Me gusta hacer feliz a la gente que amo”. Como una mujer renovada, ahora se posiciona frente a las oportunidades de manera positiva, muy agradecida por todo lo que ha recibido y lo que tiene para dar.