La historia del veterano de Malvinas que volvió a Darwin a tocar su trompeta después de 37 años

Omar Tabarez desembarcó en Malvinas el 2 de abril de 1982 sin fusil. Tenía 19 años y llevaba bajo el brazo el estuche con su trompeta. Era el cabo primero de la banda del Regimiento de Infantería 25 y su función era hacer los toques reglamentarios. ”Ni bien pisamos tierra, toqué una diana de gloria,…

La historia del veterano de Malvinas que volvió a Darwin a tocar su trompeta después de 37 años

Omar Tabarez desembarcó en Malvinas el 2 de abril de 1982 sin fusil. Tenía 19 años y llevaba bajo el brazo el estuche con su trompeta. Era el cabo primero de la banda del Regimiento de Infantería 25 y su función era hacer los toques reglamentarios. ”Ni bien pisamos tierra, toqué una diana de gloria, que expresaba un momento de júbilo porque llegábamos a recuperar nuestras islas. Después, nos dirigimos al pueblo, que estaba más al sur. Mi función era todas las mañanas tocar la marcha regular para el izamiento de la bandera, y cuando el sol se escondía, daba el toque para el arrío. Además de la música, me ocupaba de custodiar la bandera. Dormía conmigo”.

Tanto él como sus compañeros se enteraron el 1 de abril a la noche de que debían viajar a las islas. “Al principio, pensábamos que era un ejercicio, nos habíamos preparado para hacer una maniobra, pero la sorpresa fue que realmente íbamos a la guerra”, explica el veterano a TN.com.ar

Omar Tabarez con la trompeta en Malvinas.

El ahora profesor de música recuerda algunos momentos clave de su paso por las islas. Uno fue cuando recibieron la información de que los británicos habían zarpado rumbo a Malvinas. “Tuvimos que volver a la zona del puerto y ubicarnos en diferentes puestos de defensa. Yo no tenía ningún objetivo que cumplir, sino estar siempre listo para cuando me llamaran”. Con un grupo de compañeros, a los que con orgullo se refiere como “los bravos del 25”, volvieron al aeropuerto y se quedaron en un galpón.

Al principio, pensábamos que era un ejercicio, nos habíamos preparado para hacer una maniobra, pero la sorpresa fue que realmente íbamos a la guerra.

“El 1°de mayo, a las 4.45 escuchamos un estruendo. Eran las bombas que empezaban a caer. Nos levantamos y miramos para todos lados. Estábamos muy expuestos, no sé cómo pudimos salir. Corrimos y nos tiramos abajo de una excavadora para refugiarnos. Sonaban las antiaéreas, ahí empezó el infierno. Temblaba entero. No sabíamos para qué lado agarrar, mirábamos para arriba. Solo recuerdo que el jefe de regimiento nos decía ‘no miren para arriba, miren para adelante’. A mitad de camino me acordé de que había dejado la bandera en el galpón y salí corriendo a buscarla. En un segundo, pasé del miedo a un acto de arrojo. Me encomendé a Dios, agarré la bandera y corrí hasta entregársela al jefe del regimiento”.

Omar en su casa, con Tony Banks

Pasaron 37 años desde que pisó por primera vez las Islas Malvinas. El 13 de marzo, viajó invitado junto a un contingente de familiares de los caídos y tocó el toque de silencio frente a las tumbas de los héroes argentinos en el cementerio de Darwin. Allí recordó el momento más triste: el de despedir a cuatro compañeros que habían muerto. Eran el teniente Dachary, el sargento primero Blanco y los soldados Lamas y Diarte, muertos durante un bombardeo. “Uno quiere que llegue a lo más profundo de quien lo está escuchando. Volvieron a mí los momentos de miedo. Si teníamos que morir por la patria íbamos a hacerlo. Nosotros fuimos a defender nuestra soberanía y al pueblo argentino. Si los que estuvieron en el poder nos engañaron o no, es otra cosa”.

Una encuentro de película

A Omar siempre le gustó la música, desde chico. “Yo vengo de una familia humilde, con un papá que tenía dos trabajos para mantenernos en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, donde crecí. De pibe vi una posibilidad como boy scout de aprender a tocar instrumentos musicales y empecé por el clarín”.
Después ingresó en el Batallón de Ingenieros de Combate 121 y de ahí lo mandaron a estudiar música a la Escuela de Suboficiales General Lemos. “Me recibí a fines del 80. Me mandaron a Colonia Sarmiento, Chubut un año y de allí a la guerra”.

Omar Tabarez, en marzo de 2019 en Malvinas.

El 14 de junio, con la rendición de las tropas argentinas, los ingleses empezaron a embarcarlos hacia el continente. “Nos llevaban a Puerto Madryn. Antes de subir al barco, nos revisaban para saber que llevábamos. Cuando llega mi momento, un británico escocés – después se enteraría que se trataba de Tony Banks- me hizo entregarle la trompeta. Debió haber pensado que llevaba un fusil. Con la autorización del jefe del operativo, me arrebata el estuche, pero para su sorpresa, se encuentra con que adentro estaba el instrumento musical. Él quiso devolvérmelo, pero no lo dejaron y se quedó con remordimiento. Tiempo después, le llegó el relevo de Malvinas y volvió a Escocia con su trofeo de guerra, que dejó en un museo privado”.

Estuvo en exposición durante 15 años. Cuando murió el dueño del museo, lo llamaron para informarle que pasara a buscar la trompeta. Se la entregaron y, antes de irse, se dio cuenta de que faltaba la libreta musical. Banks sabía del valor inconmensurable de la libreta manchada con tierra de las islas. En la primera hoja decía: “Cabo primero músico Tabarez Omar René”.

Diploma de honor como reconocimiento por su desempeño en Malvinas.

Tony Banks, veterano devenido en un millonario exitosísimo, había decidido encontrar al argentino para entregarle su instrumento. “Se preguntaba si estaría vivo o muerto. Eso no lo dejaba en paz. En 2010 decide ir a Malvinas para rendirles honores a nuestros caídos y al regreso contrata a un periodista independiente para buscarme”. Para cumplir con el objetivo, el periodista solo tenía el número de serie del instrumento. Banks no le dio el nombre de Tabarez, quería que identificara al dueño del instrumento y, si el nombre coincidía con el del soldado, el escocés se lo entregaría. Se trataba de Jeff Farrell, un irlandés que viajaba a Colombia a cubrir las elecciones. Solo tenía este número: BF 33-505.

Banks sabía del valor inconmensurable de la libreta manchada con tierra de las islaS. En la primera hoja decía: ‘Cabo primero músico Tabarez Omar René’.

Le llevó tres meses encontrarlo. Dos días antes de viajar a Colombia, alguien le dijo que averiguara en el ejército. Llegó al departamento de bandas, ahí estaban los registros de trompeta. “Le dicen mi nombre. Llama a Escocia y le confirma a Banks: ‘encontré a tu hombre’”. Lo que siguió fue el momento más esperado para ambos: el encuentro. Banks viajó hasta la casa de Tabarez, en Moreno, para dárselo en mano. “Esto es tuyo hermano, ahora voy a poder morir en paz”, recuerda Omar que le dijo cuando le dio el estuche con la trompeta y la libreta musical. “Él lamentaba que hubiéramos estado en veredas diferentes en la guerra, pero sabía que no era nuestra decisión sino la de los que estaban en el poder”. Como homenaje, los dos soldados que lucharon en bandos opuestos, se unieron en el toque de silencio después de 28 años. “Esto no es un bronce, esto habla, tiene vida”, dice emocionado el músico.

El aeropuerto y la pista de aterrizaje en Malvinas.

Volver a homenajear a los caídos en Darwin 37 años después

Con su trompeta, la que le arrebataron en junio de 1982 y la que recuperó décadas después en su casa, Omar volvió a Malvinas hace tres semanas. “Regresé a otro cementerio. Un Darwin que yo no conocía, pero donde hoy están nuestros compañeros. Fue volver a recordar ese minuto de silencio. Cerré los ojos y en cada nota que tocaba le agradecía a Dios y a los caídos porque era para ellos. Pensaba que era la misión que me correspondía, honrarlos porque ellos dieron la vida por nosotros”.

A su regreso, Omar Tabarez, el veterano de la clase 1962, volvió con la promesa de que mientras esté vivo seguirá tocando su trompeta por sus compatriotas caídos. “Voy a hacer el toque de silencio hasta el último día, hasta que dios diga basta”.