¿Por qué la mayoría de los médicos son tan impuntuales?

Antes de comenzar con esta nota, vale decir lo siguiente: hablamos de un tema universal, es decir, esto le pasa a un porteño, un rionegrino, un español o un mexicano. Hablamos de la impuntualidad de los médicos, ya sea cuando llegan tarde al consultorio o cuando deben atenderte mientras uno espera en la sala.  Aunque…

¿Por qué la mayoría de los médicos son tan impuntuales?

Antes de comenzar con esta nota, vale decir lo siguiente: hablamos de un tema universal, es decir, esto le pasa a un porteño, un rionegrino, un español o un mexicano. Hablamos de la impuntualidad de los médicos, ya sea cuando llegan tarde al consultorio o cuando deben atenderte mientras uno espera en la sala. 

Aunque las esperas difieren mucho entre los distintos centros de salud, ya sea un hospital público que una clínica privada, en España según una reciente encuesta sus habitantes esperan de media unos 22 minutos para ser atendidos por su médico, tiempo que se extiende hasta pasada la media hora.

Según la Federación de Sociedades Españolas de Medicina de Familia, la espera para entrar en la consulta sea la causa más frecuente de insatisfacción en la Atención Primaria. Entonces, ¿por qué es tan difícil reducir las esperas en los centros ambulatorios?

La doctora Sanaz Majd, que trabaja en un centro de atención primaria estadounidense, ha explicado en la revista Quick and Dirty Tips que se trata de un problema complejo, que afecta por igual a todos los médicos de familia.

Para poder citar a los pacientes a una hora concreta es necesario establecer un tiempo medio de duración de la cita, pero eso es casi imposible teniendo en cuenta la multitud de casos distintos que pueden darse en Atención Primaria. Hay citas que pueden solucionarse en cinco minutos, pero otras pueden durar mucho más, y nadie sabe el tipo de pacientes que va a llegar cada día. La médicos han reclamado históricamente un mínimo de 10 minutos para atender a los pacientes, pero en la mayoría de comunidades las agendas asistenciales se establecen con un tiempo menor, pese a que las consultas suelen alargarse bastante más.

Así es la mañana de un médico

Para arreglar este problema es importante entender cómo es el día a día de un médico de atención primaria. Esta podría ser una mañana normal de cualquier médico que trate de hacer bien su trabajo. Lo que implica, casi con seguridad, que va a hacer esperar a la gente. 

El primer paciente de la agenda es nuevo en el ambulatorio. Se olvidó de venir con algo de tiempo para hacer el papeleo. Se supone que estaba citado a las 8:30, pero el papeleo retrasa su cita 10 minutos. El doctor va a llamar al siguiente paciente pero una de las enfermeras le avisa de un electrocardiograma anormal en un cliente. El médico nunca ha visto a este enfermo pues es de otro médico que está de vacaciones. Tiene que observar su historial médico.

Segundo paciente. La siguiente tiene algunos problemas urinarios fáciles de solucionar. El médico le manda hacerse unos exámenes y le extiende un par de recetas. En sólo 10 minutos de examen puede despacharla, pero ya van 20 de retraso.

La tercera es una anciana de 87 años que ha sufrido un infarto cerebral. Es incapaz de hablar con claridad y va acompañada de un familiar. El doctor tiene que examinar el registro de los 10 días que pasó en el hospital, firmar los volantes para rehabilitación y neurología y ver los pasos a seguir. 40 minutos de demora. Y así el resto del día.

En Argentina

Según una encuesta, sólo una de cada diez personas se reconoce impuntual. Pero para la mayoría, un retraso de 15 minutos es normal. Para los expertos, no influye la tecnología sino cuestiones culturales. 

Pocos lo admiten, pero muchos lo son. Porque en Argentina la puntualidad tiene valor relativo: la cita “en punto” es un puntapié que da curso libre a la interpretación. Y así, mientras en países como Suecia “la puntualidad es de oro”, cuenta Nicolás Speraggi, un argentino pisando los 40 que vive en Estocolmo, en Argentina la tolerancia de espera es de al menos 15 minutos: casi la mitad de los 800 mayores de 18 años encuestados por D’Alessio IROL consideró que debe pasar ese lapso para considerar al prójimo impuntual. Y lo llamativo: para el 10% de los consultados debe transcurrir media hora, cita Clarín.

Europa

“En ciertos países de Europa sería inadmisible”, cuenta Carolina Lagos, una docente treintañera que vive en una pequeña ciudad de Finlandia, Jyväskylä. “Llegar tarde es visto como algo egoísta, como que no te importa el tiempo del otro. Esperar al otro es tener que depender de él”. ¿Y cómo responden finlandeses? “No se hacen mucho problema. Simplemente empiezan la actividad. No te esperan, pero no te lo reprochan. Hay reglas, pero nadie te dice qué tenés que hacer. Es distinto en países como Alemania, donde las reglas son más claras. Y si no las tenés claras, te las tienden a recordar”.

La insólita solución

Pese a que todo lo expuesto arriba son casos en centros de atención primaria o muy similares a hospitales públicos donde llegan pacientes de todo tipo y los médicos hacen malabares, en clínicas privadas esto también ocurre, los médicos llegan tarde y las demoras se hacen eternas.

Sin embargo, un caso en Estados Unidos dio la vuelta al mundo: Elaine Farstad se puso ansiosa mientras esperaba a su doctor, que iba tarde para su cita programada. Después estaba francamente impaciente, pero cuando pasaron casi dos horas, se molestó y se le ocurrió una idea: “Decidí cobrar al médico”, dice. “Si gastó mi tiempo, pues compró mi tiempo”.

Cuando Farstad regresó a casa, calculó su salario por hora de trabajo como especialista en tecnologías de la información en Washington. Lo duplicó por las dos horas que había pasado en la sala de espera, y envió la factura a su médico. “Como todos aprendimos en el jardín de niños, se trata de respeto mutuo”, dice la paciente.

En años pasados, los médicos probablemente se habrían burlado de la idea de reembolsar a los pacientes por el tiempo de espera. Pero el de Farstad le envió un cheque por 100 dólares, la cantidad total que ella solicitó, y algunos médicos impuntuales dijeron a CNN que dan a los pacientes dinero (o regalos) antes de que el paciente lo pida.