Una de cada cinco muertes a nivel mundial está asociada a una mala dieta

Unas 11 millones de personas mueren al año en el mundo por motivos asociados con una mala dieta, según un estudio del Institut for Health Metrics and Evaluation publicado en la revista británica The Lancet.El trabajo es el más amplio de su tipo jamás realizado, y tomó en consideración 15 factores dietarios en 195 países…

Una de cada cinco muertes a nivel mundial está asociada a una mala dieta

Unas 11 millones de personas mueren al año en el mundo por motivos asociados con una mala dieta, según un estudio del Institut for Health Metrics and Evaluation publicado en la revista británica The Lancet.

El trabajo es el más amplio de su tipo jamás realizado, y tomó en consideración 15 factores dietarios en 195 países durante el período 1990-2017. Los resultados indican que una de cada cinco muertes a nivel global durante el año 2017 estuvo asociada con una mala dieta; en particular, con la baja ingesta de granos integrales, frutas y semillas.

“El estudio confirma lo que muchos pensaron durante años: que una dieta pobre es responsable de más muertes que cualquier otro factor de riesgo en el mundo”, dijo Christopher Murray, uno de los autores del estudio, quien además resaltó que uno de los aspectos interesantes del trabajo es haber señalado la importancia que tienen el alto consumo de sodio y el bajo consumo de granos, frutas y vegetales para la mala salud mundial.

El trabajo tomó en consideración 15 factores dietarios -como la cantidad de frutas y vegetales que se ingieren, carne roja, bebidas azucaradas, etc- y evidenció que en todas las regiones del mundo, el consumo de estos factores estuvo por debajo o por encima de su nivel óptimo. Globalmente, por ejemplo, se consume el 16% de la leche recomendada, un cuarto de los granos integrales, más del doble de carne procesada y un 86 por ciento más de sodio.

En las conclusiones del trabajo, los autores sostienen que  los riesgos dietarios afectan a la gente independientemente de la edad, el sexo y el desarrollo sociodemográfico y aseguran que el mejoramiento de la dieta podría prevenir un quinto de las muertes a nivel mundial. Para ellos, sugieren diseñar políticas que se focalicen no solamente en desalentar el consumo de azúcares y grasas sino en estimular la producción e ingesta de alimentos saludables.