Los números de la Argentina que preocupan al FMI: menos recaudación, más inflación y el “riesgo político”

El Gobierno ya lo sabía: el Fondo Monetaria Internacional (FMI) aprobó el viernes el cuarto tramo del crédito stand by. Son u$s 10.870 millones que, gracias a un nuevo ajuste del acuerdo, el Tesoro podrá usar para intentar contener el dólar. Pero el organismo dio su visto bueno no sin antes advertir al Gobierno su…

Los números de la Argentina que preocupan al FMI: menos recaudación, más inflación y el “riesgo político”

El Gobierno ya lo sabía: el Fondo Monetaria Internacional (FMI) aprobó el viernes el cuarto tramo del crédito stand by. Son u$s 10.870 millones que, gracias a un nuevo ajuste del acuerdo, el Tesoro podrá usar para intentar contener el dólar. Pero el organismo dio su visto bueno no sin antes advertir al Gobierno su preocupación por varios puntos fundamentales.

Es que si bien el Fondo consideró en su informe de 85 páginas que la Argentina cumplió casi todo los compromisos, también apuntó que en 2019 el país tendrá una menor recaudación, una mayor inflación y un “riesgo político” de cara a las elecciones presidenciales.

Argentina en recesión

El FMI recordó que la actividad económica de la Argentina “se contrajo 2,5%, impulsado por una fuerte compresión en el consumo privado y la inversión”. En ese escenario, puntualizó que “la recesión se aceleró en el último trimestre” de ese año. Como consecuencia, “se perdieron 200 mil empleos formales terminando la tasa de desempleo en 9,1% contra 8,4% del año anterior”. Un dato alentador: “la disminución de los salarios reales parece estar tocando fondo tras caer 8% en 2018”.

Problema de fondo: el déficit

Para el organismo es central que la Argentina tenga más ingresos que gastos, pero el déficit primario del Gobierno fue de 2,6% sobre el PBI en 2018, es decir una significativa reducción del 3,8% del año anterior, a pesar de que los subsidios a la energía se mantuvieron estables como proporción del PBI. A eso luego hay que sumarle los pagos de la deuda.

Expectativas para 2019

El FMI cambió en marzo algunos números sobre la Argentina que había establecido en su Segunda Revisión del programa de stand by. Entre algunos aspectos, el fondo espera “una recuperación gradual a partir del segundo trimestre”, es decir, entre abril y junio, “con el consumo privado apoyado por el aumento de la renta real”. Sin embargo, proyecta que el contexto económico “resulte en una inflación del 30%”, es decir, 10% más que lo calculado en el informe anterior.

El riesgo político

El organismo realizó un apartado sobre el escenario político para explicar cómo podría impactar en el económico: “Las elecciones nacionales de octubre representa un riesgo visible a corto plazo. Esto podría aumentar la ansiedad del mercado, potencialmente alimentando una dolarización mayor que la esperada y salidas de capital que, a su vez, debilitarían el peso y crearían preocupaciones renovadas sobre la dinámica de la deuda y las fuentes de financiamiento presupuestario”. Y, aunque sin decirlo, sugirió un cambio de signo político: “Una recesión más profunda que la esperada o la incapacidad de reducir la inflación podría debilitar el apoyo público al programa de ajuste. Este sentimiento podría, a su vez, alimentar las dinámicas electorales“.

El rol del Banco Central

El FMI destacó tres datos del Banco Central (BCRA): las reservas internacional, al decir que “aumentaron casi u$s7000 millones en el cuarto trimestre de 2018; el fin de las Lebacs, al observar que “el stock pendiente fue eliminado, sacando una importante vulnerabilidad en la economía”, y sobre las Leliq, “la limitación de tenencia a los bancos nacionales”. Recordó además que Hacienda presentará un borrador de la nueva carta orgánica del BCRA en el Congreso.

Las cuentas del Estado

Finalmente, el organismo multilateral de crédito insistió una vez más que el Estado tendrá una menor recaudación a la esperada (-1,7% sobre el PBI). Entre otros aspectos, por la caída de los ingresos por IVA, es decir por consumo, aunque eso podría revertir a final del año conforme a una tendencia al crecimiento de la economía.