Universitarios de 21 países competirán por el mejor proyecto innovador en materia social y de salud

Estudiantes universitarios de 21 países, incluida la Argentina, concursarán a partir del lunes en la Ciudad de Buenos Ares en un certamen que premiará a los que expongan y desarrollen en el lapso de cuatro días un proyecto de innovación relacionado con lo social o lo ambiental, en el que pondrán a prueba tanto sus…

Universitarios de 21 países competirán por el mejor proyecto innovador en materia social y de salud

Estudiantes universitarios de 21 países, incluida la Argentina, concursarán a partir del lunes en la Ciudad de Buenos Ares en un certamen que premiará a los que expongan y desarrollen en el lapso de cuatro días un proyecto de innovación relacionado con lo social o lo ambiental, en el que pondrán a prueba tanto sus conocimientos como su capacidad de trabajo en equipo, pensamiento crítico y liderazgo, informaron hoy los organizadores del concurso internacional.

La KPMG Innovation and Collaboration Challenge (KICC) 2019″, organizado por la empresa KPMG, desarrollará su séptima edición por primera vez en la Argentina, que participará con un equipo integrado por tres estudiantes de la UADE y uno de la Universidad de Buenos Aires.

Para esta edición del KICC se involucraron más de 17.000 estudiantes de todo el mundo de más de 500 universidades de 21 países y participan en esta final 84 jóvenes que cursan los tres primeros años de las carreras Ciencias Económicas, Contador, Administración de Empresas o carreras STEM: Ciencias, Tecnología, Matemática y con representación de ambos géneros.

El 19 de febrero pasado fue elegido el equipo que representará a Argentina que estará Integrado por los estudiantes Alejandro Quintero (carrera Economía y Finanzas / UADE), Florencia Diaz Ceballos, (carrera Nutricionista / UBA), Tatiana Gelblung, carrera Tecnología de Alimentos Industriales y Biotecnología (UADE) y Sebastián Schindler, carrera Economía y Finanzas (UADE).

Los jóvenes presentaron un proyecto que consistió en desarrollar un suplemento alimentario sustentable, eficiente y realista a partir del uso de subproductos industriales para la aplicación directa a comunidades mal nutridas.

Al respecto Tatiana Gelblung dijo a Télam que “nuestra idea tuvo que ver con recolectar todos aquellos alimentos que la industria desecha porque quizás no tienen el nivel de calidad necesario, triturarlos y deshidratarlos para quitarles todos desarrollo bacteriano e inyectarles todos los nutrientes básicos y necesarios ´para el cuerpo humano”.