Las cosas y las palabras: de sino a si no y de la cal a la arena

Para elegir qué tratar cada semana, confieso que tengo un errorómetro. Sí, un instrumento que me permite, humildemente, saber qué está funcionando peor por estos días. El error llama al error y, en la medida en que algo es mal expresado y aparece en los medios, se desata el efecto dominó. Sino y si noPor…

Las cosas y las palabras: de sino a si no y de la cal a la arena

Para elegir qué tratar cada semana, confieso que tengo un errorómetro. Sí, un instrumento que me permite, humildemente, saber qué está funcionando peor por estos días. El error llama al error y, en la medida en que algo es mal expresado y aparece en los medios, se desata el efecto dominó.

Sino y si no

Por estos días, “sino” y “si no” vienen encabezando la lista. La forma “si no” escrita en una sola palabra hace estragos en WhatsApp. ¿Qué nos hará caer siempre en la trampa? No es una cuestión de complejidad sino de lógica. Allá vamos:

“Sino” es una conjunción adversativa que sirve para contraponer elementos y aparece siempre con frases negativas. “No es A sino B”, sería la fórmula. Se escribe en una sola palabra y va precedida de coma. Van algunos ejemplos: “No lo hizo por amor, sino por venganza”, “No quiso molestarlo, sino tratar de explicarle por qué actuó así”. Lo curioso es que pertenece a un registro formal y no es tan habitual en el registro coloquial. Cuando leemos textos, mensajes o notas periodísticas, encontramos muy a menudo “sino” ocupando el lugar de “si no” que es en realidad lo que debería estar escrito.

La forma “si no” se escribe separada. Se usa mucho en la conversación porque representa una opción, algo que el que habla le ofrece al otro como alternativa. “Si querés sacamos las entradas con descuento, si no vamos directo al teatro”, “Quiero agregar una foto, si no tienen problema lo hago”. En los dos ejemplos, se trata de frases condicionales negativas. La fórmula sería esta: Si + no + verbo. Hay un “si” de condición y un verbo en forma negativa. La mejor manera de no equivocarse es probar si se puede intercalar una palabra entre “si” y “no”. Veamos: “Si querés sacamos las entradas con descuento, si (vos) no (querés) vamos directo al teatro”, “Quiero agregar una foto, si (ustedes) no tienen problema lo hago”. En el caso del ejemplo del teatro, se da lo que ocurre más habitualmente en el oral: la omisión del verbo negado. Por eso repuse “querer” entre paréntesis.

Una de cal y otra de arena

Este es un dicho que digo y oigo bastante. Sirve para equilibrar, lo usamos para comunicar dos hechos: uno bueno y uno malo. Preguntando un poco, me di cuenta de que la duda que se me planteaba a mí era compartida por muchos. Entre la cal y la arena, ¿cuál es la buena y cuál la mala? La cal tiene mala prensa. Prima facie, muchos pensamos que la carga negativa está en este óxido altamente corrosivo y que la arena es la parte buena o, por lo menos, inocua. Error. En el refrán, es al revés: la buena es la cal.

“Una de cal y otra de arena, hacen la mezcla buena”. Esta es la expresión original que remite al ámbito de la construcción, de la albañilería. Se refiere a la “argamasa”, la mezcla de arena, cal y agua que se usaba en la antigüedad para construir muros. Para que esa masa quedara bien compacta, debían usarse iguales proporciones de cal y arena. Sin embargo, para abaratar costos, muchas veces se reducía la cantidad de cal. El resultado era una mezcla más económica y de baja calidad. La falta de cal -que era el material noble- ponía en peligro la firmeza del muro.

Aclarada la duda, cuando usen la expresión, si prefieren empezar con la mala noticia, arranquen con la de arena y dejen la de cal para cerrar.