El caso Ponzio le da la razón: por qué Gallardo es el gran escapista argentino

Fuente: AFP 26 de abril de 2019  • 19:27 Un par de derrotas ante Boca en el Monumental por torneos locales y otras tantas caídas frente a Lanús por Libertadores y Supercopa Argentina aparecen como únicos lunares destacables en una foja de servicios que ya acumula casi 5 años y miles de sonrisas. Aunque Marcelo…

El caso Ponzio le da la razón: por qué Gallardo es el gran escapista argentino

Fuente: AFP
26 de abril de 2019  • 19:27

Un par de derrotas ante Boca en el Monumental por torneos locales y otras tantas caídas frente a Lanús por Libertadores y Supercopa Argentina aparecen como únicos lunares destacables en una foja de servicios que ya acumula casi 5 años y miles de sonrisas.

Aunque

Marcelo Gallardo

se empeñe, y lo bien que hace, en remarcar que hasta el ciclo más victorioso que pueda concebirse tiene fecha de vencimiento, el suyo se exhibe tan renovado como imperecedero. Lejos de acusar fatiga o desgaste por el paso del tiempo, es la dinámica del juego y sus variables (lesiones, cambios, planteos específicos de acuerdo a los rivales) la que lo invita a cambiar y buscar nuevos desafíos.

La idea de un mínimo imponible en

River

está garantizada. Como un certificado que asegura un piso de rendimiento, el “sello Gallardo” blinda cada una de esas ideas que parten de la cabeza del entrenador y confirman que su equipo siempre dará la talla con un valor agregado.

El conocimiento del juego y el poder de convicción frente a sus jugadores han sido virtudes que valorizaron al entrenador desde su inicio, pero lo que se destaca por sobre su liderazgo y modo de gestionar en estos últimos meses es su destreza para escapar algunas situaciones en las que cualquier otro probablemente quedaría acorralado o falto de ideas.


Fuente: LA NACION – Crédito: Rodrigo Néspolo

La noción de funcionamiento colectivo está por encima de todo y el recambio permanente de nombres, lejos de desfigurar la idea primaria, potencia a las individualidades, disimula falencias y alimenta la competencia interna. Nadie tiene su puesto asegurado pero todos saben que dispondrán de las chances para obtenerlo. En esa tensión ideal, Gallardo saca la mejor versión de sus jugadores.

La llegada de Rojas fue ideal para “despertar” a Martínez Quarta. Ante el problema de clavícula de Casco, antes resistido, llegó Angileri para reemplazarlo en el lateral izquierdo. Frente a la lesiones de Juanfer Quintero y Palacios que obligaron al entrenador a buscar nuevas vías de creación del juego para seguir siendo igual de agresivo, el juvenil Ferreyra obtuvo sus chances pero ni siquiera sus goles le dieron un cheque en blanco. Ahora es el turno de De la Cruz, otro jugador muy resistido al que solo la espalda del técnico pudo sostener esperando su despegue.

Con los delanteros el sistema es similar. Scocco tuvo sus momentos hasta que la intensidad de Borré aportó un revulsivo necesario. El colombiano gozó de su estelaridad, pero cuando Matías Suarez comenzó a confirmar sus dotes de jugador premium, el cordobés se transformó en el compañero de ataque de Pratto. Y hasta el juvenil Julián Álvarez aparece en cuentagotas para ir construyendo con prudencia su camino.

Todos estos ejemplos ilustran el modo de liderar del Muñeco, pero el “caso testigo” está en el centro del campo. Leo Ponzio levantó la Copa Libertadores en Madrid el 9 de diciembre de 2018, en la que tal vez se la foto más celebrada del historia del club. Todo el mundo respeta al capitán y se rinde ante su don de gente. Gallardo también valora su lugar en el grupo, pero no le tiembla el pulso para confirmar que hoy el titular en el eje es un Enzo Pérez de nivel imperial con Bruno Zuculini como su subordinado. Lejos de generar conflictos, con roles bien definidos y actuaciones que confirman cada medida del técnico, el tema en Nuñez está claro y en consecuencia se acepta con naturalidad.


Fuente: AFP – Crédito: Prensa River

Decisiones tomadas en el momento justo. Reciclaje perfecto para no anquilosar apellidos ni volverlos perpetuos. Convencimiento, pero no enamoramiento. Exigencia máxima y permanente.

Proyectándose a agosto con la clasificación para los octavos de final de la Copa, la definición de la Copa Superliga y la Recopa Sudamericana será mientras tanto un entretenimiento más que atractivo. El formato de cruces directos le hace hervir la sangre y lo obliga a mostrar sus dotes como estratega. Puede estar en problemas o a veces hasta dar síntomas de fastidio, pero siempre encuentra una salida. Porque Gallardo sigue siendo el gran escapista del fútbol argentino.