Javier Pinola: el gran sueño que le queda en River y una confesión sobre la final con Flamengo

Transparente. Frontal. Sin dar vueltas. Javier Pinola se muestra tal cual es. En Núñez, en Ezeiza, en Alemania, en su casa de Olivos, o en San Martín de los Andes. Con el ruido de los autos de fondo o con la tranquilidad que ofrece un paisaje espectacular, al pie del cordón cordillerano Chapelco. Se distiende el…

Javier Pinola: el gran sueño que le queda en River y una confesión sobre la final con Flamengo

Transparente. Frontal. Sin dar vueltas. Javier Pinola se muestra tal cual es. En Núñez, en Ezeiza, en Alemania, en su casa de Olivos, o en San Martín de los Andes. Con el ruido de los autos de fondo o con la tranquilidad que ofrece un paisaje espectacular, al pie del cordón cordillerano Chapelco. Se distiende el marcador central en “este lugar impresionante”, al que llegó por primera vez. Pero no baja la guardia. Es autocrítico y aún tiene sueños por delante. Con la banda roja puesta. Esa que lo moviliza y que le cambió la vida. “Si no fuera por River estaría viviendo y jugando en Alemania”, afirma, con seguridad, el experimentado defensor en la charla mano a mano con Clarín.

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-Por lo que decís, extrañás la calidad de vida de Alemania, donde estuviste 10 años. ¿Cómo se vive en Argentina?

-De Argentina cada uno tendrá su opinión. Yo no me meto en eso porque después te encasillan con algún partido político y yo no me caso con ninguno. Pero las cosas no son fáciles.

-Y en cuanto a lo futbolístico, ¿la situación económica puede provocar un éxodo de jugadores a otras ligas en el corto plazo?

-Puede ser. Está muy complicado y cuando hay una oferta mejor y un cambio de dinero al jugador lo mueve. Yo ya tengo casi 37 años y lo que me hace feliz es jugar. Puedo ganar un poco más o un poco menos, pero mi carrera no va a dar un giro tremendo en el tema económico. En mi caso siempre prioricé lo deportivo porque tuve oportunidades de irme a otros equipos por más plata y no lo he hecho en su momento por la fidelidad al Nuremberg. Y hoy, los desafíos deportivos que tengo en River no los cambio por nada.

Javier Pinola, durante la entrevista con Clarín. Foto: Diego Haliasz – Prensa River.

-O sea que no estás pensando en volver a jugar en Alemania antes de retirarte…

-No se sabe lo que puede pasar. Yo estoy permanentemente en contacto con la gente de Nuremberg (dejó un gran recuerdo allí y una tribuna lleva su nombre). Jugué ahí 10 años y tengo amigos que están trabajando en el club. Ellos me valoran. Te soy sincero porque lo he hablado con mi familia porque es algo que comentamos. Si no estuviera jugando en River, estaría viviendo en Alemania y jugando en el Nuremberg. Pero River es diferente a todo, es una de las cosas más grandes a las que un jugador puede aspirar. Y cuando estás acá adentro hay que disfrutarlo.

-Entonces imaginás un retiro en River…

-Eso se verá. Toda mi familia está muy bien. Mis hijos están felices con que yo esté acá y las negociaciones con el club por una renovación están encaminadas, no va a haber problema.

-¿Retirarse en River sería el sueño del pibe?

-Sí, seguro. No me gusta hablar mucho de eso por estar acá y que piensen que siempre fui hincha. Los que me conocen lo saben y obviamente que retirarse en River sería cerrar con un broche mi carrera. Sería el lugar más hermoso para terminar de jugar profesionalmente. Pero ahora no pienso en eso. Trato de disfrutar cada día y jugar lo más que pueda.

Javier Pinola, durante la entrevista con Clarín. Foto: Diego Haliasz – Prensa River.

-¿Te queda cuerda para rato?

-Sí, sí, estoy muy bien. Si la cabeza funciona, es más fácil que el resto ande por sus carriles. Vine con muchas ganas a hacer esta pretemporada y estoy muy contento con el trabajo que hice. Por ahí pensaba que al estar grande me podía costar y no, no fue así. Me sentí bien, me recuperé bárbaro de los trabajos, y los esfuerzos los hice a la intensidad que pedía el cuerpo técnico. Cuando es así te aumenta la fuerza mental y disfrutás mucho.

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-¿La geografía de San Martín de los Andes los motivó más?

-El lugar es impresionante. Fue la primera vez que vine a un lugar así. Es muy lindo y se pudo trabajar bien. Tuvimos todas las comodidades y la gente nos recibió muy bien y nosotros tratamos de devolverle ese cariño con pequeños gestos, con una foto, con un autógrafo, dándoles un pequeño mimo ante tanto afecto.

-¿Lo entendés lo de los hinchas o los sigue sorprendiendo?

-Lo podés llegar a entender porque ellos se sienten representados. Es muy loco hacer feliz a la gente con un esfuerzo o un triunfo. Es muy loco eso. A uno cuando era chico también le encantaba el fútbol, entonces se siente identificado con este tipo de cosas, es maravilloso. Más cuando uno se va poniendo grande y sabe que esto se termina en algún momento. Hay que valorarlo mucho.

-¿Recordás alguna firma que hayas conseguido cuando eras chico?

-Muchas. Mi papá trabajaba en la secretaría de Tránsito de la Municipalidad de San Isidro e iban muchos famosos a hacer trámites y me conseguía autógrafos y yo los guardaba. Me acuerdo que una vez me trajo uno del Pato Fillol.

Javier Pinola, durante la entrevista con Clarín. Foto: Diego Haliasz – Prensa River.

-¿Y alguno que te haya firmado a vos personalmente?

-Recuerdo que iba con mis amigos a algunos entrenamientos y nos firmaban muchos. Les pedíamos a todos. Se me viene a la mente una anécdota: uno de ellos una vez le pidió un autógrafo a Cristian Green (un defensor que pintaba como promesa en River pero apenas jugó un partido; después pasó por varios lugares, entre ellos Chacarita y Racing) y se le quedó mirando y le dijo: “¿A mí me pedís una firma?” Nosotros lo conocíamos porque éramos hinchas y fanáticos. Y nos sacábamos fotos con cámaras con rollos.

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Del recuerdo de su infancia y adolescencia futbolera, la charla gira a un recuerdo más cercano e ingrato: la derrota en la final de la Copa Libertadores y su error en el segundo gol de Flamengo.

-¿Pudiste volver a ver el partido?

-No. La final no la pude ver y ni sé si la voy a ver alguna vez. Lo tengo en la cabeza y no me quedo con el gran partido que hice hasta los 87 minutos. Fallé en los minutos finales y me hago cargo.

-¿Te afectó mucho?

-Sí, pero ya está. Hay que dar vuelta la página. Ya estamos en 2020 y hay que encontrar nuevos desafíos.

-Siempre dijiste que sos muy obsesivo. Pero con la experiencia, ¿ya no te volvés tan loco o todavía sí?

-Cuando fallo me sigo volviendo loco como el primer día. Pero ahora que soy grande trato de encontrar un equilibrio. Lo que pasó ya está y no le echo la culpa a nadie ni esquivo las balas.

Javier Pinola, durante la entrevista con Clarín. Foto: Diego Haliasz – Prensa River.

-¿Le encontraste alguna explicación?

-La única explicación que le encuentro es que el fútbol es apasionante, loco, lindo. Es así y hay que entenderlo. Estaba todo dado para lograr la segunda Copa Libertadores consecutiva pero tuvimos esos minutos fatales en los que tal vez por cosas del destino decidís mal o fallás y termina dándose todo redondo para que el rival gane. De esos errores hay que aprender, pero también hay que seguir adelante.

-¿Y en esa final el fútbol fue injusto con vos?

-Lo podemos llamar de la forma en que se quiera llamar, pero trato de no detenerme en eso. De no ponerle una palabra ni un título, simplemente seguir trabajando porque creo en eso en el esfuerzo e iremos otra vez por intentarlo de nuevo.

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