Dos meses con Zoom: del boom al hartazgo por las videollamadas

“Tengo un Zoom atrás del otro durante todo el día y termino muy cansado”. La frase se repite entre docentes, médicos, oficinistas y cualquier trabajador que esté con la modalidad home office. Y es que con la extensión de la cuarentena también aumenta la cantidad de días de convivencia con esta plataforma. Antes de establecerse…

Dos meses con Zoom: del boom al hartazgo por las videollamadas

“Tengo un Zoom atrás del otro durante todo el día y termino muy cansado”. La frase se repite entre docentes, médicos, oficinistas y cualquier trabajador que esté con la modalidad home office. Y es que con la extensión de la cuarentena también aumenta la cantidad de días de convivencia con esta plataforma. Antes de establecerse el aislamiento social preventivo y obligatorio, la utilización de Zoom estaba reservada para aquellos que, por algún motivo en particular, necesitaban realizar conferencias virtuales. Pero la mayor parte de los trabajadores no requerían de la herramienta para completar sus actividades laborales. 

Sin embargo, esto cambió radicalmente con la implementación a gran escala del home office para evitar el contagio del coronavirus. Y fue en ese contexto que Zoom se volvió popular y conocida por todos aquellos que buscan continuar con sus trabajos o que quieren ver a sus familiares y amigos. El fenómeno no solo ocurrió en Argentina sino también en el resto del mundo, lo que fue un gran beneficio para Eric Yuan, dueño de la plataforma

El primero de enero de 2020, una acción de Zoom valía 68 dólares aproximadamente. Al día de hoy su valor supera los 170 dólares y las ganancias de la empresa son millonarias. El sitio Sensor Tower, dedicado al seguimiento de las aplicaciones a escala global, indicó que durante abril Zoom fue la plataforma más descargada en el mundo con 130 millones de nuevas descargas (89 millones en Android y 41 millones en iOS).

De todas formas lo que comenzó como el descubrimiento de una herramienta que beneficiaba a los trabajadores, se convirtió en un problema para muchos de ellos. “Luego de más de dos meses de cuarentena y teletrabajo, las videollamadas son el principal medio de contacto y en estas, la única forma de mostrar que estamos prestando atención es mirando la cámara. Cada vez se suman más horas dedicadas a estas reuniones, y el agotamiento se multiplica”, explican desde BTR Consulting, empresa encargada de brindar ayuda e información sobre la seguridad cibernética. 

En un informe que realizaron señalan que la cantidad de información que debe procesar el cerebro en una conferencia virtual es mucha y eso lleva a un agotamiento mental más rápido. “En las videollamadas no sólo nos enfocamos en las caras de los demás, sino también en sus ambientes. Si estamos en una videoconferencia con cinco personas, podemos sentir que estamos en cinco habitaciones diferentes. Podemos ver sus muebles, sus plantas, el color de sus paredes. Esto hace que el cerebro tenga que procesar todas estas señales ambientales visuales al mismo tiempo”, indican. 

Con respecto a este asunto desde la compañía agregan que es común que las personas crean que se pueden hacer múltiples acciones al mismo tiempo pero en realidad eso reduce el rendimiento debido a que el cerebro debe realizar un gasto de energía mayor para realizar distintos tipos de trabajo de manera simultánea. “Muchas personas ahora sienten u­­na tendencia a tratar el video como predeterminado para toda comunicación, en lugar de hablar por teléfono ó utilizar mensajería”, describen en BTR Consulting.

Para finalizar se concluye que muchos trabajadores remotos están experimentando un fenómeno llamado “Alucinación Invertida”. “Está condición involucra tener conciencia limitada de lo que está ocurriendo en tiempo real, siendo los principales responsables de esto celulares y redes sociales. Es evidente que al sumarse el teletrabajo y las plataformas de videoconferencia, aumenta el riesgo”, aseguran y dan algunos consejos sencillos como evitar la multitarea, reducir los estímulos visuales y varias los contactos con llamadas telefónicas o emails para reducir la fatiga mental.

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