El renacer de Fito entre ilustres amigos, resacas y el surrealismo social

Tras el fulgor de sus primeros discos, en donde se posicionaba como el heredero natural de la tradición musical marcada por Charly García y Luis Alberto Spinetta, y la oscuridad reflejada en su obra por el trágico asesinato de dos familiares muy cercanas, “Tercer Mundo” mostró a un Fito Páez sacudiéndose el polvo de los…

El renacer de Fito entre ilustres amigos, resacas y el surrealismo social

Tras el fulgor de sus primeros discos, en donde se posicionaba como el heredero natural de la tradición musical marcada por Charly García y Luis Alberto Spinetta, y la oscuridad reflejada en su obra por el trágico asesinato de dos familiares muy cercanas, “Tercer Mundo” mostró a un Fito Páez sacudiéndose el polvo de los ajetreados años de su primera juventud y mostrando solidez para los tiempos de éxito comercial que se avecinaban.

En una sociedad que se movía de manera simbiótica con las dulces promesas neoliberales, el rosarino se animó a utilizar por primera vez cuerdas, arreglos de vientos e invitar a figuras como los propios Charly, Spinetta y David Lebón, para darle forma a una cuidada producción, que se movía entre distintos ritmos y letras que buscaban la luminosidad en medio de una cruda realidad.

“Tercer Mundo” fue la séptima producción del músico, tras las ediciones de “Del 63”, “Giros”, el EP “Corazón clandestino”; “La la la”, junto a Spinetta; “Ciudad de pobres corazones” y “Ey!”; y al momento de su realización convivió con un proyecto paralelo llamado “Novela”, que nunca vio la luz.

La placa contenía los temas “El chico de la tapa”, “B.ode y Evelyn”, “Tercer Mundo”, “Religion song”, “Fue amor”, “Yo te amé en Nicaragua”, “Carabelas nada”, “Los buenos tiempos” y “Y dale alegría a mi corazón”; en tanto que la edición en CD de la época traía como bonus la canción “Hazte fama”.

“Estaba el spanglish con `Religion song´. Estaban las mañanas alcohólicas leyendo a Buarque en Caballito, en `Carabelas nada’. Estaba el tango de una manera muy ominosa, pero a la vez pasado por el filtro del jazz. Había otros colores. El deseo de esos dos gatitos escapando a la policía, en `B.ode y Evelyn´. Había cierto desencanto de los chicos de `11 y 6´, en “El chico de la tapa”, dos vidas que ya estaban rotas”, describió Fito al repasar las canciones para Télam.

Y añadió: “Había como una mirada más multicolor del mundo. Estaba también `Y dale alegría a mi corazón´, que vamos a romper el mito y vamos a contar que es una canción escrita para Fabi Cantilo”.

Aunque mantenía una larga relación musical y personal con ambos,

fue la primera vez que el artista convocó a Charly y Spinetta

como invitados en un disco suyo, en una larga lista que incluyó también a David Lebón, Celeste Carballo, Sandra Mihanovich, Liliana Herrero, Fabiana Cantilo, Osvaldo Fattoruso, Jorge “La Bruja” Suárez y el actor Alejandro Urdapilleta, entre otros.

Ellos se sumaron a la banda estable conformada por Ricardo Verdirame, en guitarras; Guillermo Vadalá, en bajo; Daniel Colombres, en batería; Y el propio Páez, en teclados.

“Las invitaciones se dieron como algo relajado. A Luis y a Charly los veía todo el tiempo. Otro de mis héroes fue David y, en un momento, me dije: `¡Qué lindo sería tener a los Pescado Rabioso cantando juntos´. Así que esa fue la situación por la que lo llamé a David. ¿Por qué no hubo antes? No lo sé”, replicó Fito.

En este punto, recordó la presencia de Pedro Aznar en “11 y 6”, incluido en “Giros”, de 1985; destacó que “Fabi estaba casi abonada a todos los discos” y señaló que en su primera placa, “Del 63”, estuvieron Carlos García López, Oscar Feldman, Rubén Goldín y Daniel Melingo.

“Respecto a los invitados, a veces tenés que buscar cosas muy específicas que vos no tenés y vas en busca de aquel artista que puede dártelo. Generalmente, funciona”, precisó .

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