Cristina Fridman y Teatro X la Identidad: “Es necesario debatir un proyecto cultural”

Teatro X la Identidad -o simplemente TXI-, que nació hace 20 años con una función en el Centro Cultural Rojas como una ONG constituida como un movimiento teatral de actores, dramaturgos, directores coreografos técnicos y productores de teatro comprometidos con con el pasado y el presente, por la defensa contra el delito de la apropiación…

Cristina Fridman y Teatro X la Identidad: “Es necesario debatir un proyecto cultural”

Teatro X la Identidad -o simplemente TXI-, que nació hace 20 años con una función en el Centro Cultural Rojas como una ONG constituida como un movimiento teatral de actores, dramaturgos, directores coreografos técnicos y productores de teatro comprometidos con con el pasado y el presente, por la defensa contra el delito de la apropiación de niños durante la última dictadura militar la restitución de sus identidades, vive un presente en extremo difícil por el aislamiento forzado consecuente de la pandemia.

En estas dos décadas, el brazo artístico de la organización Abuelas de Plaza de Mayo recorrió salas teatrales, escuelas, estadios, plazas, edificios que fueron centros clandestinos de detención y ámbitos culturales, recibiendo premios de múltiples entidades.

En medio de esta singular crisis que vive el teatro en el mundo y particularmente en la Argentina, frente a lo que define como una “situación extrema” que amenaza con provocar la desaparición de la actividad, TXI pidió la asistencia al Estado para sobrellevar la suspensión de espectáculos públicos convocando a “… toda la comunidad teatral para que nuestro Estado defienda una actividad y una industria que, al decir de los especialistas, fue la primera en suspenderse y será la última en regresar”.

El comunicado reflexiona que “Una gran reunión intersectorial de entidades teatrales debería generar los consensos, proponer medidas con ideas creativas excepcionales que permitan la supervivencia de la actividad y el regreso del público a las salas, pero si no actuamos ya, pocos llegarán indemnes a esa reapertura” y que “…eso solamente sucederá si unidos nos ponemos a trabajar para ello, conjuntamente con el Estado Nacional”.

Para una de sus organizadoras, Cristina Fridman, destacada como actriz por haber formado parte de La banda de la Risa, es necesario encontrar un amplio apoyo que permita continuar con esta actividad tan importante en el rescate de nuestra historia y, en consecuencia, en la reconstrucción de presente que de la noche a la mañana entró en un laberinto del que todavía resulta difícil -pero no imposible- planificar una salida.

Es probable que para ella, como tituló Leopoldo Marechal a su poema “De los laberintos se sale por arriba”, ese “arriba” se vislumbra ahora en agruparse, unir las fuerzas de todos les integrantes del mundo artistico-teatral, un conjunto intersectorial amplio que, con la ayuda del Estado, pueda hacerle frente a lo que vendrá, tal como lo expresó en su diálogo con Télam.

Télam: ¿En qué situación ven al teatro que ustedes respaldan frente aislamiento social?
Cristina Fridman: Los productores y productoras, actores y actrices, todos lo que tiene que ver con la actividad teatral, estamos en una situación extremadamente grave: el teatro es lo primero que se cerró y lo último que se va a abrir, pero lo realmente preocupante es el después cómo se va a abrir, y cómo se va a producir. Se está trabajando en todo esto, pero realmente la situación es muy grave. Primero porque somos muchísimos, abarca no solamente todo eso sino además a todas las áreas que tienen que ver con la conformación de un espectáculo.

T: ¿Cuál es el principal de los problemas?
CF: Lo primero es resolver el tema de las salas, un aporte para salvarlas, porque no pueden sobrevivir. No tenemos una sala pero somos una asociación civil sin fines de lucro muy particular. No creo que exista un movimiento en la historia que haya sobrevivido veinte años como éste, que trabaje tanto en la cultura como en los derechos humanos, junto a Abuelas de Plaza de Mayo en la búsqueda de esos hoy adultos que todavía no saben cuál es su verdad, la verdadera historia de lo que pasó en sus vidas. Creo que es obligación del Estado intervenir en esto, y que cuándo se aplica un subsidio los tiempos en otorgarse no sean eternos porque en el camino se cierran salas o se caen todos los proyectos que son fundamentales para seguir adelante con nuestra misión.

Trabajamos con Abuelas en la búsqueda de las 400 personas que todavía no saben cuál es su verdadera identidad a través del teatro.

Cristina Fridman

Estamos en una situación critica porque vivimos de esos subsidios. Podemos hacer todas estos trámites que son a niveles ministeriales, pero por la cantidad de gente que movilizamos, si bien la mayoría de manera solidaria, si no tuviésemos esa ayuda no podríamos seguir existiendo. Trabajamos con Abuelas en la búsqueda de las 400 personas que todavía no saben cuál es su verdadera identidad a través del teatro. Y la movilización es de un montón de gente que tiene que ver no solamente con actores y actrices, directores y directoras escenógrafos y escenografas sino con mucha más gente que hace que sea una movida absolutamente grande. Sostenerla durante veinte años es todo un logro.

T: En este sentido la gente de teatro argentino siempre es solidaria…
CF: Tenemos distintos tipos de apoyos pero el más importante y fundamental es el de la comunidad teatral de les artistes. Cuando hablo de les artistes hablo de actrices y actores, directoras y directores y un largo etcétera que conforman el espectáculo, lo hacen de una manera solidaria en el ciento por ciento de los casos. Todos el espectáculo es solidario con TXI. Si tuviésemos que pagar honorarios sería imposible de hacerlo y los dueños de las salas tampoco nos cobran el alquiler, pero si tenemos que hacerlo con técnicos y un montón de otras cuestiones que hacen a la producción de qué no podemos eludir.

T: En general este tipo de propuestas siempre necesitan de aportes…
CF: Nuestro primer apoyo es la solidaridad de la comunidad teatral, después aplicamos en los subsidios y con los subsidios podemos producir, ocuparnos de los proyectos y de los ciclos. Además tenemos un subsidio por parte del gobierno porteño renovable todos los años. Por eso el año pasado se presentó un proyecto en la Legislatura porteña, que aún no fue tratado, para que no tengamos que depender del gobierno de turno para solventar los gastos de la sede… En los 20 años que tiene TXI nunca se cobró entrada, pero tenemos gente a cargo, un estudio contable, un abogado, gastos de mantenimiento de la sede que suman y que tienen que ver con el lugar donde podemos reunirnos todos los días durante todo el año para poder seguir las actividades.

T: Es obvio decir que siempre se necesita más…
CF: Los subsidios alcanzan para cubrir los gastos basicos. Para poder concretar esos ciclos teatrales también aplicamos a Proteatro, a Mecenazgo y al Instituto Nacional del Teatro como cualquier cooperativa puede hacerlo.

T: Están los subsidios pero también el apoyo del publico…
CF: Somos un colectivo teatral, brazo artístico de Abuelas y hacemos un aporte a la cultura y a los derechos humanos en la búsqueda de los casi 400 personas que no saben cuál es su verdadera identidad. A veces cuesta encajar en los requerimientos de los subsidios, pero gracias a ellos podemos producir los ciclos, aunque siempre se necesite más y por eso a la salida de los de las funciones tenemos una alcancía para que la gente que quiera y pueda colabore. La gente es muy solidaria y con eso logramos juntar un poco más.

T: Es decir que TXI es un lugar donde lxs artistes apoyadxs por el Estado, pueden seguir impulsando la cultura, la memoria, la verdad y la justicia…
CF: Creo en el Estado y creo también que la cultura es esencial, como decía Jose Marti “Ser cultos para ser libres “. Es notable la diferencia cuando el Estado está presente, ni hablar en este contexto tan complejo y difícil que atraviesa la Argentina y el mundo y ahí notamos la gran diferencia entre el Estado presente al que le importa la gente y ese otro al que solo le importa el sálvese quien pueda . El Estado tiene que proteger la cultura y debatir un proyecto cultural es responsabilidad de todxs lxs trabajadores de la cultura .

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