Ángela Torres: “Esta ‘niña de fuego’ viene a incendiar el patriarcado”

“La niña de fuego” es el título de la canción que cantaba Lolita Torres, como también el apodo artístico de su nieta Ángela, quien lo luce en sus redes sociales donde cuenta con millones de seguidores. “Soy leonina, que es un signo de fuego, así que el fuego está en mi carta natal y me veo…

Ángela Torres: “Esta ‘niña de fuego’ viene a incendiar el patriarcado”

“La niña de fuego” es el título de la canción que cantaba Lolita Torres, como también el apodo artístico de su nieta Ángela, quien lo luce en sus redes sociales donde cuenta con millones de seguidores. 

“Soy leonina, que es un signo de fuego, así que el fuego está en mi carta natal y me veo bastante representada en la imagen del fuego y con la fuerza que tiene”, reveló la artista, en diálogo con Julio Leiva, en una nueva edición de Caja Negra.

¿Cómo nació el apodo? “Sin buscarlo -cuenta y sigue-. Hace dos años me fui de viaje a las montañas en modo mochilera y se me dio por escuchar a mi abuela, cosa que no me pasa en cotidiano. Se me dio por escucharla en momentos de caminata, escuchar sus discos, estaba en plena búsqueda de mis discos y de qué iba a hacer, si iba a cantar, a actuar, estaba en un momento de revolución conmigo. Escuché el tema de “La niña de fuego”, que nunca había escuchado, y se me voló la cabeza, ella era un ángel cantando”.

“Me quedé con eso en la cabeza, me lo empecé a escribir en la mano, en cuadernos, no entendía por qué, pero sabía que en algo iba a terminar y que iba a ser positivo. De alguna forma, me vi interpelada por eso, en algo se me reflejó y lo hice parte de mi día a día”, continúa. 

“Tengo muchos recuerdos de mi abuela, es muy loco. Soy muy mala con la memoria y es raro que me acuerde tanto de ella. Me acuerdo de su dulzura, de su esencia, no tanto de charlas, sino de su mirada y de su energía y de lo que generaba ella con el solo hecho de estar”, confiesa.

El arte en sus venas

Hija de la actriz Gloria Carrá y del músico Marcelo Torres, sobrina del cantante Diego Torres y nieta de Lolita, su familia está ligada al arte, por lo que su destino la llevó por el mismo camino. 

Como una “herencia familiar”, Ángela canta y actúa desde que era pequeña, y lo considera una “forma de vida”: “Es lo único que quiero, en lo que pienso, es mi deseo desde que pude decir ‘hola’. Es algo que me llegó, que no busqué, sino que siempre fue así desde que nací. De alguna forma también era la admiración de ver a mi vieja ir a laburar al teatro, de acompañarla a ensayar, de acompañar a mi tío a sus shows y ver las dinámicas, verlo tocando en River y las sensaciones que me producía eso, sentir todo eso sin saber lo que es”, afirma.

Así, tras participar de tiras como “Solamente vos”, “Esperanza mía” o “Simona”, lanzó diferentes temas que no tardaron en convertirse en éxitos, tales como “La vida rosa” o “Viaje a la luna”. Justamente, hace unos días estrenó su nuevo tema “Aló”, que ya cuenta con más de dos millones de visualizaciones en Youtube. 

Para eso, trabaja junto a diferentes colegas en la Agencia Picante, la que define como su ‘Hogwarts’: “Es como una escuela de magia de música y de las ganas de comunicar y expresar sentimientos tan de esta generación. Siento que hay algo donde nos sentimos parte de lo mismo. Hay muchos que sí estamos re en una y con los mismos pensamientos y cosas en la cabeza y las mismas ganas de cambiar las cosas”.

En la agencia trabaja junto a Louta, quien considera como “muy inspirador, él en su forma de ser, su artista, en todo, es un pibe muy especial”, como también con Wos, “un chabón especial que larga una data tremenda”:  “Me resultó de mucha inspiración conocerlos y dije ‘me voy a animar porque es por acá’, esa sensación. No sé por qué se dio que estamos todos medio juntos y en una, es hermosa la sensación, siento que estoy re bien acompañada”.

La lucha de las mujeres 

Con 21 años, Ángela es feminista y forma parte de la colectivo Actrices Argentinas. “Esta ‘niña de fuego’ viene a prender fuego el patriarcado principalmente. No sé si esta niña de fuego en soledad, pero en conjunto hay muchas cosas que están pasando y que se están moviendo y transformando alrededor de una que te mueven y transforman también y que cambian viejas creencias y cosas que una tiene asentadas en la cabeza, que hay que desenterrarlas y deconstruirlas y volver a darles como una nueva forma. La niña de fuego en sí me parece una linda forma de llamarnos a nosotras mujeres que estamos ahí en tanta revolución y lucha”, explica.

En este sentido, dio su opinión con respecto a la denuncia por abuso sexual contra Juan Darthés, con quien compartió elenco: “Me da asco, no puedo creerlo. Me genera asco un poco por haber compartido el último tiempo de él acá, tan de cerca, esa sensación de haber comido algo que te cayó mal, como que tuve que digerir toda una situación que tuve que atravesar en ese programa, compartiéndolo con él y bajo reglas bastante patriarcales, entonces, medio presionada en esa situación”.

Coronavirus y streaming

En plena pandemia, la artista cuenta que ya está acostumbrada a la virtualidad, aunque no termina de conformarse con ese mundo: “Lo que me jode de lo virtual, que es lo que me jode de lo humano porque también pasa en las relaciones cara a cara, es el bardo, el tirar caca atrás de una pantalla sin tener en cuenta que hay una persona”.

“Hay algo de eso, de que se vuelve muy poco humano todo porque te olvidás que del otro lado del Instagram hay un ser humano que te está viendo y que a veces se puede sentir mal ciertas cosas. Me da paja, en general siento que ya estamos en un momento que estaría bueno dejar de hacer ciertas cosas, empezar posta a sacarnos costumbres que son una mierda, que son dañinas y que nos lastimamos entre nosotros, cuando en realidad tendríamos que estar todos apuntando más o menos para un mismo lado” indica.

De todas formas, rescata el cariño que recibe de sus fanáticos y fanáticas e indica: “A veces te escriben cosas re lindas y te dan algún consejo que te termina sirviendo porque sabés que viene con una buena intención detrás. Sentirte cerca de personas que no conocés y que te escriben porque les gusta lo que hacés o porque les inspiraste algo, a veces hasta te cuentan secretos que les nacen por haber visto algo de una escena, esas cosas medio bizarras que se dan me divierten”.

Su vida personal

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Ángela se define a sí misma como “muy ansiosa”,  y cuenta que no terminó el colegio, se mudó a vivir sola los 17 años, y que tiene independencia desde que tengo 12. “Hago un poco de terapia, me ordena un poco y leo mucho. Cuando leo me calmo, si me pongo a leer un librito son unas horas en que puedo pensar en otra cosa que no sea el show o la canción, esas cosas que uno tiene en la cabeza constantemente, es momento terapéutico. Muchas veces intenté meditar pero no lo logro, me vuelvo más loca, me encantaría alinearme con eso”, indica.

Desde esa perspectiva de valentía y libertad, cuenta que aprendió a tener seguridad y a “dejar de comparar” gracias al poliamor: “Me hace bien, es algo con lo que lidio todos los días, es un aprendizaje y un trabajo que uno se toma necesario día a día, con uno mismo, es muy personal lo que se enfrenta, con celos, miedos, inseguridades, con comparaciones, pero cuando lo vas superando te vas dando cuenta que hay algo interno que va creciendo y es sano. El crecimiento, en lo personal, es sano y por eso sigo en ese camino, aunque por momentos se vuelva gris, pero siempre, a la salida, del túnel aprendo algo piola”.

Luego sigue: “Con el poliamor te terminás enfrentando a miedos, a mí principalmente me pasó eso, tuve que enfrentarme a muchos miedos. Soy muy insegura, pero soy la insegura que no te demuestra que está insegura. Soy la insegura que lucha en soledad, como que se enrosca. Lo que me pasó fue eso, aprender a desenroscarme sola y a que eso conduzca a un camino positivo y a un aprendizaje y a no hundirme en mis miedos”.

Su sueño: seguir con su pasión 

Frente al micrófono, en la pantalla, Ángela cuenta que no se imagina haciendo “otra cosa”: “Si no estoy en contacto con el arte me deprimo, de verdad me pongo triste. No concibo otra forma, por suerte nunca tuve que pensar en otra forma. Trabajo desde que tengo 10 años y literalmente desde ese momento no hubo ni un año en que no trabajara intensamente. 

“Mi preocupación es no poder dedicarme a esto toda la vida. Si hay una preocupación es esta, un poco que no la pienso, pero si me preguntás es eso, dejar de tener trabajo y oportunidades”, finaliza. 

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