A Boca le faltan fútbol y goles, mientras Mauro Zárate juega “de 9” y está cada vez más incómodo

Crédito: Mauro Alfieri / LA NACION 1 de marzo de 2021  • 01:01 Aquel Boca de comienzos de 2020 que devoraba a puro goles a todo aquel rival que se pusiera en la otra mitad del campo y que la pandemia frenó, es la antítesis de éste que también dirige Miguel Ángel Russo. El tiempo…

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Crédito: Mauro Alfieri / LA NACION
1 de marzo de 2021  • 01:01

Aquel Boca de comienzos de 2020 que devoraba a puro goles a todo aquel rival que se pusiera en la otra mitad del campo y que la pandemia frenó, es la antítesis de éste que también dirige Miguel Ángel Russo. El tiempo avanza y la versión es cada vez más pálida. Desde las inseguridades, el juego (que sigue dependiendo del día que tenga Cardona) y también su delantera, específicamente su N°9.

Sin Carlos Tevez, licenciado por la muerte de su padre adoptivo, ni Ramón Ábila, aún afuera por su operación, el técnico apuesta por Mauro Zárate para esa función a partir de la inefectividad de Soldano durante todo el año pasado. Sarmiento era un rival ideal para que el ex hombre de Vélez aportara alivio, pero su equipo empató y él sigue sin aprovechar los minutos. A Zárate le costó mucho encontrar un lugar en este ciclo, aunque el mismo lo comenzara como titular. Algunas lesiones y las pocas soluciones que brindó desde el banco fueron restándole consideración. No obstante, para esta Copa de la Liga su presente es entre los once iniciales.

Este domingo fue el tercer partido de la temporada para el xeneize y en todos figuró el atacante, que en unas semanas cumplirá 34 años. Más aún sin la disposición de Carlitos y Wanchope: Mauro está siendo esencialmente ‘9’, una posición -en un esquema (4-3-3)- que no le trae buenos recuerdos en su estadía en la institución.


Por arriba: Zárate no se siente incómodo en la búsqueda aérea Crédito: Mauro Alfieri / LA NACION

Boca no tiene en él un centrodelantero. Primero, por la poca inteligencia del equipo para buscar a Zárate. Es que, al igual que frente a Newell’s, anoche ante Sarmiento muchas veces se utilizó el centro para intentar ubicarlo. Y, como se observa, es muy difícil que pueda imponerse en las alturas un jugador que lejos está de ser alto y con el oficio como para saber encontrar el lugar idóneo a partir de la movilidad. Segundo, por cómo se desempeña el hombre que porta el dorsal 19.

Fue con Guillermo Barros Schelotto, un entrenador con una gran preferencia por el 4-3-3, con el que en Boca se había posicionado como referencia de área. Partidos inolvidables apenas Zárate había arribado al club, a mediados de 2018: en aquel agosto, una derrota ante Estudiantes, en el estadio de Quilmes (0-2), y una igualdad en cero frente a Huracán, en Parque Patricios, fueron dos encuentros en los que el Mellizo decidió que su puesto sea el de único punta. Incómodo y con poca participación, era evidente que su lugar natural no era ese. Lo mismo demostró en estos últimos dos compromisos: tanto en Rosario como ayer en la Bombonera no pesó dentro del área.

Cuando buscaron su pivoteo, Zárate mostró su clásica partitura: individualidad al máximo que, generalmente, finalizaba en la pérdida de la posesión. Por (escasos) momentos se asoció bien, pero muy lejos del arco rival. Tuvo su chance: a los 13 del primer tiempo, Villa se transformó en su mejor socio al ponerle una pelota filtrada y milimétrica para una definición rápida, aunque Zárate la tocó suavemente por encima del arquero Vicentini y se fue apenas desviada. También, porque finalizando la primera mitad el colombiano volvió a encontrarlo con un pase-gol mucho más próximo al arco, pero Mauro se demoró y le robaron la cartera. Esa lentitud que a muchos los exaspera.


Mirada al piso. Zárate no se siente en la función de delantero central Crédito: Mauro Alfieri / LA NACION

De hecho, los goles que tiene Boca en el actual certamen son gracias al volante Cardona (anotó ante Gimnasia), Carlos Izquierdoz (cabezazos ante el Lobo y Newell’s) y Lisandro López, que frente a los de Junín puso el empate -a los 24 del complemento- que calmó las aguas de lo que parecía ser una nueva pesadilla: 4 minutos antes, Alanis había puesto en ventaja a la visita con un golazo de media distancia.

Hace rato que su rendimiento no es el esperado. Su posición, incluso, ha variado en ser mediapunta (como con Guillermo y, a veces, con Russo) o ser volante por izquierda (como lo supo utilizar en ciertas ocasiones Gustavo Alfaro). Lo cierto es que de ‘9’ no aporta goles. No por nada, desde el Consejo buscarán reforzar en junio ese puesto con algún apellido fuerte para ir nuevamente detrás de la obsesión por ganar la Copa Libertadores. Aparte, al propio Mauro Zárate se le termina el contrato en esos días y no inclina la balanza como para renovarlo: en el presente ciclo lleva apenas un gol (frente a Argentinos).

Boca empató nuevamente en casa y contabiliza apenas 5 de 9 puntos. Sin identidad, buen juego ni un ‘9’ que lo ayude a resolver más fácil los trámites.

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