Descontrol en un ruta a medio terminar del conurbano oeste que se convirtió en una pista para picadas de motos

La extensión del Camino del Buen Ayre comenzó a desarrollarse en 2010 y vio habilitarse sus primeros 11 kilómetros recién en el 2019. El proyecto consta de 83 kilómetros y busca unir 12 municipios y los accesos a la Ciudad con el objetivo de ahorrar tiempo. Desde el Ministerio de Transporte prevén que esté terminada…

descontrol-en-un-ruta-a-medio-terminar-del-conurbano-oeste-que-se-convirtio-en-una-pista-para-picadas-de-motos

La extensión del Camino del Buen Ayre comenzó a desarrollarse en 2010 y vio habilitarse sus primeros 11 kilómetros recién en el 2019. El proyecto consta de 83 kilómetros y busca unir 12 municipios y los accesos a la Ciudad con el objetivo de ahorrar tiempo. Desde el Ministerio de Transporte prevén que esté terminada para 2023. Mientras tanto, a la altura del barrio 20 de junio del tramo que une Merlo con La Matanza se ha transformado en un auténtico “picódromo”.

Mientras me acercaba al lugar donde se reúnen jóvenes y no tan jóvenes a pasar la tarde del domingo, ya observaba la gran cantidad de motos que nos rebasaban inmutas. El lugar es un auténtico festival de locura ATR. Un montículo de tierra que separa la autopista en dos, marca el comienzo de esta pista improvisada.

Los pilotos se reúnen en el Camino del Buen Ayre donde no llega la policía. (Foto: captura Telenoche)

Las motos desfilan haciendo wheelies y tirando cortes. Este tipo de práctica trata de contraexplosiones del motor que se ven incrementadas por los caños de escapes modificados. Es decir, explosiones que simulan tiros.

Los pilotos me contaron que comenzaron a ir al lugar hace solo un par de semanas y que cada vez se suman más vehículos, como cuadriciclos. Fue muy difícil poder a hablar con las personas por el ruido de los cientos de motores de las motos y los cortes que me hacían sentir en medio de una balacera.

El motivo por el cual están ahí es claro, para no molestar a nadie. Muchas veces nos quejamos de las motos que pasan rápido por las calles y lo hacen tirando cortes, además del peligro que significan para los peatones y automovilistas. Ante esto, decidieron ir al medio de la nada en donde los únicos perjudicados por algún accidente son ellos mismos. “La policía no viene a sacarnos porque saben que no molestamos a nadie”, me dijo uno de ellos.

Desde la rotonda del kilómetro 38 en Virrey del Pino, habrá aproximadamente 6 kilómetros hasta este nuevo “picódromo” del conurbano. Motos, wheelies, cortes, el verdadero descontrol ATR.