Cómo es La 1-5/18, la nueva tira de Polka que hace pie en los laberintos de una villa

No es una más y van… No es un estreno cualquiera que se suma a la grilla cuando quiere (lejos de cuando la programación se renovaba en marzo o a fin de año, siempre a principio de mes). No es, siquiera, una tira más de Polka. La 1-5/18, que acaba de debutar por Eltrece, se…

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No es una más y van… No es un estreno cualquiera que se suma a la grilla cuando quiere (lejos de cuando la programación se renovaba en marzo o a fin de año, siempre a principio de mes). No es, siquiera, una tira más de Polka. La 1-5/18, que acaba de debutar por Eltrece, se enmarca en el regreso de las ficciones nacionales a la TV abierta como primera pantalla, tras el mazazo de la pandemia.

Lunes 20 de septiembre, a las 22. Día y hora fijados para condimentar la programación con más sabor local, que puede convivir, tranquilamente, con los ingredientes pasteleros de Bake Off o las tramas turcas que monopolizaron al público de las telenovelas. La pandemia no terminó de pasar, pero la llegada de esta historia representa, en este marco, algo más que un programa nuevo.

Pero, como todo programa nuevo, amerita un de qué va. Y aquí se impone explicar por qué no asoma como un producto más de la factoría de Adrián Suar: más allá de que sea el primer estreno tras la amenaza de cierre de su empresa (suspendió Separadas, en marzo del 2020, por las restricciones), se corre de ciertas esquinas conocidas de sus tramas. Parece más un unitario de Polka que una tira.

Rita y Lola, madres con historias fuertes (Lali gonzález y Agustina Cherri).

Eso no la hace mejor ni peor, la hace más arriesgada, más cuidada, realizada con más tiempo, más animada a una competencia que a diario suma rivales desde el trampolín del streaming. Conquistar audiencias, hoy en día, no es una conjugación para hacer de taquito, apostando a lo conocido, lo seguro, lo cómodo.

Y, frente a esa realidad, se metió con una historia diferente, trabajada con tiempos casi cinematográficos, que se presentó en pantalla con un despliegue de producción que se sostiene con el correr de los episodios, algo poco habitual en la TV.

Las primeras imágenes del nuevo barrio de la tele

La cámara va llevando al espectador de a poco, desde un recorte urbano conocido, en el que conviven la clase media y la baja como si sólo los separara una medianera no tan imaginaria. Y, de la mano, uno va entrando en ese laberinto de pasillos, con distintas tonalidades de fondo, aroma a villa posible. En este caso, La 1-5/18, que sobre el final del primer episodio se rebautiza como La Peñaloza.

Gonzalo Heredia, Patricio Contreras y Ángela Leiva.

Con guiones de Lily Ann Martin, Jessica Valls y Marcelo Nacci, queda claro que no se trata un ensayo sobre la Argentina más carenciada, más allá de la intención de muchos por etiquetarla como “la nueva romantización de la pobreza”. Por lo visto en el debut, es un fresco de personajes, algunos más logrados que otros, y, por momentos, con una sobrecarga de jerga que resulta un tanto forzada.

Algo de exageración para fijar la idea, digamos, que va disminuyendo a medida que avanza la historia. En el centro del relato están Lola, la maestra que interpreta Agustina Cherri, y el Padre Lorenzo, de Esteban Lamothe, en composiciones alejadas de sus moldes habituales, en muy buenos registros.

“Yo era una cheta de Devoto. Era chica y quedé embarazada de un pibe del barrio. Mi vieja me echó de la casa”, le cuenta ella al cura, cuando se conocen, permitiendo así que la tediosa presentación típica de los debuts le deje el espacio a la coloquialidad. Como que el público los va descubriendo de a poco. Y se agradece cierta confusión inicial en el quién es quién.

¿Cuánto habrá que esperar hasta que llegue el amor de Lola y el padre Lorenzo? Foto Martín Bonetto.

El triángulo del culebrón se completa con Gonzalo Heredia, recién llegado a La 1 desde el Interior, de quien se sabe poco por ahora.

Nuevas y viejas (y queridas) caras

La paleta de las criaturas de ficción tiene muchas caras nuevas –pinta para revelación la Rita que tiene a cargo la actriz paraguaya Lali González-, y un interesante universo femenino en el grupo de “las chicas de Lola”, que también integra Leticia Bredice.

Y en esa búsqueda por elevar la vara con algunos nombres entra a tallar una dupla de actores que merecen marquesina propia: Leonor Manso y Patricio Contreras, que no se cruzan por ahora, que fueron matrimonio en la vida y que, desde una supuesta segunda línea, regalan su magia.

Por cosas como ésas es que hoy no estamos hablando de una tira más.

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