¿Por qué Clint Eastwood no hace retomas, y filma rapidísimo?

“A ver, ¿cómo te sientes tú después de repetir la escena más de cinco veces?”, le preguntó Clint Eastwood a un apichonado Eduardo Minett. El actor de 15 años empezaba a rodar con el ganador de 4 Oscar Cry Macho, estrenada el jueves en la Argentina.“Y no, me siento frustrado, a veces ya me empiezo…

¿por-que-clint-eastwood-no-hace-retomas,-y-filma-rapidisimo?

“A ver, ¿cómo te sientes tú después de repetir la escena más de cinco veces?”, le preguntó Clint Eastwood a un apichonado Eduardo Minett. El actor de 15 años empezaba a rodar con el ganador de 4 Oscar Cry Macho, estrenada el jueves en la Argentina.

“Y no, me siento frustrado, a veces ya me empiezo a desesperar”, dice que juntó coraje y le contestó, tras haberle preguntado a Eastwood por qué no ensayaba ni nunca hacía retomas.

“Precisamente por eso es que no me gusta repetir tantas veces las escenas, y aparte porque no hay como la primera reacción. Es la primera vez que escuchás el diálogo, es súper orgánica la reacción”, fue el razonamiento del director de 91 años. “Entonces, pues bueno, por eso es que no repetíamos tantas veces las tomas”, dice Eduardo desde México, vía Zoom y en diálogo exclusivo con Clarín.

Su primera escena. Eduardo Minett tuvo que regrabar diálogos “porque en las películas que pasan en los aviones no puede haber groserias”. Foto WB

Uno le lleva al otro 76 años. Más que una relación de padre e hijo, podría ser más que de abuelo, de bisabuelo. En la ficción, Mike (Eastwood) cruza la frontera a buscar a Rafa (o Rafo), el hijo de un ex jefe suyo, a México. El adolescente vive en la calle, y se gana la vida con un gallo de riña, el Macho del título del filme.

-¿Cómo llegaste a trabajar con Clint Eastwood en “Cry Macho”?

-Bueno, realmente fue un proceso por medio de casting, y justo el casting me llegó en épocas de la baja de la pandemia, por lo menos aquí en México. Fue en un momento muy raro, y fue con esta nueva modalidad de videocastings. Literalmente, debes grabar tu casting, y enviarlo. Y así fue. Me llegaron mis dos escenas, las grabé, las envié. Y bueno, meses después me estaban avisando que Clint había seleccionado mi casting. Fue un proceso muy rápido, a diferencia de otros en los que yo he estado, yo supongo que ha sido por la pandemia.

Eduardo Minett, Clint y uno de los once gallos con los que filmaron “Cry Macho”. Foto Gentileza E. Minett.

-¿Toda tu parte de rodaje la hiciste en Nuevo México?

-Sí. Bueno, la película la filmamos en Nuevo México, en Albuquerque y en sus alrededores. Lo que me gusta mucho de esta película es que todos los paisajes que se ven y todos los extras son reales, o sea, no es nada construido solo para la película, sino que todo lo grabamos en Albuquerque, en los establos.

-¿Y vos qué habías visto de Clint Eastwood como actor o como director, previamente?

-Justamente me pasó una coincidencia muy bonita, que fue que literalmente un año antes yo pues estaba en la sala de mis papás viendo la película La mula. Y otra de mis películas favoritas de él como director es Francotirador, por la historia, como por cómo te cuenta la historia, tan cruda, y también porque Bradley Cooper es uno de mis actores favoritos. Y obviamente sus películas clásicas como Million Dollar Baby, Río Místico, Los puentes de Madison

Eduardo, Clint y la grúa que tanto impresionó al joiven actor mexicano. Foto Gentileza E. Minett

-¿Y cómo fue tu primer encuentro con él?

-Pues mira, fue justo el primer día de filmación. Hasta el momento en el que me habían dicho que había quedado, yo no lo conocía ni por video a Clint. Y bueno, yo llegué al set, me mostraron todo y literalmente me dijeron “espérale”, y estábamos a la puerta de su trailer y, como de película, abre la puerta y lo primero que vi fue su bota bajando, y sentí unos nervios…

Porque la verdad es que Clint es alguien con mucha personalidad, que impone muchísimo. Entonces, bueno, yo lo vi, tenía su sombrero, su vestuario. Le dijeron “Mira, él es Eduardo, él es ‘Rafo’”, y ya me saludó, me dijo “Eduardo, ¿cómo estás? ¿Qué tal el viaje? ¿Descansaste? Cualquier cosa que necesites, aquí estamos. Bueno, pues ya vamos a trabajar”. Y así fue.

Eduardo Minett pasó un casting de video, y conoció a Clint en persona recién el primer día del rodaje. No hubo ensayos. Foto WB

Más rápido que una bala

-Clint es un hombre que filma muy rápido y que no suele hacer retomas. ¿Fue así con esta película también?

-Sí, de hecho a mí me llamó muchísimo la atención que fuera así, realmente las escenas no las repetimos más de tres veces. Y no ensayábamos, y a mí… Pues no estaba acostumbrado yo a trabajar de esa forma, y sí, fue algo que le pregunté a Clint, y él me dijo aquello de “A ver, ¿cómo te sientes tú después de repetir la escena más de cinco veces…?”

La película se rodó en Nuevo México, y luego Eduardo viajó a grabar voces a los estudios de Warner, en Burbank, Los Angeles. Foto Gentileza E. Minett

Eduardo cuenta que “había algo como muy chistoso, y era que, bueno, en este caso también estábamos con un gallo. Un gallo real. Era la estrella, se ponía a kikirikear, o luego se hacía popó, jeje, ¿entiendes? Me parece muy chistoso estar con un gallo de verdad”.

-¿Fue un solo gallo? Cuando se filma con animales generalmente tienen más de uno.

-Sí, eran varios, en total eran once gallos diferentes, porque cada uno tenía sus diferentes aptitudes. No sé, uno era el que me seguía, otro, el salvaje el que picoteaba, otro era normal, estaba muy bonito, y no hacía nada, nada más posaba y punto.

La escena en la que Mike (Clint) habla sobre ser “macho”. Foto WB

-¿Recordás cuál fue la primera toma que hiciste?

-Ahhh. Creo que fue cuando me pide su cartera (“where is my wallet?”), pues no estoy muy seguro. O cuando estoy escondido y que sale el gallo y que sale de la camioneta. Sí recuerdo estar llegando al set e impone mucho ver la grúa de la cámara extra enorme en la camioneta.

Eduardo Minett y Natalia Traven escuchan indicaciones de Eastwood. Foto WB

-¿Qué cosas te pedía Clint al momento de actuar?

-Pues mira, la verdad, justo fue una de las cosas que habló conmigo desde el primer día. Me dijo: “Mira, éste es tu personaje. Disfrútalo. Explora, experimenta con él, vive con él”. Clint me dio esa libertad de poder explorarlo a “Rafo”. Obviamente a veces había escenas en las que él me pedía hacerlo de tal forma, o más tranquilo, o más así.

Eduardo Minett tiene, también, una carrera musical. Foto Gentileza E. Minett

-¿Qué fue lo que más te llamó la atención de trabajar con Clint Eastwood?

-Fueron bastantes cosas. Primero, que él siempre trabaja con su mismo equipo de trabajo y yo era el nuevo. Otra cosa es que jamás, jamás, jamás hubo ambientes de tensión donde por lo menos yo me hubiera sentido estresado. Fuera de cámaras, Clint platicaba conmigo y me preguntaba cómo se decía cada cosa en español, no sé, realmente pláticas pues muy normales y que hacían sentir el ambiente más relajado. Lo que más me llamó la atención es que jamás, jamás, jamás llegó de malas. Jamás lo vi enojado. Jamás lo vi estresado. Al contrario, siempre era el primero en llegar y el último en irse.

Otra de las cosas que llamó la atención al mexicano fue que “Clint siempre era el primero en llegar, y el último en irse”. Foto WB

-¿Y cuál fue la escena que te resultó por algún motivo, la más difícil de rodar?

-Fue la escena cuando Rafo está en la fogata. Es la primera vez que el personaje cuenta su historia de vida con Mike, y con todo el público que va a ver la película. Esa fue, definitivamente, la escena pues más difícil y conmovedora, yo la guardo con mucho cariño. Fue una de las escenas del casting. La hicimos, como todas, tres veces: primero la cara de Clint, luego la mía y luego en general, un plano abierto. Cuando terminamos las tomas a mi cara, fue uno de los productores con mi mamá y me dijo: “Por esta escena estás aquí hoy, felicidades”. Fue muy bonito, la verdad.

Fuera de cámaras, “Clint platicaba conmigo y me preguntaba cómo se decía cada cosa en español”, cuenta Eduardo. Foto WB

-Eduardo, cuando terminó el rodaje ¿tuviste que volver a hacer alguna retoma?

-Nnnnno. Lo que sí tuve que hacer, fui a Los Ángeles, a los estudios de Warner a grabar unas voces. Bueno, por si no se entiende algún diálogo, o por si cambiaron durante la posproducción. Ah, por ejemplo, en los aviones no pueden… Cuando ponen la película en el avión, no se pueden decir groserías, entonces volvimos a grabar las voces. Eso fue lo único que tuve que volver a hacer después de la película. Eso fue como por abril. Lo volví a ver a Clint, y me dijo “Eduardo, ¡cómo has crecido en tan poco tiempo!” También pudo conocer los estudios de Warner, y estuvo en las oficinas de Clint, de su productora Malpaso.

Eduardo, que tiene 15 años, empezó desde los 6 años, haciendo cortometrajes. Su primera oportunidad en el cine se la dio Carlos Cuarón (hermano de Alfonso) en la película Besos de azúcar (2013). Y siguió en televisión, ha hecho mucho teatro (estuvo en el musical de Billy Elliot, y estuvo en el Centro Nacional de las Artes).

A los 91 años, Clint Eastwood estrenó su nueva película, como director e intérprete. Foto WB

También tiene su costado musical.

-¿Qué proyectos tenés ahora?

-Pues mira, soy alguien que está siempre en preparación. Bueno, también fue algo que aprendí de Clint, estar más presente, más enfocado en el presente, porque es lo que nos va a llevar al futuro. Estoy retomando ya mi lado musical que fue lo que tuve que dejar, un poco por lo de la película.

Y cuenta que “ahorita estoy trabajando de la mano de Gibson, una de las marcas más reconocidas a nivel mundial de instrumentos musicales. También en octubre me voy unos meses a los Estados Unidos para seguir mejorando el idioma. Y seguir buscando oportunidades, seguir picando piedra, que bueno, que esto es apenas el inicio”.

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