El Kun Agüero criticó el abandono de la política en las villas: “Parece que quieren que nos quedemos siempre ahí”

Sergio Agüero tiene 33 años y hace 15 que dejó la Argentina. Cuando vivía de este lado del océano, su hogar estaba en el barrio Los Eucaliptus, una villa en Quilmes Oeste a la que fue por última vez cuando tenía 16 años y ya era el crack de Independiente con futuro europeo, que se…

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Sergio Agüero tiene 33 años y hace 15 que dejó la Argentina. Cuando vivía de este lado del océano, su hogar estaba en el barrio Los Eucaliptus, una villa en Quilmes Oeste a la que fue por última vez cuando tenía 16 años y ya era el crack de Independiente con futuro europeo, que se concretó en 2006 cuando lo compró Atlético de Madrid.

Cuando pregunté por los chicos con los que me juntaba, uno estaba muerto, el otro preso, a otro lo buscaba la policía. Chicos de 15 años. Todavía mantengo contacto con algunos de mis amigos. Seguimos hablando, más de 20 años después”, rememoró en una profunda entrevista con el diario El País de España, en la que también se refirió a la muerte de Diego Maradona, el abuelo de su hijo.

“Escucho a hablar a la gente de las villas y pienso que no tienen ni idea de lo que es. El que está ahí tiene otra vida. Está en su mundo. Hay como un sistema propio, con sus verdulerías, con sus carnicerías y con sus almacenes. Hay de todo. Y todo a un precio asequible para la gente de la villa. El problema es que es muy difícil progresar. Le pasó a mi viejo. Buscaba trabajo y muchas veces no se lo daban cuando decía el lugar en el que vivía. Y eso sigue pasando. Hay gente complicada, también. Claro. Pero también hay mucha, como mis viejos, que son gente de laburo, que quieren lo mejor para ellos y para su familia. Pero parece que quieren que nos quedemos siempre ahí. Que vivamos nuestra vida ahí“, criticó.

La forma que su familia encontró para salir fue a través de su talento en el fútbol. “Tenés que tener talento, sí. Y suerte. Mucha suerte. Necesitás a alguien que te ayude. Yo tenía a mi viejo, que conocía una persona que trabajaba en Independiente. Y todos los años le iba a romper las pelotas para que me hicieran una prueba. Si no hubiese sido por él, no hubiese llegado. He hablado con otros chicos, como Carlos Tevez, y todos vivieron una situación similar”, reforzó.

Tevez y Agüero, excompañeros en el Manchester City y con mucho pasado en común. Foto: AP Photo/Jon Super.

Consultado sobre si la otra opción que tienen quienes quieren salir de la villa es el estudio, el Kun entregó un ejemplo desolador. “El que vive en la villa tiene que ir a un colegio público. Voy a contar lo que me pasó a mí. No sé cómo es ahora -arrancó-. Cuando pasé a Independiente, el club me mandó a un colegio privado. Tenía 12 años. En el privado estaban haciendo divisiones de tres cifras y yo en el público hacía de una. Imagínese la diferencia. No estaba capacitado para estar ahí. Y me empecé a sentir mal. No me sentía cómodo ni libre. Quería volver a mi lugar, en el que la maestra me entendía. Es una lástima que eso pase. Es una lástima que se tenga que recurrir a colegios privados”.

“Quizá la solución pasa por una mayor participación de las municipalidades. No tiene que ser un tema nacional. Un presidente no puede hacer magia. La propia municipalidad tiene que intentar darle trabajo a la gente. Yo no sé de política, pero sé lo que pasa en una villa”, opinó.

Y agregó: “La gente habla mal de las redes sociales. Y puede ser que en algunas cosas tengan razón. Pero, al menos, en las redes sociales se muestra la realidad de lo que pasa. Antes la gente solo podía ver lo que pasaba en la tele. Eso no es la verdad. Entonces, el que vive en la villa siente que le mienten. Yo viví en los dos lados. Sé cómo son las cosas”.

Agüero no duda en que sus padres fueron clave para que sus condiciones deportivas fueran vistas y son los pilares de su vida. Pero contó también que su papá, “hasta el día de hoy”, siempre le decía “que jugaba mal”, como le ocurría a Messi con el suyo. “Sí. Lo hemos hablado. Y nos cagamos de risa. Mi viejo fue muy estricto y buscaba que no me relajara. De grande le pregunté: ¿Che, por qué me cagabas a pedos? ¿Por qué no me dejabas ir a jugar a la pelota?”, contó.

Y compartió la respuesta de Leonel del Castillo. “Que lo hacía porque se daba cuenta de que yo tenía mucha calidad y que sacaba mucha diferencia. Quería meterme en la cabeza que me encantara el fútbol. Cada vez que me prohibía jugar, a mí más me gustaba jugar a la pelota, más quería ir a entrenar”.

“Hoy cambió mucho todo -comparó-. Antes, en mi época, había mucho respeto a los más grandes y al entrenador, obviamente. Si te decían algo, o te pegaban una patada, te la aguantabas. Si algún grande te hacía una broma, te quedabas callado. Pero todo eso que nosotros sufrimos, ahora no lo hacemos. Y, como hoy a los jóvenes los tratamos diferente, ellos se pasan de confianza. A veces hay que poner un poco de límites. Hoy a los jóvenes les afecta mucho lo que se les dice. Se ofenden cuando les decís que jugaron mal. Y hasta les baja la moral. Es increíble. Tengo buena onda con los más chicos y busco la manera de decirles las cosas para que no se lo tomen mal. Yo quiero ganar. No quiero un compañero bajo de moral. Pero me pasa lo mismo con mi hijo. Si le dijo algo, se enoja”.

Cuando la consulta apunta a si ve a Benjamín, su hijo y nieto de Diego Maradona, como futbolista en el futuro, Agüero no duda. “Juega bien. Pero si te gusta el fútbol tenés que tener otra mentalidad -aclara-. El sacrificio es muy importante. La última vez que vino a verme me preguntó: “¿Nunca faltaste a un entrenamiento?”. Nunca, le contesté. Le cambió la cara. La mayoría de los jugadores que llegan es por la disciplina, por el respeto que muestran y porque son muy responsables. Me gustaría que Benja fuese futbolista, pero si no le gusta quiero que estudie. Que tenga la posibilidad que yo no pude tener”.

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