Licencias de conducir: por qué Argentina es uno de los países más fáciles del mundo para aprender a manejar

Tener licencia nacional de conducir es imprescindible para manejar y obtenerla representa un evento significativo en la vida adulta. Aprobar un examen previo es requisito sine qua non para poder conducir en la vía pública. Pero, ¿qué grado de dificultad tiene ese test en el país? Argentina es uno de los lugares más fáciles del mundo para aprender…

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Tener licencia nacional de conducir es imprescindible para manejar y obtenerla representa un evento significativo en la vida adulta. Aprobar un examen previo es requisito sine qua non para poder conducir en la vía pública. Pero, ¿qué grado de dificultad tiene ese test en el país? 

Argentina es uno de los lugares más fáciles del mundo para aprender a manejar. El dato surge del ranking global de una empresa internacional de educación vial Zutobi, que nos ubica en el puesto 16° en la tabla de comparación con un puntaje total de 6.69.

¿Quiénes están por encima? México, Qatar, Letonia y Estados Unidos rankean el podio de los más sencillos. Entr e los países donde es más difícil tener el registro, se encuentran  Croacia, Brasil y Hungría debido -entre otras razones- a los estrictos exámenes de manejo que exigen una cantidad mínima de aprendizaje y monitoreo para aprobar.

La clasificación se fundamenta en la combinación de siete criterios: edad, costo financiero de la prueba de manejo, si se requiere prueba de teoría y/o práctica, si se pide prueba de vista y/o un examen médico y si hay horas de lecciones obligatorias para realizar el examen.

“Analizamos la información de todos los países del mundo y eliminamos los 87 para los que no pudimos encontrar datos completos. Luego, redujimos más la lista tras incluir solo los lugares que se ajustaran a uno de estos tres aspectos: integrar la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), contar con una calificación de 8 o más en el índice de desarrollo humano o tener uno de los 50 mayores PIB del mundo”, responden desde Zutobi ante la consulta de Clarín.

Y explican: “Calculamos el puntaje final de los países mediante un índice ponderado. Cada factor fue evaluado de acuerdo con su impacto en lo que respecta al costo, el tiempo y la dificultad. Por ejemplo: un valor oneroso para el examen de manejo o una gran cantidad de lecciones obligatorias tienen mayor peso en el resultado”.

Parque Extremo, la nueva pista de práctica para sacar la licencia de conducir. Está en Costanera Norte.

Cómo es la situación en Argentina

A nivel nacional, en 2019 se otorgaron 4.092.000 licencias y en lo que va del 2021 (desde enero hasta el 27 de septiembre), 2.370.924, según los registros brindados por el Sistema Nacional de Licencias de Conducir. De las 400.000 anuales que se emiten en Ciudad de Buenos Aires, 320.000 (80%) corresponden a renovaciones, 50.000 (12%) a otorgamientos y 30.000 (8%) son ampliaciones.

Deben renovarse en un máximo de 5 años y en un mínimo de uno, según la edad del conductor y también hay que considerar si las licencias son particulares o profesionales. Obtenerla no es un trámite sino un hito en la vida del aspirante. Estamos trabajando cada día en el aumento de la complejidad para lo cual se requieren acuerdos caso por caso porque el tránsito es materia local”, le explica a Clarín Pablo Martínez Carignano, director de la Agencia Nacional de Seguridad Vial (ANSV).

Por eso, no existe un criterio unificado dentro del país. La instancia en que el aprendizaje de los movimientos necesarios para que el control del vehículo sea correcto y seguro se pone a prueba implica diferentes requisitos en los distintos municipios. Cada uno tiene la facultad de emitir la licencia de conducir con sus propias exigencias porque Argentina es un país federal. “Solo aplican la ley nacional de tránsito las jurisdicciones que se hayan adherido a la misma”, aclara Carignano.

Prácticas en la pista porteña de Costanera Norte. En el examen no se evalúa conducción en calle.

Y plantea que en Argentina la dificultad es media en algunos distritos y baja en otros. “A diferencia de lo que sucede en algunos países, los cursos de capacitación para principiantes no poseen muchas horas cátedra y por lo general se dictan en un mismo día. Además, los exámenes prácticos se realizan sólo en circuito cerrado mientras que en otros lugares se llevan a cabo también en la vía pública”, postula.

Si bien aún no hay ningún proyecto ingresado en la Legislatura, en CABA se está analizando la posibilidad de que en el futuro se puedan realizar exámenes fuera de la pista con vehículos doble comando que comprará la jurisdicción. “Hubo conversaciones con distintas ONG’s y actores sociales para estudiar la viabilidad de la idea”, explica una fuente del Gobierno porteño.

Vilma Azcurra es instructora de una escuela de manejo, ubicada en el barrio de Nuñez, que lleva su nombre. En diálogo con Clarín, sostiene que el examen tiene un bajo nivel de dificultad porque no se evalúa la interacción con otros vehículos dentro de la vía pública.

“Es un examen de maniobras que no exige tomar previamente determinada cantidad de lecciones obligatorias. Con pocas clases se puede obtener un registro aunque no se tenga la habilidad para manejar. No se evalúa el desempeño de un aspirante con todas las dificultades del tránsito porque la prueba se toma en soledad, en un espacio cerrado”, analiza la especialista.

En acción. La instructora Vilma Azcurra en una clase de manejo. Foto Guillermo Rodríguez Adami

Y asegura que la pandemia aumentó la demanda. “Estamos sobrepasados. Después de 8 meses sin actividad, varias personas se acercaron a tomar clases argumentando que quieren abandonar el viaje en transporte público. Incorporamos más horarios, pero las reservas crecen día a día”, subraya y señala que el estacionamiento y la marcha atrás son los talones de Aquiles en el examen de idoneidad conductiva.

Los requisitos de la licencia de conducir en CABA

Para sacar el registro  en CABA, hay que tener la edad correspondiente para cada tipo de licencia (16 años para ciclomotor, 17 para automóvil y motocicleta y 21 para transporte de pasajeros y camiones), aprobar un curso teórico-práctico acorde a la clase de autorización, poseer aptitud psicofísica y rendir un examen teórico de conocimientos en la materia y uno práctico de idoneidad conductiva. Así lo explica Carignano.

Nicolás Naidich, director de Licencias, agrega otras condiciones: poseer domicilio en ciudad de Buenos Aires (en el último DNI), encontrarse libre de deuda de infracciones de tránsito, abonar el costo establecido por la ley tarifaria para el trámite específico, tener la edad mínima y la antigüedad necesaria para la clase a la que se quiera acceder y tramitar la boleta de CeNAT (Certificado Nacional de Antecedentes de Tránsito) que permite la consulta a la base nacional de antecedentes de tránsito.

El arancel en CABA para rendir el examen es de $ 2.100 ($ 1.500 por el costo del trámite de solicitud de la licencia de conducir y $ 600 por el costo del CeNAT).

En cuanto al conductor que renueva su licencia, deberá realizar la clase de actualización de normas de tránsito y prevención de incidentes viales y será sometido a una nueva evaluación psicofísica.  

Cuántos reprueban el examen

El examen teórico consta de preguntas múltiple choice sobre conocimientos teóricos normativos y situaciones prácticas donde deben aplicarse. “En la primera presentación el porcentaje de reprobación promedia en un 8%”, menciona Naidich.

El test práctico implica pruebas en un circuito cerrado donde se evalúa la idoneidad práctica -control del vehículo- y la realización adecuada de las maniobras que deben intervenir en las mismas. Los conductores deben atravesar conos haciendo zigzag, un puente en pendiente y estacionar marcha atrás.

“El objetivo es tener una certeza respecto de la idoneidad conductiva de una persona al momento de habilitarla. El promedio de reprobación es de 24% en la primera instancia de evaluación”, puntualiza.

Por último, la evaluación psicofísica a la que debe someterse quien aspire a ser habilitado como conductor está integrada por un examen visual, auditivo, psicológico y médico. “Se estudia la capacidad de percepción, procesamiento cognitivo y reacción del aspirante a fin de determinar su aptitud psicofísica para la conducción de vehículos y se tendrá en cuenta el historial clínico que conste en el legajo del titular”, finaliza.

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