Roberto Feletti vs Julián Domínguez

El secretario de Comercio Roberto Feletti volvió a la carga con la teoría del “desacople”. Es la que acuñó el recordado Guillermo Moreno, quien ocupara el mismo cargo durante la presidencia de Cristina Kirchner. La idea era tratar de independizar los precios internos de las cotizaciones internacionales de los productos agrícolas, en la “inteligencia” de…

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El secretario de Comercio Roberto Feletti volvió a la carga con la teoría del “desacople”. Es la que acuñó el recordado Guillermo Moreno, quien ocupara el mismo cargo durante la presidencia de Cristina Kirchner. La idea era tratar de independizar los precios internos de las cotizaciones internacionales de los productos agrícolas, en la “inteligencia” de que de esta manera se podría controlar la inflación y asegurar “la mesa de los argentinos”.

El mecanismo que hizo explícito Feletti es el de los derechos de exportación. El experimento K fue llevar la teoría a la práctica, y significó la pérdida del 20% del stock ganadero entre 2008 y 2009. Un error no forzado que se sigue pagando, porque si los precios de la carne suben es porque no hay cantidad suficiente como para asegurar el consumo interno y sostener un necesario flujo de exportaciones. Porque uno de los más complicados problemas que adolece el país es la falta de divisas.

El mecanismo que quiere plasmar el contador Feletti es, una vez más, el de los derechos de exportación. Es lo mismo que se intentó cuando se lanzó al ruedo el tema de las retenciones móviles, imaginado por el hoy opositor Martín Lousteau. El argumento era el “desacople” para evitar el impacto de la suba de los precios internacionales en el mercado interno. Pero nadie dudaba de que el objetivo final era recaudar. Los chacareros salieron a las rutas y estuvimos al borde de un colapso inimaginable.

Además de las retenciones, el gobierno anterior de CFK continuó el experimento, restringiendo las exportaciones de trigo y maíz. Resultado: fuerte caída de la producción, hasta el punto que en el 2015 fue necesario importar trigo. Cuando se eliminaron estas restricciones, la producción de trigo y maíz se triplicó en solo un par de años. Pero Feletti cree que el campo es insensible a los precios. Corre el riesgo de quedarse sin el pan y sin las tortas. No debe recordar que CFK tuvo que maniobrar con el dólar futuro para no colapsar antes de dejar su gobierno, a fines de 2015. Había perdido, como ahora.

Hace diez días, el gobernador peronista de Córdoba Juan Schiaretti se plantó frente al gobierno nacional con esta cuestión de las retenciones o derechos de exportación. Le espetó que este mecanismo significaba sacar de su provincia los recursos generados de manera genuina y competitiva por sus productores y empresas. Dijo que si ese dinero quedara en las manos de quienes lo habían generado, daría unas cuantas vueltas en la economía regional.

El presidente Alberto Fernández le respondió “los cordobeses se sienten diferentes”. Bueno, no es que se sienten. Lo son. No aceptan que el Estado Nacional, vía derechos de exportación, succione lo que sus agentes económicos generan.

La intención de Feletti no debe caer muy simpática al ministro de Agricultura, Julián Domínguez, que intenta (y ha logrado) un acercamiento con las entidades del campo y la agroindustria. Hizo buenos avances, además de haber planteado (antes de asumir) que trabajaría por eliminar las restricciones a la exportación de carnes.

Ayer mismo se mostró con el titular de Confederaciones Rurales Argentinas, Jorge Chemes, en el Calafate, donde tuvo lugar una muestra de la Sociedad Rural local. Estuvo también la gobernadora de la provincia de Santa Cruz, Alicia Kirchner. La muestra era esencialmente ganadera. Y es ahí donde quiere meter cuchillo Feletti. Mal diagnóstico, mal remedio, resultados conocidos. Es un modelo probado. No anduvo, pero quizá sirva para inventar un enemigo que, aunque enojado, estaba bastante tranquilo.

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