A 12 años de su sanción, buscan reformar la ley de violencia de género

La Ley 26.485 de “Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales” fue sancionada en 2009. En estos 12 años hubo al menos 3500 femicidios y cientos de miles de denuncias de abusos, maltratos, acosos. A su vez, la violencia se visibiliza cada…

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La Ley 26.485 de “Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres en los ámbitos en que desarrollen sus relaciones interpersonales” fue sancionada en 2009. En estos 12 años hubo al menos 3500 femicidios y cientos de miles de denuncias de abusos, maltratos, acosos. A su vez, la violencia se visibiliza cada vez más y se detectan e identifican otras violencias. Ahora buscan actualizar la ley.  

Este jueves 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra las Mujeres, desde el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación, la ministra Elizabeth Gómez Alcorta, junto a diputadas y senadoras anunciarán una reforma integral a la ley 26.485.

La iniciativa impulsa un proceso participativo, político y territorial, con representantes de ambas cámaras, en articulación con el Ministerio, que plantee lineamientos para una nueva ley. El proceso prevé la organización de foros territoriales de consulta en todas las provincias y mesas de trabajo con especialistas. Esas propuestas serán parte del proyecto de ley que se presentará en un año, el 25 de noviembre de 2022.

Las múltiples violencias

En la presentación de este jueves en el Congreso estarán la presidenta de la Comisión de Mujeres y Diversidades de Diputados Monica Macha, la secretaria Parlamentaria del Bloque FDT Paula Penacca, la presidenta de Legislación General Cecilia Moreau, la presidenta de Legislación Penal Carolina Gaillard, Gabriela Estevez, Jimena Lopez, Mara Brawer, María Rosa Martinez y Paola Vessvessian. También la presidenta de la Banca de la Mujer del Senado, Norma Durango, Juliana Di Tullio, Teresa Gonzalez, Beatriz Mirkin, Eugenia Dure, Ana Almirón, Nancy González, Silvia Sapag y Nora Giménez. Antes, Gómez Alcorta, habló con Clarín

-La ley tiene 12 años, ¿qué avances hubo en cuanto al entendimiento de la violencia de género?

-En estos 12 años se dieron avances sustanciales. Se amplió la visibilización y concientización respecto de las violencias por motivos de género, y nos referimos a las violencias en plural para dar cuenta de que hay distintos tipos y modalidades. Y se progresó en relación a los consensos sobre cuál es el rol del Estado en el abordaje de las violencias de género. Durante mucho tiempo, la definición de las violencias de género solo comprendía a la violencia física y la violencia en el ámbito doméstico. Poco a poco, y con el impulso de la Ley 26.485, se les puso nombre a las diferentes violencias, se identificaron distintos tipos y también modalidades, es decir, ámbitos en donde pueden tener lugar las violencias. En la Línea 144 se comunican más personas para hacer consultas sobre violencia psicológica, esto da la pauta de que estamos llegando a la situación en el momento preciso. Nuestro compromiso es trabajar para prevenir las violencias extremas y las violencias físicas. También identificamos que la violencia política contra mujeres y LGBTI+ o la violencia simbólica comenzaron a ser mencionadas en los medios de comunicación o en los ámbitos públicos, se las identifica, se las problematiza, es muy importante porque indica que se avanzó en el entendimiento de la problemática estructural de las violencias de género.

-¿Violencias que estaban más solapadas pero ahora sabemos que son violencias?

-Cuando hablamos de tipos de violencias nos referimos a un aspecto de la vida de la persona que transita una situación de violencia de género que le provoca un daño o perjuicio. Todas las violencias afectan a la persona en su totalidad, y es difícil separar el o los tipos de violencia de género. Los tipos refieren a las dimensiones de la vida de la persona que la atraviesa. Las modalidades están vinculadas a los diferentes ámbitos donde se ejerce la violencia. Por ejemplo, el digital es un nuevo ámbito en el que puede tener lugar la violencia. La sociedad es dinámica y, a partir de los cambios sociales y comunitarios, van a surgir nuevos y distintos ámbitos donde pueden darse situaciones de violencia. Si tomamos el grooming o la violencia de género en ámbitos digitales, son modalidades que surgen a partir del desarrollo tecnológico y la utilización de dispositivos.

-Las leyes y los derechos deben ser progresivos, ¿Qué se busca con la reforma de esta ley?

Los derechos humanos tienen como regla la progresividad, una vez que se conquista un estándar de un derecho no es posible retroceder. Los derechos en relación a las violencias de género están establecidos en la Convención de Belem Do Para y trabajamos en base a ese marco de derechos. El propósito del proyecto de reforma integral de la Ley N° 26.485 está vinculado dar cuenta de los cambios institucionales, la necesidad de la articulación en el abordaje de las violencias, la importancia de establecer mecanismos, procedimiento y responsabilidades y que el abordaje debe ser integral. 

-¿Por qué la violencia no baja?

-Las violencias por motivos de género son un fenómeno social, político, cultural, económico muy extendido en nuestra sociedad y en nuestra cultura. Es un fenómeno multicausal. Algunas tienen su origen en la cultura machista. Otras, se vinculan con las desigualdades estructurales en relación al género. Hay causas relacionadas con mayores niveles de vulnerabilidad y también por la ineficiente respuesta estatal para el abordaje de estas situaciones. Se deben  promover reformas culturales porque la cultura machista es preponderante. Y hay que generar acciones que apunten a disminuir las desigualdades estructurales que producen y reproducen las violencias. 7 de casa 10 personas pobres en Argentina son mujeres que, en la mayoría de los casos, tienen hijos, les cuesta acceder al trabajo, a la educación, a la salud. También asumimos el desafío de modificar la injusta organización de los cuidados que está en el corazón de las desigualdades. Debemos poner el foco en la responsabilidad del Estado. Tenemos que trabajar para que todas las provincias cuenten con ministerios que tengan como eje de su política la agenda de género y diversidad, con presupuesto suficiente. Además, es necesario promover la articulación entre los distintos poderes del Estado, principalmente con el Poder Judicial, para que el tratamiento de las violencias de género sea desde la perspectiva de género y diversidad.

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