Alerta Ómicron: el posible as en la manga de algunos países contra la nueva variante

El virus SARS-Cov2 muta, genera nuevas variantes y, a juzgar por lo ocurrido hasta ahora, se perfecciona: se vuelve más eficiente y transmisible, aunque no siempre más resistente a las vacunas. ¿Hay países que podrían tener un as en la manga para enfrentar los nuevos desafíos que plantea el coronavirus y ahora Ómicron?Se sabe que cuanta…

alerta-omicron:-el-posible-as-en-la-manga-de-algunos-paises-contra-la-nueva-variante

El virus SARS-Cov2 muta, genera nuevas variantes y, a juzgar por lo ocurrido hasta ahora, se perfecciona: se vuelve más eficiente y transmisible, aunque no siempre más resistente a las vacunas. ¿Hay países que podrían tener un as en la manga para enfrentar los nuevos desafíos que plantea el coronavirus y ahora Ómicron?

Se sabe que cuanta más cobertura vacunal haya en una población, mejor será la respuesta inmunitaria. A eso se suma otro elemento: ¿Cómo influye la diversidad de vacunas y de plataformas tecnológicas utilizadas en el trabajo de acorralar al virus?

Hay países que han utilizado pocas vacunas, entre una y tres; un segundo grupo que integra la mayoría y usó cuatro; un grupo más pequeño que llegó a administrar cinco una pequeña “élite” que administró entre seis y ocho. En este último se encuentra la Argentina.

La diversidad local se dio sobre la marcha. El fracaso inicial con Pfizer derivó en el acuerdo con AstraZeneca, cuyas demoras llevaron a comprar Sputnik V. Los problemas con la entrega de la rusa desembocaron en la opción de Sinopharm. Y cuando aún había déficit de stock se adquirió la de Cansino y llegó una importante donación de Estados Unidos, de Moderna. Finalmente y tras una negociación de ocho meses, se sumaron las de Pfizer.

Planificado o no, la realidad es que hasta ahora Argentina ha aplicado a su población seis vacunas diferentes (agrupadas en tres plataformas), algunas de ellas en un mismo individuo.

Una fila para testearse en Times Square, Nueva York, este domingo, a partir de la circulación de Ómicron. Foto: Bloomberg

Alemania, Chile y Brasil aplicaron cuatro marcas; Estados Unidos y Reino Unido, tres. Son algunos ejemplos. Sólo ocho países aplicaron 6 vacunas; cinco aplicaron 7 y uno (Pakistán) usó 8. Esto, claro, independientemente de si esas naciones decidieron combinar dos o tres vacunas (ya con los refuerzos) en una misma persona.

No son muchos los países de los que se tiene registro que hayan echado mano, además de Argentina, al recurso de la vacunación heteróloga: Italia, España, Alemania, Francia, Suecia, Finlandia, Portugal, Canadá, Baréin, Bután, Corea del Sur, Tailandia y Emiratos Arabes Unidos.

Para Argentina -pese a las seis vacunas con las que cuenta en su portfolio- la combinación no fue una política de Estado: la primera opción -como en el mundo- siguen siendo los esquemas homólogos. Incluso, se le da a la gente la posibilidad de esperar el ingreso de la marca en falta si no quiere mezclar.

¿Qué dicen los expertos con respecto a la diversidad de vacunas y la posibilidad de la lograr una inmunidad de rebaño más eficaz? Ante la aparición de cada nueva variante, surge la misma pregunta: ¿Cuánto se reducirá el poder de las vacunas? La respuesta ahora se aguarda con Ómicron, cuyo primer caso en la Argentina se confirmó este domingo, un residente de San Luis de 38 años que volvió de Sudáfrica el 30 de noviembre.

Según datos preliminares aportados por Sudáfrica -país desde donde se expandió la nueva variante tras su surgimiento en Botswana-, Ómicron sería el triple de contagiosa que Delta, aunque por ahora no está clara su virulencia. También se sabe que ante cada mutación la respuesta de las vacunas puede ser diferente.

Oxford Street en Londres, donde los barbijos fueron reintroducidos tras la aparición de Ómicron. Foto: AFP

El químico e investigador del Conicet Gabriel Vinderola, profesor de Microbiología de la Universidad Nacional del Litoral, considera que “cada vacuna ataca diferentes partes del virus. Entonces al haber más diversidad hay más probabilidad de eficacia. Si todas las vacunas atacan una misma parte del virus y esa parte muta, las vacunas ya no sirven porque no reconocen esa parte. Pero si tenemos seis vacunas que ataquen hipotéticamente seis partes diferentes del virus, si muta en una todavía hay cinco para entrarle. Es un concepto de la biología: donde hay diversidad siempre es mejor”.

Jorge Quarleri, bioquímico y doctor de la Universidad de Buenos Aires, aclara, sin embargo, que incluso “para una misma vacuna la respuesta es muy dependiente de la persona. La genética (que tiene influencia determinante en la respuesta inmune), la edad (la senescencia del sistema inmune es un fenómeno que nos “acompaña” según avanzan los años), la integridad de la respuesta inmune (que involucra múltiples variables en sí misma), el género (puede haber diferencias entre hombres y mujeres), la “historia” previa de exposiciones a virus emparentados (para este ejemplo), son variables que influyen desde “el vacunado. Por supuesto que nos queda ver al otro protagonista: el virus”.

Sobre la combinación de vacunas, Quarleri dice que “las vacunas heterólogas -en general- han ofrecido una alternativa que permitió mejorar la respuesta, medida en anticuerpos neutralizantes”. Aunque agregó que “en países donde se han usado menos alternativas (por ejemplo no se usaron vacunas inactivadas como Sinopharm) la respuesta lograda (pensada como protección frente a la enfermedad grave) no parecería ser muy diferente a la lograda a nivel local”.

La incógnita queda planteada, más allá de la respuesta individual ante el Covid y la eventual gravedad del cuadro, en cuál es la mejor receta para contener la transmisión del virus: ¿más o menos variedad de vacunas en un mismo país?

La combinación de vacunas contra el Covid fue, tanto en una parte de Europa como en Argentina, más una urgencia que una estrategia sanitaria. En Europa, para reemplazar las segundas dosis de AstraZeneca por Pfizer o Moderna cuando se supo que la de Oxford podía provocar casos aislados de trombosis, sobre todo en mujeres jóvenes. En Argentina, el disparador fue la escasez del segundo componente de Sputnik V y la búsqueda de un reemplazo.

Tres de las cuatro vacunas disponibles en Argentina. La de Johnson y Johnson fue aprobada pero no adquirida. Foto: Reuters

Hay investigaciones que demostraron que la combinación de vacunas pudo mejorar la inmunidad individual, lo que permitiría llegar más rápido a la inmunidad de rebaño. Las vacunas con plataforma de ARN mensajero (Pfizer y Moderna) contribuyen al desarrollo de anticuerpos neutralizantes muy específicos y poderosos. Mientras que las vacunas de vectores adenovirales (AstraZeneca, Sputnik V y Cansino) son más relevantes para lo que se denomina “inmunidad de memoria” o celular.

Por eso se dice que la vacunación de una misma persona con ambas plataformas provee lo mejor de ambos mundos vacunales. Sin embargo, la estrategia heteróloga se continúa aplicando como red más que cómo contrapeso en la cuerda floja de la pandemia. Esto es, por una necesidad puntual más que como estándar sanitario.

Expertos consultados coinciden en que la combinación de vacunas ayuda a acelerar la inmunidad de rebaño (por esa suma de mejores inmunidades individuales). Pero no hay consenso (ni investigaciones) sobre si esa pluralidad per se en el portfolio de vacunas utilizado por un país (más allá de los esquemas heterólogos) puede radicar al mismo tiempo en una llave extra para pelearle la supremacía al virus.

Diversa o uniforme, el primer objetivo de una campaña de vacunación es alcanzar la mayor cobertura con dos dosis (en Argentina hoy es del 67 por ciento de la población). Con esa tarea cumplida, un análisis posterior comparativo intra y entre países podría echar más luz sobre el poder de las combinaciones vacunales (tanto en lo individual como como en la influencia de que una población tenga más o menos diversidad de esquemas homólogos). Tal vez en ese capítulo de la lucha contra el Covid radique la posibilidad de una yapa inmune accidental e inesperada.

PS

TEMAS QUE APARECEN EN ESTA NOTA