Anuncian los resultados la primera “vacuna vegetal” contra el Covid que se probó en Argentina

La llamada “vacuna vegetal” contra el Covid, que se probó en Argentina, alcanzó una eficacia global del 71% y del 75% contra la variante Delta, según anunció la compañía Medicago en un comunicado este martes.Esta vacuna es la primera que en su ensayo de eficacia ya tiene discriminada la respuesta frente a las variantes. El…

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La llamada “vacuna vegetal” contra el Covid, que se probó en Argentina, alcanzó una eficacia global del 71% y del 75% contra la variante Delta, según anunció la compañía Medicago en un comunicado este martes.

Esta vacuna es la primera que en su ensayo de eficacia ya tiene discriminada la respuesta frente a las variantes. El haber comenzado más tarde la investigación le dio en este punto una “ventaja” respecto de las primeras vacunas en desarrollarse y aprobarse.

Los resultados del estudio aún no fueron publicados en una revista científica, y se conocen por la difusión del press release de la compañía canadiense, que trabajó en esta vacuna junto con la británica GlaxoSmithKline (GSK).

De acuerdo a esos datos, la eficacia global fue del 71%, pero respecto de la variante Delta fue del 75,3% y respecto a Gamma (Manaos) aún mayor: 88,6%. No hubo ningún caso observado entre los vacunados de Alpha, Lambda y Mu, mientras sí hubo 12 casos de estas variantes en el grupo placebo. La variante Ómicron no se estudió porque no estaba aún circulando cuando se hizo la investigación.

El laboratorio de Medicago en Quebec, Canadá. Foto AP

Del estudio que permitió llegar a estas conclusiones participaron más de 24.000 voluntarios, y Argentina fue el país que más aportó. Las pruebas se realizaron en cinco centros, y la mayor cantidad de participantes (casi 10.000) se reclutó en el Hospital Militar Central, donde antes se había realizado también el ensayo clínico de la vacuna de Pfizer.

Los resultados

Gonzalo Pérez Marc, investigador principal del estudio en el Hospital Militar, destaca que la eficacia de la vacuna es muy alta. Y que los números de eficacia global de otras vacunas pueden ser superiores, pero que se ensayaron sólo con las cepas circulantes de Wuhan y Alpha.

“Novavax tiene un 90% de eficacia pero disminuye a 50% para Delta. Y en AstraZeneca, frente a Delta es del 66%. Esta vacuna tiene más de un 75% de eficacia frente a Delta y es el primer estudio que puede tomarse el lujo de tener secuenciadas todas las variantes”, detalla. Respecto de las formas graves de la enfermedad, destaca que la eficacia fue del 100%.

Con él coincide Daniel Chirino, investigador principal en Mautalen, otro de los centros de investigación argentinos que participó, con unos mil voluntarios. “Es especialmente efectiva para Delta”, repite.

Y aporta otro dato importante: su perfil de seguridad. “Ha sido muy bueno, con muy pocos efectos adversos y leves”, afirma. Los casos de fiebre leve fueron menos del 10%, incluso después de la segunda dosis. La vacuna es de dos dosis, que se aplican con un intervalo de 21 días. 

La tecnología de la vacuna

La tecnología que utiliza la vacuna de Medicago es innovadora entre las estrategias para enfrentar al SARS-CoV-2. La empresa aplica una plataforma diferente a la empleada por la mayoría de los laboratorios farmacéuticos y se basa en la utilización de plantas vivas como biorreactores para reproducir una partícula no infecciosa que imita al virus objetivo, pero sin el empleo de virus vivos. Se la conoce con el nombre de partículas similares a virus o VLP (por las siglas en inglés de virus like particle).

En primer lugar, se sintetiza una partícula cuya estructura externa es similar a la del virus y que está constituida por una membrana lipídica y proteínas Spike, pero sin la carga genética.

Y aquí viene lo más original: esas partículas es multiplican en las hojas de la Nicotiana benthamiana, una planta silvestre de la familia del tabaco. No es casual: una de las compañías fundadoras del laboratorio Medicago es la tabacalera Phillip Morris. El laboratorio GSK aporta un adyuvante para potenciar el efecto de la vacuna.

La Nicotiana benthamiana, una planta de la familia del tabaco sobre la que se trabajó la vacuna. Foto AP

“Estas partículas se introducen en las células de la planta, que las sintetiza y produce. Las plantas actúan como mini fábricas de vacunas. No hay virus vivo ni productos animales, lo cual genera menos riesgos de efectos adversos”, explica Chirino, y remarca que la producción se hace en las células de una planta natural, “no es transgénica”.

Doble estrategia  

Tanto Pérez Marc como Chirino coinciden en que esta vacuna tiene dos ventajas. Por ser muy poco reactogénica, es una buena opción para ser utilizada como booster o refuerzo de vacunas de otras plataformas.

Pero además, por las características de sus desarrollo, es una vacuna atractiva para personas que si bien no son antivacunas, sí se muestran reticentes a recibir una inmunización “tradicional”. En el ensayo, se encontraron con este perfil entre los voluntarios.

Una de las plantaciones de Medicago. Foto Reuter

En una próxima etapa, la vacuna se probará tanto como tercera dosis como en población pediátrica. Pérez Marc anticipa que el Hospital Militar sería sede de ambos ensayos, que podrían comenzar para marzo del año próximo.

Mientras tanto, Medicago está a la espera de la autorización de la vacuna por las autoridades canadienses, la FDA estadounidense y/o la EMA europea. Cuando se obtenga la primera autorización, se vacunará a los voluntarios que recibieron placebo. El inicio del trámite de aprobación no se hizo aún en la ANMAT, pero con estos resultados se estima que el laboratorio lo presentará próximamente.

Más allá del Covid, el éxito de esta vacuna también abre otras posibilidades para desarrollar más vacunas contra otros virus cuyo principio activo se genere en plantas, utilizando sus células para sintetizar esta partícula.

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