La Justicia otorgó a un hombre la adopción de una nena que su ex tuvo en una relación posterior a la de ellos

En un novedoso fallo, la Justicia de la provincia de San Luis otorgó a un hombre la adopción de una hija de su ex esposa que ella tuvo en una relación posterior a la de ellos. La nena, de nueve años, también manifestó su deseo de que él fuera su padre adoptivo, y una jueza…

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En un novedoso fallo, la Justicia de la provincia de San Luis otorgó a un hombre la adopción de una hija de su ex esposa que ella tuvo en una relación posterior a la de ellos. La nena, de nueve años, también manifestó su deseo de que él fuera su padre adoptivo, y una jueza le dijo que sí.

El caso se presentó ante el Juzgado de Familia, Niñez, Adolescencia y Violencia Nº 1 de la Primera Circunscripción Judicial de la provincia de San Luis, donde la jueza Natalia Giunta otorgó al hombre la adopción de la hija biológica de su expareja y ordenó sustituir el apellido de la niña.

Mientras estuvieron juntos, la pareja tuvo una hija. Y la nena ahora adoptada nació de una relación de la mujer posterior a la separación.

El hombre decidió adoptar a la niña aun ya divorciado de la madre de ella, por el lazo afectivo que lo une a la nena. El padre biológico de la nena adoptada nunca ejerció su rol parental.

Una vez iniciada la demanda, en audiencia, la niña pidió tener el apellido de quien ella considera su papá, y con el que se identifica desde temprana edad, es decir, el del padre biológico de su hermana.

Además, contó que ella conoció a su papá biológico cuando era más chica, pero que no lo volvió a ver, y manifestó que tampoco es su deseo volver a verlo.

Ante la solicitud de adopción, la madre manifestó estar de acuerdo con la pretensión de su expareja, ya que consideró que también es voluntad de la niña ser adoptada legalmente y llevar el apellido de quien siempre se comportó como su padre.

La jueza Giunta consideró que se trataba de una adopción “de integración”, siendo la misma de carácter excepcional, ya que quien quiere adoptar es el excónyuge de la madre de la menor.

Además, sostuvo que era evidente que este hombre le impartió a la nena “el amor, educación y sostenimiento emocional necesarios para su sano desarrollo”.

Por otra parte, se tuvo en cuenta que la nena solicitó en forma expresa su deseo de cambiar el apellido. Por eso “resulta fundamental ponderar el respeto por el derecho a la identidad del adoptado (art. 595, inc. b del CCyC)” y “es menester tener en cuenta no solo la prerrogativa de este a conocer su realidad biológica”, escribió la jueza en su fallo, difundido por el Poder judicial de San Luis.

La magistrada destacó además la importancia de enaltecer el resguardo por la identidad, contemplada en su faz dinámica, “aspecto que corresponde considerar con especial atención al otorgarse una adopción de integración”.

La jueza tuvo así en cuenta que la niña “fue criada y se encuentra incorporada a los vínculos familiares de la expareja de su madre biológica, habiéndose probado que en su vida cotidiana y social se proyectó como hija de aquel”.

La Jueza otorgó la adopción de integración con efectos de adopción plena de la niña a quien ella consideraba su padre.

LGP

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