Después de los incendios, los vecinos de los countries de Ezeiza están en alerta y planean crear sistemas de prevención

El calor extremo y la sequía que afectaron hace poco más de una semana a gran parte del país, incluyendo al Área Metropolitana de Buenos Aires, avivaron incendios que se acercaron peligrosamente a algunos barrios cerrados de la localidad de Canning. Los vecinos aprendieron la lección y planean crear sus propios sistemas de prevención para…

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El calor extremo y la sequía que afectaron hace poco más de una semana a gran parte del país, incluyendo al Área Metropolitana de Buenos Aires, avivaron incendios que se acercaron peligrosamente a algunos barrios cerrados de la localidad de Canning. Los vecinos aprendieron la lección y planean crear sus propios sistemas de prevención para que el fuego no vuelva a poner en jaque sus viviendas.

Es que las olas de calor sofocante volverán y serán cada vez más frecuentes e intensas. Así lo advirtió la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que responsabilizó al cambio climático, que también tiene su impacto en nuestro país.

Especialistas en medio ambiente coinciden. Carolina Vera, doctora en Ciencias de la Atmósfera, investigadora principal del Conicet y jefa de Gabinete del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación, opina que las olas de calor extremas como la ocurrida a mediados de enero “son más frecuentes porque la temperatura media global está 1,1°C por encima de los valores normales que se establecieron al inicio de la era industrial, a fines del siglo XIX”.

Esto trajo muchas consecuencias. Y una de ellas son los veranos cada vez más calurosos. El viernes 14 de enero, en la Ciudad de Buenos Aires el termómetro marcó 41.2°C, la temperatura más alta de los últimos 64 años. Fue toda una semana de ola de calor. El sistema eléctrico no resistió la demanda y hubo cortes de luz. La otra consecuencia fueron los incendios.

Varias provincias del país fueron afectadas por fuegos masivos. Y como consecuencia, miles de hectáreas se perdieron. Ademas, las llamas se acercaron demasiado a zonas urbanizadas en la Provincia de Buenos Aires, amenazando con reducir a cenizas countries y barrios cerrados.

El 12 de febrero, al menos cinco focos activos de incendios avanzaron sobre pastizales en las localidades de Canning y Tristán Suárez, en el partido bonaerense de Ezeiza. Foto Télam

El 14 de enero, llamas de más de cinco metros en una zona boscosa de Canning causaron desesperación entre los vecinos de dos countries, que veían cómo el fuego avanzaba peligrosamente hacia las viviendas. Las escenas más dramáticas se vivieron en el barrio Campo Azul, donde por la tarde el fuego ingresó al predio y alcanzó una casa que por fortuna no estaba habitada.

Federico, que vive en el barrio cerrado El Rocío, relata cómo fue combatir las llamas que amenazaban con destruir todo. “Cerca de las 14, un vecino lindero al paredón final del barrio nos comunicó vía chat que veía fuego detrás del paredón. Yo vivo cerca de este sitio. Avisado por mi hijo, salí de mi casa y observé el incendio. Rápidamente nos acercamos, fuimos llegando varios vecinos y en el lapso de 3 minutos, esas llamas se habían duplicado en altura y en cantidad“, recuerda.

Los vecinos se asustaron. “El calor era fuerte sobre la cara y nos hizo retroceder -cuenta Federico-. Empezamos a pensar lo peor, que las chispas entrarían volando y al tener los pastos secos, empezaría el fuego dentro del barrio. Llegaron más y más vecinos y, mientras venían los Bomberos, entre todos. pusimos escaleras en el muro. Y con baldes y  bombas de achique que se conectaron a las piletas, pudimos frenar el fuego. Llegaron a prenderse el pasto y algunos árboles, pero pudimos apagar esos focos”.

El trabajo de los Bomberos para apagar las llamas en Ezeiza. Foto Télam

Según Federico “el trabajo fue incesante”, pero el fuego no se extinguió. “Por el contrario, el calor, el aire caliente y el viento hicieron que las chispas llegaran hasta otros countries de la zona”, afirma.

Uno de ellos fue Campo Azul, que queda a unos 6 kilómetros en línea recta del foco de incendio de El Rocío. “En ese country, el fuego llegó hasta unas casas por la parte del fondo y fue apagado por los Bomberos. Llegó la noche y todavía se veía humo sobre árboles caídos y quemados. Seguíamos todos expectantes”, dice Federico.

Y recuerda que 24 horas después, un vecino volvió a dar la señal de alarma: “Vuelve el fuego”. “No tuvimos fuego cerca, pero sí humo”, cuenta Federico y dice que los Bomberos fueron apagando los focos que resurgían.

Después de esta experiencia, Federico dice que los vecinos del barrio quedaron con miedo a que esto se repita y en alerta. Es que estas zonas urbanas están muy cerca de pastizales y el temor es que nuevas olas de calor reaviven el fuego amenazante

“Ahora será tiempo de analizar las fallas o faltas que pudimos tener -sostiene Federico-. La comisión de nuestro barrio es interna, somos los mismos vecinos los que nos administramos. Así que veremos qué haremos, si incluir bombas cada determinada cantidad de metros en el perímetro con salidas de agua o tener un tanque cisterna. La idea es tener un sistema de prevención“.

Los vecinos temen que el fuego se repita.

Andrea, otra vecina, también expresa lo que vivió y el miedo que le quedó. “Cuando ves la llamas más grandes te sentís totalmente impotente. Se oía cómo crujían los pinos a varios metros. A partir de ahora, cualquier temperatura que supere los 36 grados, nos va a encender una alerta. Pero creo que la alerta tiene que ser mucho más que un camión hidrante para apagar el fuego. Hay que crear un sistema de prevención. En el barrio voy a trabajar mucho más intensamente para que haya conciencia”.

Por su lado, Enrique Viale, de la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas, asegura: “El cambio climático ya llegó. Por eso, es el momento de repensar el modelo de mal desarrollo que tenemos en nuestro país. Como por ejemplo, haber arrasado en los últimos 20 años con 8 millones de hectáreas de bosques nativos para que avance la industria con la soja”.

Olas de calor más frecuentes

Los especialistas aseguran que las olas de calor volverán con más frecuencia y mayor intensidad. La doctora en Ciencias del Ambiente Carolina Vera le dijo a Télam que “las olas de calor son cinco veces más frecuentes ahora que hace 50 años“. Y advirtió que si el calentamiento global continúa, “en un mundo con un aumento de la temperatura de un grado y medio van a ser ocho veces más frecuentes”.

“De ahí es la urgencia de encarar acciones para mitigar el cambio climático, pero a la vez nos tenemos que adaptar a que este tipo de olas de calor son más frecuentes y ponen en riesgo la salud y también nuestros sistemas de servicios, como el energético o la disponibilidad de agua”, alertó la investigadora, quien participó del último informe del IPCC y en 2019 recibió el premio Cleveland Abbe que entrega la Asociación Meteorológica de los Estados Unidos.

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