Martín Elizalde y las canciones que acompañan aunque incomoden

Martín Elizalde es un talentoso solista de rock que lleva más de veinte años de contar historias a través de sus canciones. Comandó el exitoso e innovador grupo Falsos Profetas desde 2001 hasta 2014, y desde 2010 edita discos como solista.Este jueves 23, el pianista y cantautor presenta en vivo su nuevo álbum A La Hora…

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Martín Elizalde es un talentoso solista de rock que lleva más de veinte años de contar historias a través de sus canciones. Comandó el exitoso e innovador grupo Falsos Profetas desde 2001 hasta 2014, y desde 2010 edita discos como solista.

Este jueves 23, el pianista y cantautor presenta en vivo su nuevo álbum A La Hora Del Calor en Lucille Bar. Martin presentará los temas más recientes, también repasará sus canciones clásicas de trabajos anteriores como solista y algunas de su anterior banda.

Martín Elizalde. Foto gentileza Phillipe Caillon.

-¿Cómo venís preparando el show en Lucille? 

-Tocar en vivo siempre es motivo de celebración, y más cuando se trata de presentar un disco nuevo. En los últimos doce años edité nueve discos de canciones propias, si contamos los solistas y los de Falsos Profetas, y siempre me fascinó el momento de tocarlos por primera vez en vivo, porque hasta que no lo hacés es como si al disco le faltara algo. Es como si estuviera incompleto.

-Disfrutás de los shows, entonces. No sos un artista de laboratorio.

-Vivo los recitales como eventos transformadores, un espacio en el que algo cambia. Para limitarme a tocar canciones y nada más que eso, me quedo en mi casa. Un recital es mucho más que interpretar mecánicamente, es la oportunidad de que la gente viva algo diferente de lo que vive todos los días. Las canciones que hago no suelen ser muy complacientes, incomodan, pero también acompañan, y eso es lo que vamos a hacer este jueves: incomodar y acompañar.

-¿Con quién vas a tocar, tanto en la banda fija como los invitados?

-Arriba del escenario voy a estar acompañado de los Hermanos Soloman, la banda que me acompaña hace ya siete años, y que cada día suena mejor. Con cada disco damos un paso más hacia la construcción de eso que algunos llaman un estilo, y esa creo que es una de las misiones más difíciles de la música: ofrecer algo que sea singular. También va a haber muchos invitados, como Cucuza Castiello, Dolores, Solá, Diego Baiardi y algunos de los chicos de Falsos Profetas.

Acerca del nuevo disco

La tapa de “A la hora del calor”, de Martín Elizalde.

-¿Como fue el armado de “A la hora del calor”, tu sexto disco solista?

A La Hora Del Calor es una frase que está en Mi Kibutz, la canción que cierra el disco. En lo literal, es el momento de la siesta, en verano, cuando te encerrás puertas adentro y estás lejos de la mirada de los demás. Hoy que todo el tiempo estamos mostrando en redes lo que hacemos, ese momento de encerrarse tiene algo de honesto, porque hacemos las cosas que verdaderamente nos definen, aunque sea no hacer nada. En mi caso eso siempre fue hacer música y tratar de mejorar como cancionista y performer.

-¿Cambió el plan de grabación debido a la pandemia?

-Como casi toda mi obra solista, grabamos el disco en el estudio que tengo en casa. Con el tiempo entendí que es el lugar que mejor se lleva con mis canciones. Vivo en un PH de techos muy altos y aunque tengo el estudio en una habitación, para las grabaciones suelo tomar el resto de la casa. Jugar con los ambientes y darle a cada instrumento el espacio que necesita.

-¡Casa tomada!

Martín Elizalde. Foto gentileza Phillipe Caillon.

-Sí. La batería en el living, al lado de la biblioteca, junto al bajo y al piano. Las guitarras y las voces donde tengo el estudio propiamente dicho. Algunos invitados en la habitación. Y así. Me fascina esta dinámica. Ayuda a que me involucre mucho más y a ponerme más creativo en el armado de las canciones. Cuando vas a un estudio muchas veces hacés todo a las apuradas, y si hay algo que no quiero es sacar discos atolondrados.

El sonido del nuevo álbum

-¿Cuál fue el sonido que buscaron?

-En este disco trabajamos mucho la estética. Buscamos que sea un disco clásico y moderno. Que desde el sonido evoque los paisajes de los grandes pianoman de la década del ’70, como Randy Newman, Elton John, Warren Zevon y tantos otros, pero que en la producción haya también elementos más actuales. No quisimos hacer un disco que copiara una época, sino que la reinterpretara.

-El eje es el piano.

-Sí. Son diez canciones que giran alrededor del piano y que hablan de distintas temáticas, por lo general alimentadas por emociones primarias, como el miedo, la amistad, la intoxicación, la convivencia, la paternidad y el paso del tiempo. Es un disco luminoso y destructivo.

Martín Elizalde. Foto gentileza Phillipe Caillon.

-¿Cómo influyó la época de pandemia en estos temas?

-Traté de que no se metiera en las canciones. No hablar de eso ni hacer un diario de algo tan denso y monotemático. Si no se podía salir físicamente, entonces salía con las historias del disco, porque siempre se puede viajar con las canciones. Por ejemplo Amigo, que fue el primer single, habla de una salida por la ciudad en un momento en el que salir era directamente un delito. Y como eso hay varios casos.

La etapa con Falsos Profetas

-¿Como ves en perspectiva toda la época de Falsos Profetas?

-Los años que estuvimos juntos fueron maravillosos. Todos aprendimos un montón de cosas. Tener una banda en la adolescencia es lo mejor que te puede pasar. Compartís muchas cosas propias del crecimiento, pero desde la música, es decir que siempre le encontrás una mirada emocional diferente a las cosas. Las bandas son un gran lugar de contención y de formación.

Falsos Profetas.

-¿Hay alguna posibilidad de reunion, aunque sea informal?

-Hace un par de años hicimos un par de recitales. Imagino que en algún momento lo volveremos a hacer. No creo que tengamos la energía como para volver hacer algo nuevo, pero juntarnos para tocar un par de veces es algo que siempre está latente. Cada uno está con sus cosas. Yo estoy muy enfocado en mi carrera, y tengo toda mi energía puesta ahí. Y los chicos también.

-Y qué balance hacés de estos 12 años como solista?

-Dividiría estos doce años en dos etapas. La primera es la de los dos primeros discos solistas, que salieron en paralelo a los dos últimos discos de Falsos Profetas, y la segunda etapa que es la que comenzó con La Distancia Perfecta, disco que edité en 2015, ya sin los profetas y que es el primero con la formación que me acompaña hasta ahora. Ser solista te da muchas libertades, y también te hace ser un poco más responsable en las decisiones que tomás.

-¿Qué fue lo mas dificil de arrancar como solista? ¿Fue empezar de cero?

-Diría que no fue una decisión difícil. Ya la venía madurando en la última etapa de la banda. Sabía que quería involucrarme más en la producción y en el sonido. Desde Chaparrón hasta el último disco las producciones son mías, y fue un verdadero hallazgo descubrir ya de grande que eso era algo que me apasionaba. Es decir, ya no era sólo tratar de hacer buenas canciones, sino producirlas y eventualmente, como en el último disco, mezclarlas.

-Entendí que cada etapa en la cadena de la producción de una canción te permite ser creativo y seguir sumando o quitando elementos a una canción hasta el último momento. Fue un hallazgo maravilloso y que me llenó de energía de nuevo, como si tuviera otra vez dieciocho años.

Martín Elizalde. Foto gentileza Phillipe Caillon.

La producción independiente

-¿Como ves el panorama actual para un artista independiente? ¿Es igual de dificil que antes, mas facil o mas complicado?

-Me parece espectacular que artistas tan jóvenes tengan la amplificación que tienen. No es fácil tener veinte años y tener todos los ojos puestos en vos, porque debería ser una edad en la que te puedas permitir equivocarte, jugar, poner los errores a tu favor para ver adónde termina una idea. A veces pienso que es mucha presión para ellos, pero por otro lado veo que la llevan con una naturalidad asombrosa.

En cuanto a la independencia, es el único territorio que conozco. Una de las mejores cosas que hice hace ya doce años, y gracias a que me insistiera Acho Estol, fue armarme el estudio en casa. Lo hice de a poco, primero una plaquita para conectar a la computadora, después un micrófono, y así. Yo sabía que lo que quería era hacer canciones, siempre, entonces tuve que aprender a producirlas, a grabarlas, a mezclarlas.

Salir a contratar un estudio, un productor, un ingeniero, y todo lo que necesitás para hacer un disco es algo muy costoso, y le pone naturalmente un freno a tu ritmo compositivo. Aprender a hacer todo eso nació como una necesidad autogestiva y terminó por convertirse en una necesidad creativa. Amo todo el universo que rodea a las canciones, y eso que todavía me queda mucho por descubrir y aprender. En eso estamos.

INFO: Martín Elizalde se presenta el jueves 23 en Lucille, Gorriti 5520.

MFB

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