domingo, 19 mayo, 2024
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Verano 2024: así entrenan y acompañan a los guardavidas los perros de rescate acuático

Día de sol en la playa, grandes y chicos disfrutan del mar y la arena. Algunos más cerca de la costa, otros más alejados. Todo transcurre con normalidad hasta que alguien que está en el mar levanta sus brazos y los agita con desesperación, en clara señal de auxilio. Tal como ocurre en estos casos, se activan los protocolos de los guardavidas y se encara el rescate de la persona en peligro.

Al mismo tiempo que actúan los guardavidas, junto a ellos también corren hacia el mar los perros entrenados especialmente para rescates acuáticos, formando un equipo de trabajo que tiene por objetivo rescatar a la persona en el agua.

En estos casos, quienes acompañan a los guardavidas son los canes que fueron entrenados bajo los lineamientos y protocolos de la organización sin fines de lucro Rescate Acuático Asistido con Canes (Arcar). 

La entidad cuenta con más de 25 años en el país, y la disciplina, es decir el salvamento en el agua, poco a poco va ganando cada vez más terreno, o playas, si se quiere. 

Los perros están entrenados para trabajar con sus guías o guardavidas, quienes, tras detectar la situación de peligro, ordenan su intervención en el hecho y de inmediato los canes ingresan al agua y se dirigen hacia el lugar donde se encuentra la víctima.

Se trata, en definitiva, de otra categoría de perros de rescate, y se suman a los reconocidos canes que intervienen en diferentes acciones de rescate después de una tragedia bélica o natural. 

En este caso puntual, cabe recordar la participación de Akira e Indio en el rescate de tres personas vivas que se encontraban bajo los escombros producidos por el terremoto en Turquía. Los dos canes formaron parte de la Brigada Especial Federal de Rescate (Befer), dependiente de la Policía Federal Argentina (PFA). 

Actualmente, los simpáticos perros enfundados con sus chalecos flotadores se pueden encontrar en algunas playas de Mar del Plata, en el Partido de la Costa –en la zona de Mar de Ajó norte y en San Clemente– y en las playas de la provincia de Corrientes. 

En Mar del Plata, por ejemplo, se encuentran en la Playa Yes. Allí, y de la mano de Eukanuba, este verano realizan diferentes simulacros de salvataje. En este caso, los espectadores tendrán la oportunidad de presenciar una operación crítica que involucra el rescate de una o más personas en peligro. 

Florencia Tesone es guardavida, adiestradora de perros egresada de la Facultad de Veterinaria y Agronomía de la UBA, integrante de Arcar desde hace seis años y, junto a Tyrone (@Tyrone_gv), trabaja en la playas de Mar de Ajó norte, al lado del muelle. 

“Tyrone comparte mi jornada laboral, y juntos hacemos un gran equipo de trabajo. Ante cualquier emergencia, él entra al mar con nosotros y su función, una vez que controlamos y estabilizamos la situación, es la de tirar de la cuerda de rescate hasta la orilla, tal como si fuera un remolcador”, explicó a PERFIL la joven guardavida. 

Florencia y Tyrone, un labrador negro de seis años que no pasa desapercibido a los veraneantes que piden fotografiarse y sacarse selfies, están juntos desde hace cinco años y desde cachorro mostró condiciones para convertirse en un perro rescatista. Una de ellas fue la de no temerle al agua y zambullirse en cuanta piscina, lago o río se le cruzase. “Siempre le gustó el agua, desde cachorrito. Además, su raza es muy del agua”, aseguró Tesone durante la charla.  

Atenta a esta situación, y a partir de su experiencia como entrenadora de perros, no dudó en acercarse a Arcar donde, además de adiestrarlo en rescates, lo perfeccionó en salvataje acuático. “Tyrone tiene todas las condiciones para serlo: peso, fuerza y obediencia”, puntualizó. 

En relación con el entrenamiento, Florencia explicó que la resistencia y la obediencia de estos animales son fundamentales a la hora de convertirlos en rescatistas. Además, deben tener una muy buena potencia de salto y la fuerza suficiente para mover a una persona. “Lo ideal es que el perro pese más de 25 kilos y que responda a las órdenes del humano, ya sea con voz de mando o con el silbato, tanto en situaciones normales como de emergencia. Otra parte del entrenamiento consiste en hacer nados juntos de uno o dos kilómetros para mejorar la resistencia. También debe familiarizarse con los elementos que utilizamos al momento de hacer los salvatajes tales como la soga del torpedo o los salvavidas. Luego practicamos los trabajos propios de un rescate, ya sea desde una tabla o botes”, enfatizó.

“El curso es anual y, por más que algunos perros ya lo hicieron varios años, nunca está de más refrescar los ejercicios de salvamento”, completó. 

Consultada sobre la intervención de Tyrone en rescates en el mar, Florencia reveló que participó en varios. 

“En los salvatajes se transforma, su actitud es otra. Muchos colegas que lo conocen me dicen que se le nota la diferencia cuando estamos entrenando y cuando es un rescate real. Muchos me dicen que es un guerrero del mar”, concluyó la joven guardavida, sin ocultar el orgullo que siente por Tyrone, su fiel coequiper de cuatro patas.

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