lunes, 26 febrero, 2024
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Cuatro de cada diez cánceres podrían ser prevenidos adoptando hábitos saludables

La palabra “cáncer” sigue siendo tabú. Pese a que comprende algunas de las enfermedades más comunes, pese a que hay posibilidades de prevenirlo en sus formas más prevalentes, tratarlo con éxito y curarlo -especialmente si se lo diagnostica a tiempo-, lo cierto es que sigue siendo un tema que asusta y se evita. Esto es un error, dado que es la segunda causa de muerte global. En Argentina, por ejemplo, se diagnostican unos 130 mil casos por año y se registran 70 mil muertes. Todo esto resalta en el “Día Mundial del Cáncer”, que se conmemora cada 4 de febrero.

Lo llamativo es que a su alrededor persisten muchos mitos, pero que tienen cada vez menos fundamentos. ¿Cuáles? Por ejemplo, su fatalidad. “Hoy el cáncer se cura en el 50% de los casos. Hablamos de curar, en forma completa, la mitad de las veces”, le aseguró a PERFIL el doctor Diego Kaen, actual presidente de la Asociación Argentina de Oncología Clínica (Aaoc). Y agregó: “en el 30% de las situaciones se lo “cronifica”, o sea se frena su avance.

Pero la clave central de esta problemática de salud es diagnosticarla en forma prematura. “Si hiciéramos prevención de los cinco tipos más comunes, la tasa de curación se dispara y se ubica en entre el 75 y el 90%”. O sea que, según este experto, si los argentinos adoptaran hábitos de vida saludables y se hicieran los chequeos recomendados, a la edad indicada, hoy podríamos superar y curar nueve de cada diez casos de cáncer. “Además”, recuerda Kaen, “todos los estudios preventivos están cubiertos por el sistema de salud público, las obras sociales y prepagas, lo que debería facilitar la accesibilidad”.

Otro problema de salud pública relacionado con estas patologías, según Kaen, es un fenómeno que se está dando en la última década: las diferencias en el acceso al tratamiento en tiempo y forma según el grupo y el lugar de residencia. Estas diferencias crecen no solo entre los pacientes argentinos y los del primer mundo, sino que tiene su correlato entre quienes se tratan en centros especializados de grandes urbes y los que no acceden a equipos de especialistas con alta tecnología.

A estas cifras de curación deberían sumarse las de prevención. “Tenemos evidencia científica de que el 40% de todos los casos de cáncer registrados en el mundo podrían ser prevenidos simplemente siguiendo un puñado de medidas simples y económicas. Esto es llevar un estilo de vida saludable, que incluya: alimentación sana, actividad física frecuente, cero consumo de tabaco, ingesta moderada -o nula- de alcohol, protección de la piel al exponerse al Sol, tener el calendario de vacunación al día (especialmente con el VPH y la hepatitis) y realizarse controles de salud periódicos”, resumió Matías Chacón, Jefe del Departamento de Oncología Clínica del Instituto especializado “Alexander Fleming”, en una charla de divulgación a la que asistió PERFIL.

Según Chacón, la prevención primaria no es un tema menor si consideramos que “en todo el mundo, cada año, se enferman de cáncer alrededor de 20 millones de personas. En Argentina, fueron –de acuerdo al último dato oficial publicado en 2020– casi 131 mil personas. El más frecuente fue el de mama, seguido por el de colon y pulmón. El quinteto se completa con próstata y de riñón. O sea, todas formas prevenibles o –al menos– pasibles de ser diagnosticados y tratados precozmente, y con muy buenas perspectivas”.

El problema es que la mayor parte de estos datos están hechos “son estimaciones y extrapolaciones” y nos faltan datos y detalles epidemiológicos sobre estas patologías en nuestro país, algo que no pasa en el primer mundo. Por eso, afirman, es posible que tengamos un subregistro significativo de casos.

El contar con esta información es esencial para hacer prevención: “si no sabemos los casos, en que estadío se diagnostican, cuantos personal de salud tenemos relacionados a esta patología, cuanta gente se hace estudios preventivos específicos y dónde se hacen, no es posible avanzar. Es que estos datos son básicos para poder destinar los recursos necesarios y planificar las políticas sanitarias adecuadas para tratar el cáncer y sacarlo definitivamente de ese lugar de mitos, muertes y miedos.

Otras terapias de ayuda

E.G.

Hoy se sabe que el cáncer es una enfermedad de alto impacto, que no solo afecta al paciente, sino también a su familia y al entorno. Y que la mejor respuesta posible es integrativa. “Esto implica complementar al tratamiento médico tradicional con diversas opciones que van desde la psicología especializada hasta otras técnicas que pueden ayudar a afrontar las complejidades de la patología y su tratamiento”, le dijo a PERFIL Mónica Chaves, psicooncóloga y coordinadora de talleres en la Fundación Sales. Esta experta agregó: “Hay mucho para aprender, desde nutrición hasta temas de aspectos físicos, manejo del estrés y situaciones emocionales complejas que suelen afrontarse en un momento tan movilizador”. Estas opciones también incluyen talleres de mindfulness, meditación y yoga. Para participar de los talleres de autocuidado –que son gratuitos y se dictan por zoom– hay que registrarse vía web en www.cancerconcuidados.org.

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