viernes, 24 mayo, 2024
InicioEconomíaCon el Etiquetado de Eficiencia Energética, podés ahorrar el equivalente a un...

Con el Etiquetado de Eficiencia Energética, podés ahorrar el equivalente a un aguinaldo en tu factura de luz

La utilización de artefactos con la mejor calificación en el Etiquetado de Eficiencia Energética (EEE) no solo apunta a un mayor confort y una mejor prestación de servicios para las actividades hogareñas, sino principalmente a un ahorro que puede alcanzar al equivalente de un sueldo extra o un segundo aguinaldo completo, si se comparan los niveles de consumo de las nuevas tecnologías con los de las que vienen siendo desplazadas.

De a poco, los argentinos van prestando más interés en esas etiquetas adheridas a los costados de los electrodomésticos y se preguntan en qué medida su lectura correcta puede ayudarlos a economizar una importante cantidad de dinero en energía eléctrica, en tiempos en los que el peso de las facturas de los servicios públicos pasó a cobrar mayor relevancia en la economía familiar.

Etiquetado energético: ¿cómo ahorrar hasta un sueldo?

Esa práctica ya es un hábito en muchos países desarrollados, en los que el EEE constituye uno de los principales factores en la elección de la compra de cualquier artefacto para el hogar. Y no solo eso: en Gran Bretaña, España, Alemania y otras naciones europeas, es uno de los requisitos destacados por las inmobiliarias en la oferta de casas y departamentos, además del precio, la ubicación y la superficie.

«La EEE es el documento de identificación energética de una vivienda, que, al igual que los electrodomésticos, permitirá a los propietarios -actuales o futuros- conocer la eficiencia de sus inmuebles», comentó al respecto Federico García Zúñiga, consultor técnico de ANDIMA (Asociación Nacional de Industrias de Materiales Aislantes».

Al respecto, remarcó que «también es de utilidad para mejorar el consumo energético de nuestra vivienda si así lo deseamos; a través de reformas, se puede convertir nuestro inmueble en uno más eficiente y, en consecuencia, obtener una mejor calificación dentro del rango entre G y A».

¿Cómo identificar qué electrodomésticos gastan menos?

En términos generales -si bien tienen algunos rasgos específicos en función del tipo de artefacto calificado-, los niveles de EE en las etiquetas se representan mediante letras y colores en una escala que suele ir de la A (verde) a la G (rojo), los dos extremos que marcan los mayores y menores niveles de eficiencia, respectivamente.

El Etiquetado de Eficiencia Energética

Tener en cuenta el Etiquetado de Eficiencia Energética permitirá ahorrar energía todos los meses.

En la parte superior de la etiqueta están las barras horizontales de colores en escalera descendente, en la que cada barra representa un nivel de eficiencia. A la derecha, una flecha negra indica la clase de EE del producto seleccionado, y cuanto mejor desempeño tenga respecto a su consumo de energía, más alta será su calificación, en un sentido inversamente proporcional: a menor consumo, mayor eficiencia.

Como los productos fueron evolucionando luego de la implementación del etiquetado estándar, surgió la necesidad de subdividir a la categoría A en A+, A++ y A+++ en el caso de las heladeras y de A+ y A´++ para las lámparas, en una calificación que se extenderá próximamente a lavarropas y aires acondicionados.

«Los datos que figuran en las etiquetas se obtienen a partir de ensayos realizados en laboratorios donde se analizan muestras de cada modelo», aclaran en el Instituto Nacional de Normalización y Certificación (IRAM), el encargado en la Argentina -entre otras tareas- de la clasificación de la eficiencia energética.

Christian Grilauskas, gerente de División de Certificación de Productos de IRAM, indicó que, a igual flujo luminoso, las lámparas LED A+ consumen un 42% más que las A++ y a su vez las A un 22% más que las A+ y un 73% más que las A++. Asimismo, las incandescentes consumen entre 7 y 8 veces más que las LED.

Edenor cuenta con un simulador de consumo que permite comparar los kw/h mensuales de los electrodomésticos del hogar. La diferencia entre un conjunto de 12 lámparas LED de 9 w y de la misma cantidad de incandescentes de 75 w equivale a 130 kwh por mes, en tanto la utilización de aires acondicionados de 3.000 frigorías de categoría A representa un consumo 30% inferior a los de clase C, por ejemplo.

En síntesis, la utilización de tecnologías menos avanzadas en lugar de las más modernas implicaría para un hogar de clase media de cuatro integrantes pasar de un rango de consumo R4 a uno R6, con un exceso de consumo de unos 300 kwh mensuales. En dinero, un gasto adicional de $80.000 mensuales o $960.000 al año, sin tener en cuenta los futuros aumentos tarifarios que el Gobierno resolvió postergar para el segundo semestre y que elevaría el ahorro a más de un millón de pesos.

Cada electrodoméstico cuenta con una referencia para conocer su gasto de energía

Cada electrodoméstico cuenta con una referencia para conocer cuánta energía gasta al utilizarlo.

Pero el interés por el etiquetado excede al ámbito del ahorro familiar y se estima que en un plazo no muy lejano pasará a ser una cuestión de Estado en la Argentina, como ya lo es muchos países, si se tiene en cuenta que más del 30% del consumo de la energía de un país se concentra en los usuarios residenciales.

Por ejemplo, si una lámpara LED consume entre siete y ocho veces menos vatios que una incandescente de intensidad lumínica equivalente, de no haberse llevado a cabo el reemplazo paulatino de las últimas décadas en todos los inmuebles del país, hubiera sido necesaria otra central de Yacyretá para atender el exceso de demanda.

Por ende, el ahorro de las familias también representa menos erogaciones del Estado tanto en inversión pública como en importación de energía.

El interés por la eficiencia energética en general se remota a 1973, cuando la crisis del petróleo obligó a los países importadores a rediseñar sus parámetros de consumo, y en cuanto al etiquetado en particular data de 1992, con la primera reglamentación de la entonces Comunidad Económica Europea.

En la Argentina, el etiquetado comenzó en 1998, cuando el IRAM publicó la primera edición de la norma IRAM 2404-3, que especificaba el EEE para heladeras, congeladores y freezers.

Desde entonces, la entidad desarrolló y publicó más de veinte normas en diferentes ámbitos como lámparas, aires acondicionados, viviendas, motores, lavarropas, hornos eléctricos, televisores, lavavajillas, cocinas, calefones, calefactores y termotanques, entre otros.

Más Noticias