sábado, 2 marzo, 2024
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Carlos Rottemberg: Vas al teatro por el precio de un kilo de helado

Carlos Rottemberg sostuvo que a pesar de la crisis económica del país, la baja de precios en el teatro aumentó un 33% la venta de entradas en Mar del Plata a comparación del año pasado. Además, explicó que la relación entre el teatro y la ciudad costera es única, y si bien está establecida hace décadas la política de precios contribuye a este éxito. “La inversión en cultura, la entiendo tan necesaria como la inversión en salud pública o en educación” señaló el productor en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) y Radio Amadeus (FM 91.1).

Carlos Rottemberg es un mítico productor de televisión y teatro, con una extensa carrera. Fue productor, junto a Daniel Tinayre, de Almorzando con Mirtha Legrand en sus comienzos y por más de 20 años. Estuvo a cargo de cientos de obras teatrales que forman parte de la historia cultural nacional.

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¿Cómo viene la Argentina desde la experiencia que estás teniendo con tus obras teatrales en Mar del Plata?

Aquí transitando mi temporada 46 consecutiva, sin faltar a ninguna, en Mar del Plata.

Este año, ese termómetro que muy bien reflejado en la clase media, que aquí se mide en boletos vendidos cada año, este año se desmarcó. Este año nos corrimos de eje, porque usualmente lo que en los primeros días de enero empieza a ser la boca de urna de esa clase media que consume entradas teatrales, terminaba, al menos, siempre dando para marzo un porcentaje en más o en menos de las distintas actividades o servicios que ofrece la ciudad, fundamentalmente para el turismo en verano, al margen de su movimiento de todo el año.

Este año se desmarcó, porque ya en octubre, que nos vimos, y sin saber cuáles iban a ser los destinos políticos de Argentina, se me ocurrió hacer una propuesta a raíz de los 150 años que cumple Mar del Plata.

Se preparan para el próximo sábado 10 de febrero algunas iniciativas, tanto públicas como privadas, y pensando en Ciudad de Buenos Aires, qué hacer desde mi lugar.

Se me ocurrió, mirando el rango de precios en las entradas en el circuito comercial del teatro, que había llegado a la calle Corrientes y también a las distintas giras por el país. En ese momento el rango de precios estaba entre 8 y 12 mil pesos la butaca en el circuito comercial, y pensé ¿por qué no hacerlo para el verano en Mar del Plata? Y en ese sentido tengo que reconocer que, unánimemente, la prensa, por derecha y por izquierda, lo dijo en todo el país, no solamente en la Ciudad de Buenos Aires. O sea, en portales de los distintos medios que me iba encontrando durante noviembre, diciembre, se anunciaba.

Y vos sabés que eso que comenzó siendo unipersonal se reprodujo en todas las salas y en todos los espectáculos. Y lo más notorio es que está terminando enero y seguimos igual. Todos, cualquier oyente que en este momento ingrese a la página Plateanet, que tiene a la venta, los teatros de Mar del Plata en general, va a ver que el espectáculo más caro, el de más producción, en la mejor ubicación, no supera ese rango de los 12 mil pesos, que la verdad terminó dando empatía y fundamentalmente dando certeza al público sobre algo que hoy como consumidores nos toca, que es que no sabemos cuánto valen las cosas.

Concretamente, el teatro en una ciudad que recibió un poco menos de gente, que todos los indicadores comerciales te hablan de cada actividad entre un 5% y un 30% abajo, el teatro está todavía hoy en un promedio del 33% más de entradas vendidas para enero que el año pasado. O sea, se desmarcó, por eso dije, de las distintas actividades de la ciudad.

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¿Cómo explicás que no toque al consumo cultural del teatro la profunda crisis económica que hay?

Te lo contesto muy fácil, por esos 46 veranos anteriores, volvió, como era antes, gente a repetirse en ir a ver teatro. Y con esto nosotros perforamos para abajo la inflación, pero fundamentalmente la comparativa con otros bienes y servicios.

O sea, por primera vez, un ejemplo, yo sé que una platea de teatro, aquí en la Peatonal San Martín, es algo así como el emblema turístico del verano. Tiene que costar una platea de teatro 15 cafés y hoy cuesta ocho. O sea, vos vas al teatro por el precio de un kilo de helado en Mar del Plata. No pasó ni acá ni en ningún lugar del mundo.

Entonces, está pasando que la baja de precio del teatro nos repercutió en una cosa que a mí incluso me parece, en lo personal, increíble.

Me hacés reír porque mi padre siempre me decía que una revista tenía que costar una entrada de cine y en algunos momentos una entrada de cine costaba cuatro veces más que una revista, y vos lo planteas con los cafés.

Yo tengo el índice turrón, viste el turrón de kioscos. Me acuerdo que algún economista se rió cuando leyó un tweet nuestro mostrando cómo compraban menos turrones con el precio de una entrada.

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Andrea Bisso: En Uruguay, si bien obviamente también se está tratando de mantener los valores de las entradas, te muestran cómo accesible un valor de una entrada en 30, 40 o 50 dólares. Qué distinto eso y lo que también significa para un productor o un artista el ir a la conquista de un mercado en el cual se está cobrando en dólares

A ver, dos o tres cosas. Cuando recién hablé del rango de 8 a 12 mil pesos, que se puede constatar fácilmente, nos está dando un promedio de $10.300 pesos, o sea que en dólares no hagamos la cuenta, podemos estamos vendiendo a 8 dólares. Así que el dólar, olvidémoslo por un ratito.

Lo que sí hay que marcar en esto, a diferencia de otro tipo de comercio, se que me pongo políticamente incorrecto pero lo nuestro es lo siguiente.

Es muy distinto aquel que trabaja con mercadería que aquellos que trabajamos con materia prima humana.

Nosotros para poder hacer esto, yo puedo haber tenido la idea, puedo ante ustedes estar hablándolo en este momento al aire. Ahora, hay un colectivo que representa el boleto teatral.

El boleto teatral no es de nadie, no es de una empresa, no es de un empresario, es de un montón de voluntades, de un montón de personas que están directamente ligados a un porcentaje de ese boleto. Por lo tanto, si bien yo puedo ser el editor de esta idea y estar contándola, sería imposible realizar, a diferencia de un camión que llega con mercadería y dice subió el 40% y el comerciante no sabe qué hacer.

En el caso nuestro, cuando actores, actrices, coreógrafos, directoras, autores, dueños de teatro, productores, todos juntos resolvemos buscar subir el volumen de más crítica a los espectadores, bajando el interés per cápita de cada boleto. Por eso lo podemos hacer y a lo mejor no lo puede hacer otra actividad.

Es un ensayo que hago para justificar a otras actividades, porque si no tendría que pensar qué fácil es la fórmula y por qué no lo hacen todos.

Yo creo que no siempre lo pueden hacer todos. Hay ciertos insumos que si no vienen desde la matriz, como en este caso los artistas que aceptan hacerlo, me parece que el destinatario final siempre va a terminar pagando el pato de la boda.

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AB: Cuando uno va a poner una puesta en escena no sabe si le va a ir bien o le va a ir mal, el productor en realidad se está arriesgando.

Se está arriesgando el productor e insisto, lo nuestro es muy cooperativista, no es cierto que manejamos una actividad como cualquier otra. Aquí el actor dice qué obra quiere hacer, si acepta o no cobrar una entrada determinada, con quién quiere trabajar, cuántas funciones va a hacer.

No es una actividad que se maneje con mercadería. No es una cuestión que el comerciante dice, bueno, si hoy no tenemos cubiertos, igual tenemos el restaurante abierto. Si nosotros no tenemos público, el actor te dice, no tengo ánimo, no puedo subirme a la escena y hacer la función.

Entonces me parece que acá, por eso digo que esto está, hoy con el diario del lunes salió bien, porque si no hubiese venido más gente, y esto solamente ocurre en Mar del Plata, porque no hablamos de las otras plazas, pero en Buenos Aires estamos en un porcentaje bastante más bajo que el año pasado, en venta de boletos, Carlos Paz está un poquito más bajo que el año pasado.

Por eso digo que Mar del Plata, concretamente, esta empatía que me produce, iba a decir antes que incluso en la calle, en la calle, sin ser actor, todos los días, ocho o nueve personas aquí en Mar del Plata me detienen en la calle para decirme “qué bueno lo hicieron con los precios del teatro”.

Por eso dije «precio amigable», y la verdad que se convirtió en amigable. Mucha gente me dice, prefiero comprarme algo para comer y nos lo llevamos a casa, al departamento que alquilamos, o incluso a la habitación del hotel, pero con la diferencia me veo dos funciones en el teatro este año. Y eso es lo que terminó dando la ecuación que estoy contando.

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¿Si hicieran la misma política de precios en Buenos Aires produciría el mismo resultado o crees que es una situación particular de Mar del Plata?

Es particular en Mar del Plata. En Mar del Plata el teatro es una parte indivisible desde hace 60 años de la provincia turística.

Por eso, fíjate vos que se habla de estos temas solo cuando llega el verano en Mar del Plata. O sea, no pasa ni siquiera en otras playas que también tienen funciones teatrales y no se toman en cuenta.

Acá es el único país del mundo, ha venido gente de Barcelona, que tiene playas espectaculares y teatros inmensamente buenos, y dicen ¿por qué no logramos tener teatro de temporada de verano? Y Mar del Plata lo logró.

Nosotros somos herederos de quienes distribuyeron esta sintonía entre la playa y el teatro. Y la gente sale de la playa y vos los escuchás decir ¿qué vamos a ver al teatro? Es parte de la idiosincrasia.

Yo digo a veces que parecemos cirqueros. ¿Vieron que en los circos se arma la carpa para un fin de semana, dos o tres, cualquier localidad, y después ves cómo la desarman y se la llevan? Bueno, Mar del Plata tiene algo parecido en lo que es el teatro de verano. O sea, la oferta que existe, con muchos grupos de teatro independiente, con teatro público, tanto de la provincia como de la municipalidad, con un par de teatros privados todo el año abiertos, pero lo que tiene es esta invasión de artistas y salas que se abren en diciembre y se cierran en marzo. Una cosa muy inédita.

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AB: En estos últimos días se está tratando la ley ómnibus, y el colectivo de actrices, actores, productores y directores lanzaron un video en el cual se reclama el trato de estos temas por parte del Congreso. ¿Cómo lo vivís vos?

Yo soy empresario privado al 100%, con algunas máximas que alguna vez repetí, como que no soy capitalista en el éxito y me convierto en socialista en el fracaso, o que entiendo que el riesgo es la justificación del empresario y que festejaré 50 años de profesión a fin de año sin haberle vendido nunca una entrada al Estado, nunca una entrada a ningún gobierno, ni siquiera a un sindicato.

Esa libertad de haber transcurrido más de 22 millones de entradas vendidas al menudeo, o sea en mi relación directa con el espectador o espectadora, sin tener incidencia alguna con el Estado, me permite decir muy suelto de cuerpo que la inversión, no el gasto, la inversión en cultura, la entiendo tan necesaria como la inversión en salud pública o en educación.

O sea, me parece que sería un error no tomar en cuenta instituciones que ya a esta altura tienen décadas, como por ejemplo el Fondo Nacional de las Artes, que aclaro que no sé ni dónde queda geográficamente, pero sí sé lo que hizo a lo largo de décadas, o este Instituto Nacional de Teatro que tiene como 25 años ya y que logró que la Ciudad de Buenos Aires sea la capital del mundo que tenga más teatros independientes.

Insisto, lo digo muy suelto de cuerpo porque pertenezco al circuito del teatro comercial, sin vinculación directa o indirecta con el Estado, no como de ahí, y entonces eso me permite tener la independencia que me hizo durante casi cinco décadas tomar esta posición en relación a cuál es mi rol privado, capitalista al 100%.

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En cuanto a porqué el fenómeno de marketing del precio no funcionaria en la ciudad de Buenos Aires es porque lo que funciona en una situación de tiempo distinto, como son las vacaciones, no funcionaria en la vida normal con el trabajo.

Vos sabes que yo eso me di cuenta alguna vez que alguna persona que gusta de muy buen teatro en la ciudad de Buenos Aires llegaba a Mar del Plata después de ver una obra con mucho contenido en Capital y buscaba el espectáculo de revistas más frívolo, y yo llegué a la conclusión que esa licencia de verano me caía a la cuenta cuando me paraba frente a un kiosco de revistas y libros en el aeropuerto de Ezeiza o frente a un sanatorio y en los dos casos es lo mismo.

En Buenos Aires viernes, sábado y domingo la concurrencia es mayor que los días de semana. En Mar del Plata supongo que debe haber menos diferencia entre martes, miércoles y jueves que un sábado y un domingo. Es todos los días fines de semana.

Por supuesto, eso desde ya, pero insisto, vos cuando vas a ver a un enfermo no le vas a llevar el libro que tenga que concentrarse demasiado, vas a llevar la revista de corazón más liviana.

Y si tenés que viajar en avión, donde la mayoría, con mucha gente, yo me incluyo en ellos, le tenemos respeto a volar, también compramos lo liviano para leer, no buscamos algo que nos haga concentrar más. Pero en la mayoría estoy hablando. Entonces, yo hago ese correlato como rescate del teatro.

MVB FM

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