martes, 27 febrero, 2024
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Salsa picante carcelaria: la historia detrás de los Prisioneros del Sabor

Algunas imágenes viralizadas en las redes sociales, ocultan historias profundas e increíbles que pocas veces se han encontrado parecidos en el mundo. Este fue el caso del tuit de Paolo Pederzani, que luego fue retuiteado por Gonza Alderete Pages arrobando a @locosxelpicante, el perfil de Instagram dedicado a las diversas salsas picantes de la gastronomía argentina e internacional. En ese mensaje se llegaba a ver un frasco de salsa picante, “estilo kimchi”, llamado “Prisioneros del Sabor”. En la etiqueta, debajo del nombre, se podía leer la siguiente descripción: “Producto elaborado 100 % por internos de la Antigua Penitenciaria Regional de Emboscada”.

Prisioneros del Sabor

La Penitenciaría Regional de Emboscada es un complejo carcelario de Paraguay. Ubicado en el Departamento de Cordillera, el municipio de Emboscada fue fundada en 1740 por el Gobernador Rafael de la Moneda, bautizándola “San Agustín de la Emboscada”, por las emboscadas que se realizaban antes de la conquista española, a los indios Carios por la tribu de los Guaycurú. Es también conocida como la ciudad de la piedra, porque los pobladores en su mayoría viven de la extracción de piedras de las canteras. Allí se encuentra la penitenciaría de máxima seguridad, construida en 1816, que funciona hasta el día de hoy.

“Era un emprendimiento personal estando libre antes de ingresar preso. Cuando ingresé preso con el correr del tiempo conocí a personas de buen corazón que probaron el producto y decidieron buscar ayuda monetaria a través de los amigos y así poder hacer realidad este gran sueño mío. Lo hacía aquí dentro del penal para solventar algunos gastos”, rememoró el Tío Lee, seudónimo utilizado por el creador de la salsa picante “Prisioneros del Sabor” por motivos judicial, en dialogo con NOTICIAS, y añadió: “Siempre me gustó la comida con picantes, y al ser de procedencia coreana quería hacer probar de una manera practica el sabor de la gastronomía coreana”.

Prisioneros del Sabor

El kimchi es un plato tradicional coreano que consiste en verduras en escabeche, que se sirve principalmente como guarnición con cada comida, pero también se puede servir como platillo principal. A nivel mundial, el kimchi es reconocido como un estilo de sopa de repollo fermentado de sabor picante. Según los especialistas, el preparado contiene gran cantidad de vitamina C, carotenos y proteínas. Además, estimula el apetito y limpia los intestinos, por ello, es recomendado para personas que quieran bajar de peso.

“Sería para cualquier tipo de comida si es amante del picor”, definió el Tío Lee, refiriéndose a la salsa picante creada por él e inspirada en la tradición gastronómica coreana, y añadió: “Estamos proyectando variedades, utilizando el producto principal como el picante, ya sea mayonesa picante, línea vegana, sal condimentada con picante y sin picante, mermelada de ají. No tenemos intenciones en diversificar y salir de la materia prima principal que sería el ají”.

 ¿Pero cómo se lleva a cabo una producción de salsa picante coreana en un complejo penitenciario de Paraguay? El Tío Lee respondió: “Actualmente, somos 14 personas privadas de libertad, trabajamos en conjunto con el departamento de Reinserción social, donde las personas son seleccionadas de acuerdo al perfil a cubrir en cada sector, ya sea este en el área de producción, operario de máquinas o administrativo. Se precisa de unas diez personas para el área de producción”.

Prisioneros del Sabor

“Principalmente, se recepciona todos los ingredientes 2 veces a la semana para una producción de 5 días laborales. Seleccionamos todos los ingredientes cuidadosamente, ya que se utilizan productos frescos, todo se procesa en el día, ya sea pelar ajo, cebolla, jengibre, quitar las semillas de la manzana, etc. Actualmente, tenemos una capacidad de elaboración de unas 5000 botellas, con una capacidad de 150cc, semanal”, detalló el líder fundador de Prisioneros del Sabor.

Un proyecto de semejante envergadura tiene sus requisitos, problemas e inconvenientes. Tanto la recepción de la materia prima y el traslado de los productos a los locales de venta están limitados solo a los días de visitas, cuatro veces por semana. También se debe certificar los registros sanitarios para la producción. Finalmente, un paso que debe darse para el mantenimiento de la marca y el producto debe estar habilitado por Instituto Nacional de Alimentación y Nutrición (INAN) del país guaraní.

Una vez terminado de señalar el proceso de producción de Prisioneros del Sabor, el Tío Lee reflexiono: “Independiente a lo de la Salsa Picante, la idea en sí de este grupo de personas es poder en algún momento llegar a industrializar la penitenciaría, que sea un modelo a seguir, que antes las adversidades siempre uno puede salir adelante si así lo desea. Por eso es que con el grupo decidimos tener muy en cuenta lo que dice uno de los grandes de la historia como lo es Nelson Mandela «La grandeza de la vida no consiste en no caer, sino en levantarnos cada vez que caemos”.

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Prisioneros del Sabor, la salsa producida en el complejo penitenciario la Emboscada | Foto:Instagram

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