viernes, 24 mayo, 2024
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Son argentinas, sufrieron una odisea cuando emigraron a Barcelona y crearon un emprendimiento para ayudar a otros

“El rechazo constante te hace sentir un tanto discriminado a la hora de buscar un piso en Barcelona”, aseguró Josefina Prieto Pastorino, una argentina de 35 años, creadora de Vivir en Barcelona, un emprendimiento que ayuda a sus connacionales a encontrar un hogar en la capital de Cataluña y hacer que el proceso de emigrar sea menos arduo y áspero.

Josefina es abogada penalista de profesión, llegó España en 2023, después de haber vivido unos meses en 2020 junto a su pareja. “Yo dejé la abogacía. Empecé a trabajar en una empresa, una startup que es un Venture Studio y a partir de ahí, empecé a tener un poco más de contacto con lo que era emprender, conocer emprendedores, entender un poco los problemas que existían en el mundo y cómo hacer para encontrarles una solución. Me volví un poco adicta a eso”, confesó.

Josefina en el Hospital de Sant Pau, Barcelona

En paralelo, “Mica”, Micaela Lezica, una argentina de 28 años, socia de Josefina, emigró en 2022. Ella llegó a Barcelona con un trabajo remoto y acompañada de su mamá, quien la ayudó a instalarse los primeros meses.

Ambas habían anhelado mucho el deseo de vivir en otra ciudad, conocer otras culturas, sumar nuevas experiencias. Sin embargo, los primeros meses para ambas fueron complicados: conseguir un piso se había vuelto una tarea que parecía imposible y en el camino se encontraron con muchas trabas, que tiempo después se convertirían en una pieza clave para crear un emprendimiento que en menos de un año facturó más de 150.000 dólares.

Viví en Barcelona comienza a funcionar como tal en 2023. Nosotras veníamos de haber vivido nuestros propios procesos de migración, las dos en situaciones distintas”, señaló Josefina.

Según contó antes de vivir en Barcelona, primero estuvo unos meses como estudiante en donde ya había experimentado de cerca la odisea de conseguir un piso para vivir. “En ese momento tuve la suerte de conseguirlo desde Buenos Aires porque una conocida ya había hecho el máster que yo hice, pero muchos de mis compañeros sufrieron mucho el proceso de llegar a Barcelona y no tener dónde vivir. Estar buscando a la par de estar estudiando y adaptarse a una vida nueva, a una cultura nueva, a una sociedad nueva, al mismo tiempo de estar tramitando todos los papeles y encima no encontrar lugar para vivir se vuelve muy estresante”.

En 2023 la experiencia la vivió ella y no alguien cercano. “Teniendo trabajo, teniendo trabajo mi pareja, los dos con sueldos obviamente de afuera, primero llegamos a Barcelona. Conseguimos por dos meses que nos alquilara una conocida de mi hermana que justo no estaba en Barcelona porque se había ido a ver a su familia y entonces nos lo alquiló por tiempo determinado. Pero al cabo de los dos meses necesitábamos sí o sí conseguir dónde vivir. Queríamos vivir solos, queríamos tener nuestro propio apartamento y la situación de la búsqueda nos pareció algo absolutamente estresante”.

“No solo uno tenía que acostumbrarse a estar viviendo lejos de su círculo de amistades, de su familia, toda su red de contención, sino que además era la cosa de ser un extranjero en otro país donde tus papeles no te sirven, donde sí levantas el teléfono para preguntar si podés ir a visitar un departamento lo primero que te preguntan es cuáles son tus papeles para presentar. El rechazo constante te hace sentir un tanto discriminado a la hora de buscarlo”, lamentó la joven de 35 años.

Según contó, esa experiencia en carne propia de entender cómo se sufre la búsqueda del departamento fue clave para detectar que ahí había un problema y que desde su experiencia podía brindar posibles soluciones.

Por su parte, Micaela había vivido una situación muy parecida. Mientras ella trabaja en la ciudad y tenía un contrato español, su madre quien la había acompañado unos meses a ayudarla a conseguir un lugar en donde vivir no lograba alquilar ninguno.

Micaela en las playas de Barcelona

“Entonces un poco lo que decidimos fue emprender para ayudar a las personas que van a vivir algo parecido a lo nuestro, justamente porque las dos entendimos que existía. Mica también trabaja en tecnología, en producto, es fanática de encontrar problemas para buscarle soluciones y nuestro objetivo era crear de alguna forma una solución para toda esa gente que como nosotras tiene que emigrar porque quiere, porque necesita, porque le surge una idea de trabajo, por una oportunidad de trabajo, porque tuvo ganas de venir a estudiar y facilitarle y simplificarle todo ese proceso migratorio que va desde saber qué papel presentar, cómo hacer desde allá para mejorar o para acelerar ciertas cosas y además para poder darle un hogar a la persona que viene desde que se baja del avión”, contó la emprendedora.

Josefina y Micaela vieron una oportunidad en el problema y según indican su manera de ayudar a las personas en el proceso inmigratorio es “siendo los ojos y los oídos de los rechazos”, pero también poder confirmar y llevarle tranquilidad a sus clientes de que no van a ser estafados a la hora de alquilar una vivienda a distancia.

“Lo que más nos motivó para emprender fue entender que hay un mundo enorme de personas sufriendo el mismo dolor y que ya irte de tu ciudad, de tu país, de tu gente y demás es muy duro, como para además no poder tener de manera sencilla un hogar, incluso cuando uno tiene muchas veces las condiciones, los requisitos y la capacidad económica para poder enfrentarlo y simplemente la traba es el miedo que puedan tener los dueños de que a la gente se quede viviendo sin pagar los alquileres o lo hostil que puede ser el proceso de selección de un alquiler”, aseguró Josefina.

Desde un principio, a la hora de ayudar a las personas a mudarse, desde Vivir en Barcelona decidieron ofrecer un servicio integral que va desde la búsqueda de casa, el trámite de visas, papeles. La red de contactos va desde un asesor financiero, una productora de seguros, una contadora, una abogada de extranjería, agentes inmobiliarios, flete y hasta una diseñadora de interiores.

“Nos encantó poder armar justamente un grupo de mujeres y empoderarnos entre todas”, indicó Josefina.

Por su parte, Micaela destacó más detalles de lo que hacen: “Acompañamos en todo el proceso, desde el inicio al fin, y durante sus primeros meses de estadía pueden seguir contando con nuestro apoyo y servicio”.

En este sentido explicó: “En la etapa hacer contactos, lo primero que hicimos fue armarnos una red suficiente para poder abarcar todo, queríamos abarcar la mayoría de los servicios, todas esas cosas que uno necesita como extranjero para poder vivir en Barcelona y hoy las tenemos resueltas”.

Y recordó: “En un principio empezamos a tocar puertas de absolutamente todas las personas y todos los rubros que pudiéramos necesitar por una cuestión de responsabilidad. Hay un montón de cosas que no cubrimos nosotras, sino que justamente tenemos alianzas con personas que cubren esos rubros”.

“En general nos fuimos juntando con todas las personas que nos parecían, obviamente fue prueba y error, hemos probado con personas que no nos convenció cómo trabajaban y tuvimos errores con eso. Por suerte nosotras tenemos una forma de trabajar que es bastante puntillosa y de mucho seguimiento, con lo cual sabemos distinguimos quiénes respondieron bien a la forma de trabajo y quiénes no. Entonces de esa forma pudimos entender con quién seguir trabajando o con quién darnos vuelta y buscar a otra gente”, explicó Josefina.

En ese sentido, ambas coincidieron en que el desafío más grande fue creer o confiar en la gente que tenían alrededor para poder armar el ecosistema suficiente y que el emprendimiento funcione.

La mayoría, argentinos

Desde agosto de 2023 ayudaron a más de 150 familias a encontrar su hogar en Barcelona. Y en los próximos 12 meses llegarán más de 200 familias que ya realizaron la seña para asegurar su cupo.

Según indicaron desde Vivir en Barcelona, el 70% de sus clientes son argentinos, el otro 29% se distribuye entre Colombia, Chile, Uruguay y México, y un 1% de los clientes son europeos (Rumania, Francia e Italia).

En diciembre de 2023, España publicó oficialmente que 29.500 argentinos llegaron a ese país en el primer semestre de ese año. La cifra es un récord respecto al mismo período de otros años: en el 2022 fueron 26.327; en el 2021, 20.991. En los primeros seis meses del 2020 –con pleno impacto de la pandemia del covid-19– la cifra cayó a 8.896 mientras que en 2019 sumaron 17.108.

Según indican las argentinas, el principal motivo por el cual la gente emigra no es unánime, sino que varía entre la búsqueda de nuevas experiencias, estudio y trabajo.

“Hay muchas personas que vienen a estudiar, con lo cual nos contactan porque viene por uno o dos años a estudiar maestrías, con lo cual tenemos una franja etaria de entre 28 y 36 años”, contó Micaela. Y agregó: “También están los que por una cuestión de probar suerte, por oportunidades de trabajo o para mejorar su situación personal vienen para acá, en este grupo entran más familias”.

“Creo que Barcelona es una ciudad a la que vienen mucho porque tiene una cosa muy amable que es una ciudad muy capitalina. Barcelona no deja de ser un centro muy importante dentro de España y tiene mar, vivir en una ciudad que tiene mar la verdad es que es una belleza”, concluyó Josefina.

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