La suba de tasas de interés que experimentó la economía durante los últimos meses puso en aprietos financieros a las pymes, que necesitaron ejecutar una mayor cantidad de garantías por haberse atrasado con los pagos normales a bancos u otros acreedores.
De acuerdo a datos de la cámara que nuclea a las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR), entre enero y noviembre del 2025 el monto en mora de pago que las entidades que brindan avales a las pymes necesitaron salir a cubrir creció 275%, hasta los $78.500 millones en el anteúltimo mes del año pasado.
Mientras a principios del 2025 unas 2.900 pymes necesitaron ejecutar ese tipo de garantías con su SGR asociada ante un evento de irregularidad de pago, en noviembre ese número había subido a casi 4.800 pequeñas empresas.
El sistema de Sociedades de Garantía Recíproca (SGR) funciona como un mecanismo de avales que facilita el acceso de las pequeñas y medianas empresas al financiamiento formal. Así las pymes pueden obtener créditos bancarios o del mercado de capitales en mejores condiciones de tasa y plazo, aun cuando no cuentan con garantías suficientes para cumplir con los requisitos tradicionales del sistema financiero.
Las SGR no otorgan préstamos directos, sino que actúan como garantes. A partir de ese análisis, la SGR evalúa el riesgo crediticio del proyecto o de la empresa y, si el resultado es favorable, emite una garantía a favor del banco, la entidad financiera o el inversor que otorgará el crédito.
El sistema se alimenta de aportes para conformar el Fondo de Riesgo, que es el que sale en auxilio de alguna pyme que tenga dificultades para cumplir con los pagos normales ante sus acreedores. Más de la mitad de la mora que reportó la cámara corresponde al sistema bancario, pero pueden ser otros prestamistas también, como por ejemplo el mercado de capitales.
En caso de falta de pago por parte de la pyme, la SGR cubre la obligación con su Fondo de Riesgo y luego deberá acordar con la pyme la recuperación del crédito.
Según informó la Cámara Argentina de Fondos y SGR (Casfog) al presentar su balance 2025, durante el período enero–diciembre, el Fondo de Riesgo de las SGR pasó de $910.820 millones a $1,1 billones lo que representó un crecimiento nominal del 27,6%.
La entidad señaló que, en términos reales, ese avance quedó levemente por debajo de la inflación del período, lo que reflejó “una expansión de la capacidad de cobertura en un entorno de prudencia y manejo eficiente del capital”.
El “riesgo vivo” -es decir, los avales vigentes- total garantizado se mantuvo en niveles elevados a lo largo del año. Según la cámara, el sistema registró picos superiores a los $3,8 billones y cerró el ejercicio en torno a los $3,28 billones.
Ese volumen respondió principalmente a operaciones de capital de trabajo, inversión y comercio exterior. CASFOG indicó que la demanda de avales se concentró en necesidades de financiamiento de corto y mediano plazo, en un contexto de mayores exigencias para las empresas.
Datos del Banco Central, en su informe sobre bancos, ya daban un indicio de que la irregularidad de crédito entre las empresas había aumentado, aunque se mantiene por debajo del nivel de mora que tienen las familias por tarjetas de crédito y préstamos personales.
Con información hasta octubre, los préstamo prendarios solicitados por empresas tenían una irregularidad de casi 3%, el triple que un año atrás. También creció entre adelantos de cuenta corriente, junto con la cantidad de cheques rechazados.
Según recopiló el Banco Galicia en un informe de research en base a datos del BCRA, el monto de los cheques rechazados por falta de fondos fue en noviembre de $323.000 millones. En enero ese número era inferior a los $150.000 millones.
