La fragmentación del voto entre múltiples precandidatos demócratas podría dejar al partido fuera de la elección general de noviembre, beneficiando a los republicanos.
La transición para suceder al gobernador Gavin Newsom en California se ha convertido en un desafío electoral para el Partido Demócrata. De cara a las primarias del 2 de junio, el partido que domina la política estatal enfrenta el riesgo inusual de quedar excluido de la elección general del 3 de noviembre debido a la fragmentación de su propio voto.
Este escenario es posible por el sistema de primarias conocido como “top two”, en el cual los dos candidatos con más votos, sin importar su afiliación partidaria, pasan a la contienda definitiva. En la actualidad, ocho precandidatos demócratas compiten por el mismo electorado, mientras que dos republicanos, Steve Hilton y Chad Bianco, aparecen bien posicionados en las encuestas. Esta dinámica podría permitirles avanzar a la elección general, convirtiéndola en un enfrentamiento exclusivamente republicano.
Dentro del espacio demócrata, según un análisis de Bloomberg, varios de los aspirantes con menor intención de voto, muchos de ellos latinos o personas de color, se niegan a retirarse. Argumentan que abandonar la contienda reduciría la presencia de perfiles no blancos en una carrera por la gobernación de un estado demográficamente diverso.
Un punto que genera inquietud es la falta de intervención de figuras con mayor peso político dentro del partido. Aunque Newsom mantiene niveles de aprobación competitivos, hasta ahora no ha usado su influencia para unificar la oferta electoral. Tampoco lo han hecho figuras públicas como Nancy Pelosi o la vicepresidenta Kamala Harris. “Nadie sabe quién puede ganar”, declaró al SF Chronicle el exalcalde de San Francisco, Willie Brown, sobre esta falta de pronunciamiento.
Mientras tanto, el presidente del Partido Demócrata de California, Rusty Hicks, intentó sin éxito reducir el número de postulantes, instando a cada candidato a evaluar “honestamente la viabilidad” de su campaña.
Este panorama contrasta con la situación nacional del partido. Según el promedio de encuestas de Decision Desk HQ, el Partido Demócrata registra una desfavorabilidad del 54,1%, frente a una favorabilidad del 37,2%, una tendencia negativa reforzada por varios sondeos realizados en marzo.
