Arqueólogos marítimos daneses localizaron el pecio del buque insignia de la flota danesa, destruido por la armada británica al mando de Horatio Nelson en la Batalla de Copenhague. El hallazgo coincide con el 225° aniversario del enfrentamiento.
El Museo de Barcos Vikingos de Dinamarca anunció este jueves el descubrimiento de los restos del buque de guerra Dannebroge, hundido por la flota británica al mando del almirante Horatio Nelson durante la Batalla de Copenhague, ocurrida el 2 de abril de 1801. El hallazgo se produjo en el fondo del puerto de la capital danesa, exactamente 225 años después del enfrentamiento.
Los restos fueron identificados mediante el análisis de su lastre y la madera de la embarcación. Según el museo, el descubrimiento otorga una mayor relevancia histórica a un momento crucial para Dinamarca. “La defensa de la Batalla de Copenhague se convierte en una historia de héroes”, afirmó Morten Johansen, jefe de arqueología marítima de la institución.
La batalla se enmarcó en las Guerras Napoleónicas. Gran Bretaña, en guerra con Francia, consideraba la alianza entre Dinamarca, Suecia, Prusia y Rusia como una amenaza para sus suministros del Báltico. Una flota británica fuertemente armada se dirigió a Copenhague en un acto de agresión para intentar romper esa alianza.
La flota danesa, en inferioridad numérica, formó una línea defensiva con buques de bloqueo cargados de cañones. El Dannebroge, con una tripulación de unos 375 hombres y que transportaba al comandante Olfert Fischer, fue el objetivo principal de Nelson. Atacado por dos navíos británicos, su cubierta superior fue destruida y el barco se incendió, hundiéndose tras varias horas de combate.
Durante la batalla, según la leyenda, Nelson desobedeció una orden de retirada de su superior alzando un telescopio a su ojo ciego y diciendo: “No veo ninguna señal”. Este episodio se considera el origen de la expresión “hacer la vista gorda”. Tras unas seis horas, Dinamarca se rindió.
El descubrimiento se realizó en el marco de las excavaciones previas a la construcción de Lynetteholm, una isla artificial frente a Copenhague diseñada como nueva zona residencial y como defensa contra el aumento del nivel del mar. En la zona, a unos 15 metros de profundidad, los arqueólogos también habían hallado previamente un barco mercante medieval de 600 años de antigüedad.
Entre los hallazgos en el Dannebroge se cuentan fragmentos de huesos, que podrían cotejarse con descendientes actuales, y zapatos desgastados de artilleros, lo que, según Johansen, indica una mayor cantidad de bajas entre la tropa que entre los oficiales. La excavación finalizará en las próximas semanas y la isla se construirá sobre el yacimiento.
