El participante, eliminado recientemente del reality, habló sobre su experiencia en el programa, su crecimiento personal y la importancia de la aceptación.
Franco Poggio, el último eliminado de Gran Hermano, compartió en una entrevista detalles sobre su experiencia en el reality, su infancia en San Juan y el proceso personal que lo llevó a aceptar su orientación sexual. Lejos de centrarse únicamente en el juego, Poggio destacó el aprendizaje y la introspección que vivió durante su estadía en la casa.
“Me llevo un montón de cosas. Es un desafío, una experiencia única en la que aprendí muchísimo”, afirmó el joven, quien describió la “adaptación” como la palabra clave dentro del programa. También señaló que su estilo de juego se caracterizó por evitar confrontaciones y agresiones, manteniéndose fiel a su personalidad tranquila.
Al repasar su vida antes del reality, Poggio recordó su infancia y adolescencia en San Juan, donde estudió en un colegio salesiano. Tras un breve paso por la facultad de Derecho en Mendoza, decidió seguir su interés por el modelaje y se mudó a Buenos Aires, contando siempre con el apoyo de su familia.
Uno de los temas más personales que abordó fue su proceso de aceptación sexual. Relató que su primer noviazgo, en San Juan, lo vivió “desde el miedo” al qué dirán. “Pensé en un momento que no lo iba a decir nunca”, confesó, explicando que la terapia y el crecimiento personal fueron clave para entender que “no estaba mal lo que estaba haciendo”.
Poggio hizo hincapié en la importancia de que cada persona comparta su orientación sexual cuando se sienta preparada y subrayó el rol fundamental de la familia y los amigos verdaderos. Sobre su actual pareja, el influencer Lizardo Ponce, lo definió como “el amor de mi vida”.
