Mientras el conflicto con Irán se prolonga, el discurso triunfalista del presidente estadounidense contrasta con la compleja realidad militar, diplomática y económica.
WASHINGTON.- En medio de un conflicto que ya cumple seis semanas, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha mantenido un discurso público enfocado en el éxito de la operación militar contra Irán, denominada “Furia Épica”. Sin embargo, analistas y los últimos acontecimientos señalan un escenario cada vez más complejo y alejado de una resolución rápida.
En declaraciones recientes, Trump ha reiterado ante sus seguidores y en cadena nacional que Estados Unidos está “ganando”, una narrativa que la Casa Blanca promueve activamente. “Nuestros enemigos están perdiendo. Y Estados Unidos, como lo ha hecho durante los cinco años de mi presidencia, está ganando”, afirmó el mandatario.
No obstante, expertos consultados señalan una brecha entre esta retórica y los objetivos estratégicos iniciales. Ian Lesser, del German Marshall Fund, explicó que, si bien el potencial militar iraní se reduce, los objetivos de la guerra fueron planteados en términos más amplios donde el cambio ha sido limitado.
La situación se complica con el derribo de aviones estadounidenses, la movilización de tropas, la tensión con aliados de la OTAN y la presión económica por el alza en el precio del petróleo, que superó los 109 dólares por barril. John Calabrese, de la American University, opinó que el conflicto parece derivar hacia un “costoso estancamiento”.
La salida más plausible, según analistas, sería un alto el fuego negociado. Paradójicamente, esto podría llevar a un acuerdo similar o incluso menos favorable que las opciones diplomáticas previas al inicio de las hostilidades. Mientras tanto, la guerra muestra índices de impopularidad crecientes dentro de Estados Unidos.
