El Índice Banco Provincia (IBP) de consumo cayó un 9,5% interanual en febrero, consolidando una tendencia negativa que ya acumula diez meses. Otros indicadores del sector privado también reflejan un escenario complejo y expectativas empresariales cautelosas.
El consumo en la provincia de Buenos Aires volvió a contraerse en febrero de 2026, con un retroceso interanual del 9,5%, según el informe de la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia (Bapro). Este dato consolida una tendencia negativa que ya se había evidenciado en enero, cuando la baja fue del 7,6% interanual, y acumula diez meses de caídas.
El Índice Banco Provincia (IBP) de consumo es un indicador del gasto por cliente con tarjetas de crédito y débito y la billetera Cuenta DNI del Banco de la Provincia de Buenos Aires, deflactado por el Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC). El reporte señala que el consumo “nuevamente se vio resentido”, sin señales claras de reversión en el corto plazo.
En paralelo, otros indicadores de mercado reflejaron un escenario similar. Las ventas minoristas medidas por la Confederación de la Mediana Empresa (CAME) mostraron en febrero una caída del 5,6% interanual, impulsada por la contracción en todos los rubros relevados. Además, más del 90% de los empresarios consultados por CAME describieron una situación igual o peor que la de hace un año.
En términos desestacionalizados, el consumo también mostró un retroceso significativo. Según el informe del Bapro, “la contracción mensual totalizó -3,3%, revirtiendo el rumbo alcista delineado por la recuperación de más de 5% en enero”.
El análisis del índice muestra una dinámica dispar entre los distintos rubros relevados. Entre los segmentos en alza, se destacó el pago de impuestos y servicios con productos bancarios, que lideró el crecimiento con un 29% interanual. En contraste, supermercados y alimentos mostraron una caída del 19% interanual en lo que va del año, posicionándose como uno de los sectores más afectados. Otros rubros como electro e informática, telefonía celular e indumentaria también evidenciaron deterioros relevantes.
En términos cualitativos, el informe destacó que en supermercados y alimentos cobraron relevancia los beneficios bancarios, la financiación en cuotas y las restricciones presupuestarias de los hogares.
