Especialistas en alimentación explican por qué el método de cocción elegido es clave para aprovechar al máximo las propiedades de este vegetal tan popular.
La calabaza es una de las verduras más elegidas en la cocina por su sabor y versatilidad. Sin embargo, un error común al prepararla puede hacer que pierda una parte importante de sus nutrientes. Según expertos en nutrición, prestar atención al método de cocción marca una gran diferencia para aprovechar todos sus beneficios.
Hervir la calabaza, aunque parezca una alternativa práctica, provoca que se diluyan en el agua vitaminas sensibles al calor y al agua, como la C y varias del grupo B. Estas quedan en el líquido de cocción, que suele descartarse. Además, este procedimiento impacta en su textura y sabor: al absorber agua, se vuelve más blanda y de sabor más suave, perdiendo intensidad.
Para cocinar la calabaza y aprovechar al máximo sus nutrientes, el horno aparece como la mejor opción. Este método permite conservar sus propiedades, resaltar su dulzor natural y lograr una textura dorada por fuera y suave por dentro. Es una preparación simple que realza el sabor original del vegetal.
En caso de no querer usar el horno, existen otras alternativas de cocción que también ayudan a conservar mejor sus nutrientes.
