Autoridades y expertos de la Universidad de Florida recomiendan evitar el contacto con las orugas de la polilla Tussock, cuyos pelos pueden causar irritación en la piel y las vías respiratorias.
Las orugas de la polilla Tussock marcada de blanco, una especie autóctona del centro de Florida, se han convertido en una presencia común en jardines, robles y estructuras urbanas durante la primavera. Las autoridades y especialistas de la Universidad de Florida emitieron una alerta recomendando no tocarlas debido a su potencial urticante.
Estas orugas peludas, que suelen aparecer masivamente por un período de aproximadamente dos semanas, se caracterizan por una cabeza rojiza y cuatro mechones densos de pelo en el dorso. “Tienen unas pequeñas espinas que pueden clavarse en la piel y causar irritación”, explicó el profesor de entomología Adam Dale a medios locales. Aunque no son venenosas, sus cerdas contienen toxinas leves que, al desprenderse con el simple roce, pueden provocar enrojecimiento, picazón intensa, sensación de ardor y, en algunos casos, pequeñas erupciones. El contacto con los ojos o la inhalación accidental de los pelos también puede causar irritación.
Pese a la molestia que generan, Dale destacó el rol ecológico de estas orugas: “Son una parte increíblemente importante de nuestro ecosistema, porque procesan nutrientes que fertilizan el suelo y sirven de alimento para aves y murciélagos”. Por esta razón, los expertos coinciden en desaconsejar el uso de insecticidas para combatirlas.
Las recomendaciones para quienes entren en contacto accidental con estas orugas incluyen lavar la zona con agua y jabón, aplicar compresas frías y, si la irritación persiste, consultar a un médico. Además, se advierte que los capullos también conservan los pelos irritantes, por lo que se sugiere retirarlos con una escoba una vez que las polillas hayan emergido.
Florida, con su clima subtropical, alberga una gran variedad de especies de polillas, entre las que también se destacan las polillas esfinge y las polillas tigre.
