El Registro Nacional de las Personas comenzó la emisión de un documento de identidad modernizado, fabricado en policarbonato e integrado con un chip electrónico. La actualización busca reforzar la seguridad y alinearse con estándares internacionales, sin obligar a un recambio inmediato.
El nuevo Documento Nacional de Identidad (DNI) con chip ya está en circulación en Argentina. El documento incorpora policarbonato, grabado láser y datos biométricos encriptados, lo que lo posiciona como uno de los más seguros de la región. El cambio no es solo estético, sino que implica un salto tecnológico que otros países ya habían adoptado.
Santa Fe figura entre las primeras provincias donde los ciudadanos empezaron a recibir la nueva versión en las últimas semanas. El objetivo central es combatir la falsificación, un problema que con el formato anterior había encontrado caminos cada vez más sofisticados para clonar o adulterar documentos.
El DNI anterior no pierde validez y seguirá funcionando hasta su fecha de vencimiento. Sin embargo, cada trámite nuevo -renovación, cambio de domicilio o primera emisión- ya entregará el formato actualizado. El policarbonato reemplazó al plástico tradicional, permitiendo que los datos se graben con láser directamente en la estructura del documento, lo que dificulta su modificación.
El chip electrónico almacena datos personales y biométricos de forma encriptada, funcionando como una capa adicional de verificación que solo puede leerse con equipos específicos. Asimismo, el nuevo diseño incluye medidas de seguridad visibles como imágenes que cambian según el ángulo, elementos visibles bajo luz ultravioleta y relieves táctiles.
El trámite general para obtener el nuevo DNI tiene un valor de $10.000 para ciudadanos argentinos, mientras que para personas extranjeras el monto arranca en $20.000. Estos precios responden al esquema habitual de documentación oficial y no son valores excepcionales por el nuevo formato.
La transición será gradual, sin obligación de renovar de inmediato. Durante meses, y probablemente años, ambas versiones del documento circularán simultáneamente en el país, buscando evitar colapsos administrativos y permitir que el sistema se adapte sin presión.
