El golfista norirlandés logró su segunda chaqueta verde consecutiva en el primer Major del año, uniéndose a un selecto grupo de leyendas del deporte.
Rory McIlroy escribió un nuevo capítulo en su historia en el Masters de Augusta. Casi doce meses después de su primera victoria en el torneo, el norirlandés, de 36 años, volvió a coronarse este domingo en el campo de las azaleas y las magnolias. Con este triunfo, se convirtió en el cuarto jugador en la historia en ganar el prestigioso evento en dos años consecutivos, igualando la hazaña de Jack Nicklaus, Nick Faldo y Tiger Woods.
“No puedo creer que esperé 17 años para tener una chaqueta verde y ahora gané dos seguidas. Es increíble”, declaró McIlroy, visiblemente emocionado, tras la final. El campeón firmó una tarjeta de 71 golpes (uno bajo par) en la última ronda, para un total de 276 (-12), superando por un golpe al estadounidense Scottie Scheffler.
La victoria no estuvo exenta de tensión. McIlroy comenzó la jornada final con una ventaja reducida y un comienzo irregular, pero recuperó el control del torneo con golpes clave, como un audaz approach en el hoyo 12 y un potente drive de 350 yardas en el 13. Un drive errático en el hoyo 18 revivió momentáneamente los fantasmas del pasado, pero el norirlandés mantuvo la calma para cerrar la ronda y sellar el triunfo con un putt seguro.
“Quería volver aquí y demostrar que lo del año pasado no fue una casualidad”, afirmó McIlroy durante la ceremonia de premiación, donde la emoción dio paso a la “pura felicidad”, en contraste con el alivio que sintió en su primera conquista.
