Un informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires estima una siembra de 6.5 millones de hectáreas, un 3% menos que el ciclo anterior, debido al alto costo de insumos a pesar de las favorables condiciones hídricas.
La siembra de trigo para la campaña 2026/27 alcanzaría las 6.5 millones de hectáreas, lo que representa una leve retracción interanual del 3%, según el Informe Pre-Campaña de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA). No obstante, esta superficie se ubicaría un 2.8% por encima del promedio de las últimas cinco campañas.
El reporte destaca una excelente carga de los perfiles hídricos en gran parte del área agrícola, un factor positivo que, sin embargo, se enfrenta a un escenario económico complejo caracterizado por los altos costos de insumos, especialmente la urea. Esta situación “podría limitar tanto el área final como el nivel tecnológico” aplicado, según la entidad.
El corazón del problema económico reside en la relación insumo-producto, que se ha deteriorado en 2026. Aunque el precio del trigo para la cosecha subió un 3% interanual, los costos de producción avanzaron a mayor velocidad. Según la BCBA, hoy se requiere un 55% más de trigo para comprar una tonelada de urea y un 29% más para el fosfato, en comparación con el año anterior.
El comportamiento de la siembra no será uniforme en todo el país. El informe detecta dos realidades:
- Centro-Oeste: Se observa una tendencia al mantenimiento o crecimiento del área, impulsada por la necesidad de rotación y el aprovechamiento de la humedad actual.
- Centro-Este (Núcleos Norte y Sur, Santa Fe y Entre Ríos) y Núcleos del Sur (Buenos Aires y La Pampa): Predomina una tendencia negativa. La preocupación por el costo de la urea frena la planificación, empujando a los productores hacia cultivos alternativos como la colza o directamente hacia la soja de primera. En el sur, también gana terreno la cebada por sus menores requerimientos tecnológicos.
A nivel internacional, el mercado inicia el ciclo 2026/27 con un balance de stocks más holgado, proyectándose una producción mundial récord. Sin embargo, se esperan caídas en la producción de países como Estados Unidos, Canadá, Rusia y Australia. Brasil, por su parte, necesitaría importar cerca de 8 millones de toneladas debido a una retracción en su producción interna.
La Bolsa de Cereales concluye que, si bien la relación de precios es desfavorable respecto al ciclo previo, el resultado económico final para la campaña argentina “dependerá en gran medida de los rindes que puedan alcanzarse”, con el sector apostando a maximizar cada kilo de fertilizante para compensar con volumen los márgenes ajustados.
