La inauguración de la 50ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires en La Rural estuvo marcada por tensiones políticas, abucheos al secretario de Cultura y una intervención de Gabriela Cabezón Cámara en defensa de la Ley de Glaciares.
La inauguración de la 50ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, celebrada este jueves en La Rural, estuvo signada por un clima de fuerte tensión política. Durante el acto de apertura, el secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli, fue abucheado por el público tras cometer un error al referirse al escritor Jorge Luis Borges como “Jorge Luis Bórgeres”.
En ese mismo contexto, la escritora Gabriela Cabezón Cámara, que participó de una conversación pública junto a Leila Guerriero y Selva Almada, pronunció un discurso centrado en el valor del agua y vinculó su defensa con la vida cotidiana y el desarrollo social. “El agua vale más que todo, porque sin agua no hay cóndores, no hay vino, no hay helados, no hay flores que florezcan ni patitos”, afirmó. “Sin agua no hay colores, no hay vacaciones, no hay frutillas para el postre ni pelopinchos”, agregó. También sostuvo: “Sin agua no hay trabajo, no hay mundiales, no hay cultivos, no hay fiestas para bailar ni papa noeles”. En otro tramo expresó: “Sin agua no hay cuentos, no hay viajes, no hay Perlongher, no hay Lamborghinis, no hay libertad ni mariposas”. Finalmente cerró: “Sin agua no hay poesía, sin agua no hay fotosíntesis, sin agua no hay vida y libros tampoco. La Ley de Glaciares no se toca”.
Durante la apertura también se registró la intervención de un grupo de manifestantes que desplegó carteles en rechazo a la Ley de Glaciares dentro del predio. Ante la situación, Cifelli solicitó que los carteles fueran retirados. “Bajen los carteles, son cuatro”, intentó minimizar el funcionario.
Por otra parte, el presidente de la Fundación El Libro, Christian Rainone, destacó el crecimiento en la cantidad de títulos publicados, aunque con tiradas más reducidas, y mencionó al jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, lo que generó abucheos. La situación se repitió cuando aludió a la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, y al programa Chequelibro. Rainone respondió al clima en el auditorio y afirmó: “Me parece que es algo para aplaudir, no para abuchear”, y pidió respaldo a la iniciativa con aplausos del público presente.
