Luego de un otoño con alta humedad y lluvias significativas, los modelos climáticos indican una alta probabilidad de que el fenómeno El Niño se instale hacia fines del invierno o principios de la primavera, aunque aún no hay precisiones sobre su intensidad.
Tras un verano seco, el otoño trajo una condición climática neutral que, sin embargo, generó una gran acumulación de humedad en varias regiones del país, con eventos de lluvia de magnitud considerable que provocaron encharcamientos y anegamientos en campos productivos.
En paralelo, los especialistas ya comienzan a hablar de una transición hacia un evento El Niño. “Las lluvias de marzo-abril no tuvieron relación con El Niño, que todavía no se ha manifestado, pero están dando lugar a un ambiente muy húmedo en gran parte del territorio”, explicó el meteorólogo Leonardo de Benedictis. Y agregó: “A medida que avance el calendario, El Niño puede comenzar a ejercer su influencia sobre los acumulados de precipitaciones, probablemente a partir de fines del invierno o principios de la primavera”.
Por el momento, lo más relevante es que se parte de un ambiente extremadamente húmedo, que dificulta la logística de la cosecha de granos gruesos, pero que a su vez genera expectativas optimistas para la cosecha fina, siempre que haya condiciones para ingresar con pulverizadoras y sembradoras en las próximas semanas. De cara al invierno, el escenario más probable es que se mantenga un nivel importante de humedad en el suelo, y con la posible llegada de El Niño podría iniciarse un nuevo ciclo de precipitaciones importantes.
“Van a empezar a escuchar desde ahora voces que anuncian que este Niño va a ser el más fuerte de los últimos 50 años, es decir, un evento extraordinario”, advirtió de Benedictis. No obstante, aclaró que “todavía no hay certeza sobre la magnitud del evento; sí se puede anticipar que hay una alta posibilidad de que El Niño se presente”. En estos días, la mayoría de los modelos climáticos pronostican un evento de consideración, pero habrá que esperar para confirmar si esos pronósticos se cumplen.
Lo que sí está descartado es la posibilidad de una próxima Niña, y hay indicios claros de que la próxima primavera estará influenciada por El Niño. Esta perspectiva “puede volver a potenciar las precipitaciones, con lo cual el ambiente húmedo que hoy preocupa a muchos productores probablemente se mantenga durante prácticamente todo el año”, concluyó el meteorólogo.
