El piloto argentino de Fórmula 1 recorrió la Avenida del Libertador ante miles de fanáticos, en un evento que combinó automovilismo y espectáculo.
El sábado pasado, Franco Colapinto protagonizó una exhibición única en los bosques de Palermo, Buenos Aires, al volante de un Lotus E20 pintado con los colores de Alpine. El evento, que no fue una carrera ni un ensayo de Gran Premio, se convirtió en una verdadera fiesta popular: cientos de miles de personas se congregaron a lo largo de 5 kilómetros para ver al piloto argentino, quien saludó con banderas y carteles mientras manejaba un monoplaza de Fórmula 1 de 2012.
Colapinto llegó a la fan zone con una remera rosa de Alpine y jeans anchos, y subió al escenario para conversar con el periodista Juan Fossaroli. Entre risas, el piloto bromeó sobre las multas de tránsito y la cantidad de asistentes. “Hoy vamos a estar cerca de 500.000 personas, como en Silverstone”, dijo, desatando aplausos. También se mostró sorprendido por la cantidad de fotos de él que circulan: “Me quiero matar, me da un ‘gfringchhh’”, comentó con humor.
Además del Lotus, el público pudo ver una réplica del Mercedes W196 que usó Juan Manuel Fangio en los años 50. Colapinto pasó cuatro horas entre el escenario y el garaje, donde también firmó autógrafos y se tomó fotos. El clima acompañó con sol y temperaturas moderadas, lo que sumó al ambiente festivo.
Tras el evento, Colapinto se prepara para el Gran Premio de Miami, donde competirá con el Alpine A526, que presenta mejoras aerodinámicas y mecánicas. El piloto deberá alternar entre la presión de la competencia y la alegría de sentirse apoyado por su país. “El pibe se bajó del escenario y se fue para el garaje en un SUV de Renault, escoltado por guardaespaldas”, relata la crónica. “Cada vez le es más difícil hasta tomarse un mate solo”.
